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El referendo partió en dos a la Turquía moderna


Mientras aumentan denuncias de fraude en los comicios, un politólogo turco analiza para este diario las implicaciones del triunfo de Erdogan. FOTO EFE

El referéndum celebrado el 16 de abril es histórico y decisivo para la nación turca, es tan importante que se puede decir que existen dos Turquías, antes y después de la consulta.

La moderna República de Turquía fue fundada en 1923 sobre las cenizas del imperio otomano por Mustafa Kemal Atatürk, como una nación parlamentarista, democrática, laica e inspirada por los valores occidentales.

A partir del referéndum del domingo, Turquía se convirtió en un Estado presidencialista con un tono bastante islamista, un Estado de un solo hombre —como en los tiempos de los sultanes otomanos—. Especialmente en los últimos años, el presidente Recep Tayyip Erdogan ha sido considerado por algunos como un salvador, el mesías esperado.

Para sus opositores, y en general en Occidente, es considerado un dictador islamista, obsesionado en erigirse como el padre de la nueva nación turca, deseando ser el caudillo político religioso islamista del mundo musulmán sunita, un opositor a los valores occidentales que solo mira hacia la Rusia de Vladimir Putin y Oriente Medio.

Cuestionamientos

El resultado del referendo es tildado de ilegal y fraudulento por sectores como el socialdemócrata Partido Republicano del Pueblo (CHP), la principal formación opositora, y por organismos internacionales como la Organización para la Cooperación y Seguridad en Europa (Osce) y el Consejo de Europa.

Para los observadores de dichos entes hubo “falta de imparcialidad” y en general “el referéndum no cumplió con las normas del Consejo de Europa”.

El partido CHP denunció la consulta ante el Tribunal Constitucional de Turquía y el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, pidiendo su anulación por las amplias irregularidades registradas en la votación.

Además de su dudosa legalidad, también puso en duda la legitimidad del referéndum, especialmente por el margen mínimo entre el Sí (51 %) frente al No (49 %); por llevar a cabo la votación en un periodo de Estado de Excepción que inició desde el supuesto y fallido golpe de Estado del 15 de julio del año pasado; por haber abusado de todos los resortes del poder en la campaña, usando todos los medios de comunicación a su servicio y callando la prensa opositora.

Y obviamente por haber declarado a los que votaran por el No como traidores a la patria y terroristas, eliminando la inmunidad parlamentaria de los legisladores opositores, elegidos democráticamente, y actualmente la mayoría del Partido Democrático de los Pueblos (HDP), partido de la etnia kurda, encarcelados. En terminos generales, el referéndum fue llevado a cabo bajo un imperio de miedo y caza de brujas.

El resultado del referendo es mínimo y pírrico para cambiar el sistema de gobierno de una forma tan drástica como lo está haciendo el presidente turco, y pone en peligro el futuro de la nación turca y sus relaciones con el mundo occidental.

Además, con toda claridad se puede decir que ya no habrá un modelo a seguir para los países árabes, ya que hasta ahora Turquía fue mostrada como un ejemplo a seguir para el mundo islámico por ser una nación con una población de mayoría musulmana pero a la vez un Estado laico, democrático y desarrollado.

Cambios drásticos

El referéndum da la posibilidad al presidente Erdogan de mantenerse en el poder con una inmunidad hasta 2034, otorgando súper poderes que lo acercan a los del sultán del Imperio otomano, eliminando casi todos los contrapoderes para imponer sus decisiones autocráticas. Aunque para sus seguidores, Erdogan es el padre de la nación y el salvador esperado. Obviamente para ellos, él jamás tomaría una decisión que afecte al pueblo turco, él siempre desea el bien común, porque Erdogan es súperdotado, con las virtudes más elevadas.

El futuro de Turquía es incierto, con una economía debilitada, especialmente después tantos atentados terroristas perpetrados por la guerrilla kurda (PKK) y el temible grupo terrorista del Estado Islámico, y obviamente por la tensa relación con Europa y Estados Unidos en los últimos años.

Se puede decir que a corto plazo los resultados del referéndum se van a reflejar en el ámbito político, cultural, social, religioso y económico del país. Ahora estamos viendo una Turquía dividida entre los que votaron por el Sí y por el No en la consulta.

Sin lugar a dudas la relación ya afectada desde 2013 entre Turquía y la Unión Europea no va a ser igual, ya que muchos políticos en Europa comenzaron a alzar su voz diciendo que Europa debería cancelar la negociación de adhesión del país al bloque. Por otro lado el presidente turco dijo tras la votación que quiere someter a consulta las negociaciones de adhesión a la UE y la aplicación de la pena de muerte, lo que sería una línea roja para los valores democráticos europeos.

Aún existen muchas preguntas sin resolver ¿El referendo será legal y legítimo para el pueblo turco y para Occidente? ¿Hasta donde puede Erdogan llevar ese populismo con una economía debilitada y con unas relaciones tensas con el globo? ¿Los laicos y liberales del país, y el guardián del laicismo que es el Ejército turco, darán la luz verde para todas las decisiones del presidente? ¿El pueblo y las instituciones están preparados para el nuevo cambio?.*Internacionalista, magister en Ciencia Política - UPB.

Implicaciones del triunfo del referendo en Turquía

Contexto de la Noticia

Entre las irregularidades que denuncia el CHP está la presencia de 2,5 millones de papeletas o sobres que carecen del preceptivo sello de la mesa electoral y que según este partido podrían ser “todos falsos”. De ser así, el resultado podría sufrir un vuelco, dado que el Sí se impuso con una diferencia de apenas 1,3 millones de votos. Pero el presidente de la Junta Suprema Electoral, Sadi Güven, rechazó ayer estas acusaciones y manifestó que eran “papeletas y sobres emitidos por la Junta Electoral, auténticos”.


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