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Familia de colombiano asesinado en la frontera pide justicia


Antonio y Edilberto, hermanos de Libardo Fuentes, asesinado el jueves en el río Pamplonita, piden justicia. FOTO r. hernández

“Fue un abuso desmedido de la fuerza por parte de las autoridades”, dijo Edilberto Fuentes, hermano mayor de Libardo, el colombiano asesinado por los militares venezolanos en la frontera colombo-venezolana, en los límites entre los ríos Pamplonita y Táchira, en cercanías a las poblaciones de Ureña y Cúcuta, en el sector “El Cerrito”.

En diálogo con EL COLOMBIANO, el pariente de la víctima, aseguró que la máquina que manipulaba su hermano estaba del lado colombiano y no en Venezuela, aunque las autoridades digan otra cosa:

“Siempre acudía al sitio que pertenece a Colombia, nunca pasan a Venezuela. Nunca había sucedido nada tan violento como lo que hicieron las autoridades venezolanas con estos trabajadores”.

Edilberto hizo un claro llamado al gobierno del presidente Nicolás Maduro: “Pónganse la mano en el corazón y dejen de matar inocentes que están trabajando. Venezuela ya necesita un cambio, esto no puede seguir así: matando gente y ellos lavándose las manos como Pilatos”.

Comentó que él es venezolano naturalizado con 50 años viviendo en Táchira y cinco hijos de ese país. “Me siento más venezolano porque aquí he dejado mi juventud, por eso pido a la Gobernación del Táchira y a los jefes militares que investiguen y no permitan que personas intolerantes y agresivas continúen cometiendo estos asesinatos como el de mi hermano”, agregó.

Por su parte Antonio Fuentes Hernández, otro de los hermanos del maquinista asesinado, con voz entrecortada y ojos empapados en llanto pidió justicia por el crimen.

“Pido que este hecho no quede impune, esto fue un vil asesinato. Mi hermano murió sentado en la máquina trabajando, era un señor de 63 años y a estas alturas no nos explicamos qué fue lo que sucedió”.

A más de 12 horas de haber ocurrido el hecho, los parientes de Libardo Fuentes se extrañaban del hermetismo que envolvía el caso pues ninguna autoridad venezolana se había acercado a la morgue, ni había dado mayores detalles.

“Libardo era una persona trabajadora, muy humano y apegado a la familia, era excelente hermano y deja cinco hijos”, precisó Antonio.

Llevaba 26 años como operador de maquinaria en la misma empresa, Trituradora La Roca, por lo que sus familiares descartan que hubiera estado relacionado a algún delito como lo han señalado militares venezolanos.

Imploró que no lo mataran

Géler Barreto Gutiérrez era quien acompañaba al trabajador fallecido durante los sucesos que segaron su vida. Coincidió con los familiares en que Libardo era “un buen amigo y excelente trabajador, teníamos 20 años conociéndonos”

“No habíamos empezado a trabajar todavía cuando el señor Libardo me dice: ‘por qué no me haces el favor y me traes el desayuno’, en ese momento aparecieron dos soldados venezolanos. No nos dieron el alto sino que llegaron disparando, a mí me hicieron dos disparos y gracias a Dios estoy vivo. Al señor Libardo el sargento le hizo tres disparos y lo mató vilmente dentro de la máquina”, narró el testigo.

Los cristales de la retroexcavadora se tiñeron de rojo sangre, relató el sobreviviente. Quien agregó que durante el tiempo que llevaban laborando en el lugar nunca antes habían tenido problemas, ni tampoco se habían topado con la presencia del Ejército venezolano.

“Yo estaba en la volqueta cuando me dispararon, me lance y con las manos en alto le dije al soldado: ¡no me mate! ¡No me mate! En ese momento venía la máquina, el otro corre y hace los tres disparos y mató al señor Libardo”, así describió los hechos.

Géler pidió ayuda a los militares para auxiliar a Fuentes y la respuesta que recibió fue: “deje eso así, él ya tienen un disparo de fusil y de eso nadie sobrevive”. El disparo se hizo a más o menos tres metros de distancia del fallecido.

“Después de lo que pasó, me llevaron caminando como una hora a una guarnición del Ejército por una trocha, no había más uniformados, solo ellos dos. Luego que ellos recobran la señal hacen una llamada y aparecen unas camionetas del Ejército en la que me subieron y retornamos al lugar de los hechos. Gracias a Dios y llegó el señor cónsul de Colombia y no me desamparó ni un instante. Él estuvo pendiente de todo”, añadió.

Recordó Géler que por su mente pasaron pensamientos negativos mientras estuvo en manos de los militares venezolanos. “Pensé lo peor, no sabía que iba a suceder en el camino”. Permaneció detenido en Venezuela por más de 8 horas.

“Apertura de una trocha”

Aunque ha existido cierto silencio en relación a los hechos que generaron la muerte del ciudadano colombiano, ayer las autoridades del régimen lo rompieron en San Cristóbal y señalaron que el hecho pudiera estar relacionado con la apertura de caminos para contrabando.

“El ciudadano Libardo, ante la presencia de la Fuerza Armada Nacional, junto a las personas que se encontraban allí se dieron a la fuga ante la voz de alto anunciada de manera directa por parte de la comisión al mando del sargento segundo Yoel Alfredo Artigas. En estas circunstancias es donde se activa un arma de fuego y lamentablemente resultó un fallecido”, dijo el director de Seguridad Ciudadana de la Gobernación del Táchira, coronel Ramón Cabeza. Según el militar, el caso será investigado por el Ministerio Público y fue privado de libertad el sargento segundo Yoel Alfredo Artigas.

De acuerdo con los trabajos de investigación y experticias que adelanten las autoridades en materia fronteriza y los distintos componentes de las fuerzas armadas se podrá confirmar si “la maquina se encontraba en el lugar operando para la apertura de una trocha que comunica al territorio venezolano con Colombia”, dijo el funcionario chavista.

Contexto de la Noticia

La Cancillería colombiana condenó ayer en una misiva el uso excesivo de la fuerza por el ejército venezolano y pidió abrir una investigación para interponer las sanciones correspondientes: “Exigimos a las autoridades del vecino país (...) que se apliquen las sanciones a las que hubiere lugar”.


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