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Habrá disciplina fiscal hasta el último día: Cárdenas


El economista antioqueño Mauricio Cardenas Santamaría es el ministro de Hacienda desde septiembre de 2012 y ha impulsado tres reformas tributariasFOTO Manuel Saldarriaga

Este miércoles comenzará la discusión en el Congreso de la República del proyecto de ley de Presupuesto General de la Nación para el próximo año, tasado en 235,55 billones de pesos, de los cuales apenas el 14,55 %, 34,29 billones, serán para inversión.

En la propuesta del Gobierno ese rubro cayó 16,8 % frente a este año, con tal de que se cumpla con la meta de bajar el déficit fiscal a 3,1 % del producto interno bruto (PIB), es decir, que sean 30,16 billones de pesos lo que se gasta de más el Estado sobre los ingresos que recibirá en 2018.

Aferrado a la Regla Fiscal y a una mayor austeridad en el gasto público, el ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas, confía en que las comisiones económicas de Senado y Cámara de Representantes hagan ajustes legales para movilizar recursos de fondos especiales para ampliar el rubro de inversión, como explicó en entrevista con EL COLOMBIANO, (ver recuadro 1).

Entre tanto, el próximo martes, 15 de agosto, el Dane revelará cuál fue el crecimiento de la economía entre abril y junio pasados. El pronóstico de Cárdenas es que la expansión del PIB haya sido de 1,3 % y se mantenga la senda de recuperación con un 2,4 % en el tercer trimestre y de 2,8 % en el cuarto, para que Colombia cierre este año con un crecimiento promedio de 2 %, igual que en 2016.

Este pronóstico es más optimista que el 1,8 %, con sesgo a la baja, del equipo técnico del Banco de la República, incluso algunos analistas ya tienen en sus cuentas una expansión de la economía de solo 1,5 % (ver recuadro 2).

Aunque hay consenso en que ya se superó lo más duro del choque económico por la descolgada de los precios del petróleo desde mediados de 2014, que apretó las cuentas del Gobierno, abrió camino a la reforma tributaria de 2016, devaluó el peso frente al dólar e impulsó el aumento de la inflación, que solo hasta el próximo año parece que volverá al rango meta del Banco de la República, entre 2 % y 4 %.

Ante una recuperación más lenta de la economía, con una demanda interna débil y la confianza de los hogares aún en terreno negativo (ver gráficos), al ministro de Hacienda le preocupa que los bancos no estén transmitiendo a sus créditos de consumo la reducción de la tasa de interés del Banco de la República, que bajó en el último año de 7,75 % a 5,50 %.

En esas condiciones, el funcionario comienza su sexto y último año como ministro de Hacienda, siendo uno de los que más ha durado en este cargo en la historia reciente. Asegura que “habrá disciplina fiscal hasta el último día de este Gobierno”, espera que la economía no sea usada con demagogia en la campaña presidencial y que gobiernos sucesivos mantengan la austeridad como norma (ver recuadro 3).

El último año del gobierno de Juan Manuel Santos comienza con limitaciones fiscales en la inversión, al tiempo que los signos de recuperación de la economía se verán más en 2018.

Contexto de la Noticia

En el presupuesto de la Nación para 2018, ¿hay de dónde estirar para aumentar el diezmado rubro de inversión?

“Hay muchas rigideces, pero con ayuda del Congreso creo que se pueden flexibilizar algunas partidas de funcionamiento y así aumentar la inversión. Es un objetivo que tenemos en las discusiones que empiezan en las comisiones económicas conjuntas”.

¿De qué manera puede lograrse eso?

“Hay varios fondos especiales con destinación específica creados por leyes preexistentes que limitan la priorización del gasto. Por eso pedimos al Congreso que los evalúe y poder trasladar recursos a otros rubros del presupuesto en que son más necesarios en tiempos de escasez y austeridad. Por ejemplo, el fondo de las telecomunicaciones tiene ingresos altos y es manejado por el Ministerio TIC. Este fondo puede apoyar la conectividad a internet de colegios oficiales, que necesita hacer el Ministerio de Educación”.

Si los ingresos se mantienen estables entre este y el próximo año, ¿la Dian se queda corta en subir recaudo con fiscalización?

“Ya la Dian está en esa tarea. Hay que recordar que el año entrante desaparece el Impuesto a la Riqueza y se reduce el Impuesto de Renta y la Sobretasa del Impuesto de Renta. Para compensar eso, la Dian debe hacer más gestión antievasión y es por eso que se logra mantener el ingreso estable para 2018”.

Varios analistas señalan que deben cambiarse los criterios de la Regla Fiscal para que no baje la inversión y esto no limite el crecimiento económico, ¿lo ve posible?

“Es gracias al cumplimiento de la Regla Fiscal que se alcanzó la calificación crediticia BBB para Colombia, de grado de inversión y la más alta en toda la historia. Este Gobierno defenderá la Regla Fiscal hasta el último día como carta de navegación, así sea muy exigente cumplirla y restrinja el gasto, porque genera confianza y credibilidad en el manejo macroeconómico”.

Además del legado de la Regla Fiscal, ¿hay otras maneras de que el próximo gobierno mantenga la reducción del déficit fiscal?

“La sostenibilidad fiscal es un criterio constitucional y ninguna instancia de los poderes públicos lo puede desconocer. Otras anclas que pueden mantener gobiernos sucesivos son la Ley 617 de 2000 (de ajuste fiscal), que dejó de aplicarse desde 2006 y revivimos para que el gasto de personal no aumente más allá de la inflación; y también hay un artículo en este proyecto de ley de presupuesto que restringe gastos de publicidad, publicaciones, compra de sedes, vehículos, dotaciones, viáticos y celulares.

En el crecimiento por el lado de la demanda, ¿qué se puede hacer para mejorar el consumo de los hogares?

“Los bancos deberían bajar sus tasas de interés en los créditos de consumo en la misma proporción que ya lo ha hecho el Banco de la República con su tasa de intervención. Aún ese ajuste no ha llegado y sería una señal muy importante para que mejore la confianza de los hogares”.

Pero el gerente del Emisor, Juan José Echavarría, considera que presionar a la baja las tasas de interés de los bancos puede “secar el crédito”.

“No hay discusión en que los bancos tienen la tarea pendiente de bajar las tasas de interés que cobran en el crédito de consumo, como ya lo han comenzado a hacer con el hipotecario y el que ofrecen a las empresas”.

El Índice de Confianza Empresarial de Fedesarrollo cayó en junio al nivel más bajo en ocho años. ¿Qué responde ante esa ola de pesimismo entre el empresariado, particularmente el antioqueño, con inversiones en pausa y una mayor cautela?

“Si bien la confianza industrial sigue en terreno negativo, ya muestra recuperación en junio, al igual que la confianza de los consumidores. Mi mensaje a los empresarios de Antioquia es que el país ya pasó el momento más difícil, y no lo digo yo, sino Fedesarrollo. Se ha hecho una tarea exitosa en materia de ajuste económico por la caída de los precios del petróleo, al tiempo que se bajaron impuestos a las empresas: se desmontaron parafiscales en 2012, se eliminó el Impuesto a la Riqueza en la reforma de 2016 y se está reduciendo el impuesto sobre la renta. Así que hoy una empresa en impuestos de la Nación paga menos de lo que pagaba en 2010 y puede tener más competitividad para invertir y crecer. Al mismo tiempo, está bajando la tasa de interés del Banco de la República, lo que baja el costo del crédito a las empresas”.

Bruce Mac Máster, presidente de la Andi, dijo que se necesita “promocionar la producción nacional” y, seguramente, se lo pedirá al Gobierno en el congreso gremial esta semana, ¿hay margen de maniobra fiscal para esto?

“No tenemos capacidad de incurrir en programas que tengan alto costo fiscal, porque estamos en etapa de ajuste del gasto público y nos toca ser muy responsables. Obviamente, se pueden hacer cosas en lo micro, en aspectos que faciliten hacer negocios, y ahí estamos siempre listos a actuar”.

¿Cuáles son los retos que tiene en este último año como ministro de Hacienda?

“Dejar una economía creciendo al 3 % o más en 2018, dejar unas finanzas públicas estabilizadas con un déficit fiscal de 3,1 % del PIB y dejar una inflación controlada dentro del rango meta del Banco de la República, entre 2 % y 4 %. Debemos seguir con la reducción de las tasas de desempleo y de pobreza”.

¿Qué se le quedó en el tintero?

“Este es un trabajo de nunca acabar, el país sigue teniendo muchas necesidades y hay pendientes como la reforma pensional, que parte de construir un consenso, que hoy no existe en el país. En los intentos anteriores de reforma no se logró generar una propuesta exitosa. Esperemos que las recomendaciones de la Comisión de Estudio del Gasto Público ayuden a construir tal consenso”.

¿Cuáles son los riesgos de que la economía sea caballito de batalla preelectoral?

“El gran riesgo es caer en el populismo y la demagogia, que generan desconcierto, desconfianza e incertidumbre. Es muy fácil hacer política y levantar un aplauso con promesas como reducir impuestos, pero eso le vale más a futuro a la Nación y pone en juego la disciplina fiscal que debemos tener”.

Hay preocupación en varios sectores por la cascada de consultas populares, negación de licencias ambientales y falta de reglas claras. ¿Cómo ve usted tal situación, que afecta las condiciones de inversión?

“Nos preocupan las consultas populares, pues vemos que los intereses políticos de unas minorías se anteponen a las necesidades de las mayorías. Propugnamos por el desarrollo de proyectos minero-energéticos responsables en lo ambiental, laboral, social y económico, con beneficios para las comunidades, pero rechazamos posturas que impliquen prohibiciones o poderes de veto que impiden crecer al país. Por eso estamos analizando varias opciones e instrumentos para reglamentar esas consultas, que informaremos en su debido momento”.

¿El país se puede blindar mejor con su ingreso a la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (Ocde)?

“Sin duda, porque haremos parte de un grupo de países con los más altos estándares de política pública y se vuelve un mecanismo para que próximos gobiernos apliquen las medidas disciplinadas que le convienen al país. El ingreso a la Ocde es otro sello de calidad para Colombia, pues hay fondos de capital privado que solo invierten en países miembros. Esperamos lograr el acceso antes de terminar el Gobierno, ya solo falta la aprobación de dos de los 23 comités”.


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