Publicado el 30 de mayo de 2018

Somos solo 0,01 % de la vida en la Tierra y ya destruimos el planeta

En la imagen, cazadores en Mozambique exhiben pies de elefantes tras sacrificarlos. Foto Sstock

Ramiro Velásquez Gómez

Las plantas constituyen el 82 % de la vida en la Tierra y los 7.600 millones de humanos apenas 0,01 %. Sin embargo, en menos de 5.000 años acabaron con el 50 % de ellas.

También erradicaron 83 % de los mamíferos y a cambio lograron que hoy el 60 % de estos sean ganado vacuno y cerdos.

Es más, después de solo tres siglos de cacería queda apenas un quinto de los mamíferos marinos.

No es un invento. Es un estudio de Yinon M. Bar-On, Rob Phillips y Ron Milo, del Instituto Weizmann de Israel y el Instituto de Tecnología de California, publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS) la semana pasada.

La investigación cuantificó la biomasa de la Tierra (la cantidad de materia viva), encontrando que las plantas constituyen la gran mayoría, ese 82 %, seguidas de lejos por las bacterias con 13 % y 5 % los demás organismos, desde insectos a peces y hongos, incluido lo que representan los humanos: ese 0,01 %. Y no obstante que los océanos ocupan 75 % del planeta, solo contienen 1 % de la biomasa global.

“Me quedé sorprendido de ver que no existía un estimado holístico y exhaustivo de los distintos componentes de esta”, dijo Milo, quien dirigió el estudio, citado por The Guardian.

Casi borrados del mapa

No pocos biólogos piensan que las bacterias componen la mayor parte de la materia viva, pero no es así. De lejos son las plantas, explicó.

Solo queda un sexto de todos los mamíferos, desde ratones a elefantes, lo que constituyó otra sorpresa. “Espero que esto le dé a la gente una perspectiva sobre el rol tan dominante que los humanos desempeñan ahora en el planeta”. Nuestra especie evolucionó como tal hace solo 200.000 años.

Un impacto alto si se considera que los gusanos tienen una biomasa tres veces mayor que la de las personas, 17 veces más los insectos, 200 veces más los hongos y 1.200 veces más las bacterias.

La de aves domésticas (pollos sobre todo) es hoy 30 veces mayor que la de todas las aves silvestres juntas.

Es más: la biomasa del ganado, a los que tanto se dedican las personas, es 14 veces la de los mamíferos silvestres.

La de los humanos, equivalente a 0,06 gigatoneladas de carbono, es también de lejos mayor que la de todos los demás mamíferos terrestres, que suman una biomasa de 0,007 gigatoneladas de carbono.

“En las películas de la vida silvestre vemos bandadas de aves, de todo tipo, en grandes cantidades, pero cuando hicimos el análisis, hallamos que son muchas más las domesticadas”.

Una nueva época

La novedosa investigación concuerda con otra revelada el año pasado, de Karl Heinz Erb, de la Universidad de Recursos Naturales y Ciencias de la Vida en Austria, quien determinó que la biomasa de plantas terrestres disminuyó en la mitad desde que comenzó la civilización humana.

Un declive debido a la deforestación, el cambio de usos del suelo, el pastoreo y el manejo de bosques con bajos niveles de vegetación.

“Los humanos, con el manejo del suelo, han reducido a la mitad los stocks de biomasa global”, dijo Erb, citado por New Scientist.

Este impacto de ellos sobre la vida y el paisaje terrestre es lo que ha llevado a plantear una nueva era geológica, el Antropoceno, distinta al Holoceno que inició hace 11.700 años.

Para la Comisión Internacional de Estratigrafía, mediados del siglo pasado podría marcarse como el comienzo, cuando se aceleró la gran transformación y queda la huella en la tierra, bien a manera de plásticos, de radiactividad o algún otro elemento por determinar.

Un asunto sobre el cual no hay consenso más allá de que existe un impacto real.

Para el estudio, Milo y colegas calcularon la biomasa con información de cientos de investigaciones, que usan con frecuencia rastreos satelitales y secuenciación de genomas que revelan miles de organismo microscópicos.

Utilizaron el carbono como medida clave, hallando que toda la vida contiene 550 gigatoneladas del elemento. De estas, 450 las aportan las plantas con 320 gigatoneladas de biomasa aérea y 130 de raíces principalmente.

Paul Falkowski, de la Universidad Rutgers, quien no participó en el estudio, dijo a The Guardian que hay dos conclusiones: los humanos son muy eficientes explotando recursos naturales y han sacrificado y, en muchos casos, erradicado mamíferos silvestres por comida y por placer en todos los continentes.

“Nuestras dietas tienen un vasto efecto sobre los hábitats de los animales, las plantas y otros organismos”, remarcó Milo.

Los autores advirtieron que en algunas estimaciones falta información y podría haber alguna variación.

De todas maneras no escapa el impacto de la mano humana en el planeta.

Los humanos constituyen una minúscula parte de la biomasa del planeta, pero han dominado todos los entornos y redujeron la población de especies de los distintos reinos de la naturaleza.

Contexto de la Noticia

Las consecuencias de la transformación del planeta podrían seguir a futuro. Una investigación en Science reveló que con los actuales recortes a los gases de efecto invernadero, la temperatura del planeta subirá tanto que 49 % de los insectos, 44 % de las plantas y 26 % de las especies de vertebrados perderán la mitad de su rango geográfico.

Si de veras se cumplen las metas del Acuerdo de París sobre el cambio climático, la afectación sería menor pero de todas formas habría una incidencia en, por ejemplo, el 18 % de los insectos, vitales para el equilibrio ecosistémico y la alimentación.

Otras Noticias