internacional | Publicado el 8 de septiembre de 2018

Idlib (Siria), bajo amenaza química

Provincia de Idlib en Siria. FOTO: AFP

Juliana Gil Gutiérrez

El destino de la ciudad de Idlib –noroeste de Siria–, último bastión de la guerra civil de este país, sigue sin resolverse. Ayer, los mandatarios de Irán, Hassan Rohani; Rusia, Vladimir Putin; y Turquía, Recep Tayyip Erdogan, sostuvieron una cumbre decisiva para el futuro de esta provincia. Sin embargo, los tres jefes de estado no superaron sus diferencias.

Durante su cumbre en Teherán acordaron “continuar cooperando para encontrar una solución que evite las pérdidas de civiles en esta región” del noroeste de Siria, alrededor de la que Bashar al Asad, presidente de ese país, reunió tropas de cara a un asalto que parece inminente. Pero, mientras el turco Erdogan pedía un alto al fuego, Putin aseguraba que para hacerlo era necesario que los representantes de los grupos armados estuvieran en la mesa.

¿A qué se deben estas diferencias? Turquía busca resolver el conflicto porque se vería afectado ante una ofensiva y Rusia e Irán quiere tener el control del territorio. Sin un acuerdo, sigue la posibilidad de un asalto de las tropas de Bashar al Asad (apoyados por Rusia e Irán) a Idlib.

“Estabilización gradual”

Las partes acordaron una “estabilización gradual de la provincia de Idlib”. Para David Castrillón, profesor de relaciones internacionales de la Universidad Externado, este concepto “demuestra la falta de consenso entre ellos sobre lo que se debe hacer en Siria” e incluso lo ve como un retroceso en las relaciones entre estas tres naciones relacionadas con la guerra civil de ese país.

“Parte de las discusiones de la salida está en qué punto terminará el mandato de Al Asad. Vemos que su gobierno está para quedarse y las posiciones extremas prolongan el conflicto”, concluye Castrillón.

Alerta sobre armas químicas

Los analistas indican que está por caer el último bastión de los opositores, dejando como ganador de la guerra civil, que inició en 2011, al régimen de Al Asad, que ha conseguido el poder sobre el territorio gracias al apoyo de las potencias . Pero, ¿a qué precio?

En días pasados, Estados Unidos advirtió sobre posibles pruebas con armas químicas en este sector. Al respecto, el profesor de relaciones internacionales de la Universidad del Rosario, Juan Carlos Ruiz, explica que “seguro utilizarán todos los medios para terminar la guerra, pero no sería la única vez que esto ocurra”.

Ruiz enfatiza en que este “es un conflicto híbrido en donde participan milicias, gobiernos internacionales, opositores y grupos terroristas. Es una guerra complicada donde hay intereses cruzados”.

Es debido a esa mezcla de poderes que la guerra civil sigue sin resolverse, conflicto que ha provocado más de cuatro millones de refugiados en siete años, según la ONU.

Como el profesor Ruiz, Castrillón comenta que a Siria se le ha acusado de usar armas químicas, pero no han existido pruebas contundentes de que este sea el caso. “Es más una excusa del gobierno de EE.UU. para justificar la presencia de tropas norteamericanas”, explica. Sin embargo, mientras esos intereses se resuelven, quienes viven en Idlib seguirán en una encrucijada entre el poder y la busca de la estabilidad.

350

mil personas han fallecido a causas de la guerra civil en Siria, según la ONU

Siria es el campo de batalla ideológico de las potencias y escenario de encuentros entre ramas del Islam y conflictos chiitas. Resolver la guerra civil requiere acuerdos de estas partes.

Contexto de la Noticia

1
Comenzó en 2011 con enfrentamientos entre las Fuerzas Armadas de Siria contra grupos rebeldes.
2
Luego se unieron grupos como el Estado Islámico y el Daesh y aumentaron las invasiones desde Irak.
3
EE.UU., Rusia, Irán y Turquía participan en la guerra apoyando a diferentes bandos (régimen y opositores).
4
Israel no forma parte de la guerra, pero ha bombardeado posiciones gubernamentales dentro de Siria.

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