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¿Por qué es tan importante que Libia haya firmado un cese el fuego?


El primer ministro libio, Fayez al Sarraj; el presidente de Francia, Emmanuel Macron, y el político libanés Jalifa Haftar durante la firma del cese. Foto: Reuters

París fue el escenario neutral para que dos líderes de facciones contrarias en Libia lograran este martes firmar un cese el fuego y agendar unas esperadas elecciones para la primavera del 2018. Se trata del primer ministro libio, Fayez al Sarraj, y del hombre más fuerte del este de Libia (opuesto geográficamente), Jalifa Haftar.

El acuerdo fue gestionado por el presidente francés, Emmanuel Macron, quien le dijo a la prensa en París: “Este es un proceso que es esencial para toda Europa, ya que si no lo logramos, por los riesgos terroristas, por las consecuencias migratorias que un tal fracaso provocaría, las consecuencias sobre nuestros países son directas”.

Si bien el alto el fuego no es aplicable a la lucha antiterrorista (un proceso que otros países como Siria e Irak también adelantan), el documento de 10 puntos que firmaron las partes tiene importantes avances, como pedir la desmovilización de los combatientes de las milicias, construir un ejército libio regular en ese país del norte de África y un Estado de derecho en Libia que permita respetar los derechos humanos.

La fragilidad de los cese el fuego en la región de Medio Oriente y Norte de África hace pensar que este proceso no tiene garantías para funcionar. Cabe recordar, por ejemplo, los intentos en Siria: durante siete años de conflicto en ese país, han fracasado al menos 14 treguas, y aunque desde diciembre del año pasado se mantiene una vigente (auspiciada por los gobiernos de Turquía y Rusia), el Observatorio Sirio de Derechos Humanos informa de violaciones cada día, sin que estas hayan motivado un anuncio de fin de ese acuerdo.

¿Y qué pasa en Libia entonces?

No obstante, Libia se encuentra sumida en un caos institucional desde hace seis años, cuando fue derrocado el general Muamar Gadafi. Desde entoncesrivales políticos y milicias de varias facciones pelean por controlar el poder y el territorio.

Ante la imposibilidad de conformar un gobierno desde 2011, un grupo de investigadores de la Escuela de Cultura de Paz de la Universidad Autónoma de Barcelona concluyeron que los tropiezos se han dado por “la confrontación entre polos de poder”, así como por la fragilidad del acuerdo de Skhirat, firmado en 2015 y auspiciado por la ONU para recuperar la estabilidad en ese país.

A lo anterior se suma el deterioro económico (debido a la caída del mercado del petróleo), los recortes diarios de energía durante 18 horas, la difícil situación de inseguridad por la presencia de varios actores armados, entre los que se encuentran más de 6.000 miembros de Estado Islámico, las múltiples violaciones a los derechos humanos y la intensificación de los movimientos migratorios hacia Europa desde 2014.

“Este conjunto de factores puede derivar en un agravamiento de la situación en el país en 2017, con serias repercusiones a nivel interno y regional, confirmando la etiqueta que en los últimos años ha señalado a Libia como epicentro de inestabilidad en el norte de África”, apuntan los expertos de la Escuela, y añaden que el acuerdo de Skhirat fue “apresurado y falto de consenso sólido”, por lo que aún no da frutos.


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