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A dos días de la misa del Papa en Medellín, ya hacen fila


Alrededor de quince personas se encontraban haciendo fila en la mañana del 7 de septiembre, dos días antes de la llegada del Papa Francisco a Medellín.

Faltan alrededor de dos días para que el Papa Francisco llegue a Medellín y celebre la misa que tendrá lugar en la pista del Aeropuerto Olaya Herrera, tiempo justo como para empezar a hacer fila y asegurar su puesto.

Eso piensan personas como Carlos, Ruth, Patricia y Francia, quienes hoy a las 10 de la mañana ya estaban en la esquina de la carrera 70 con la calle 10, cerca del perímetro en el que ubicarán las 17 entradas al Aeropuerto Olaya Herrera.

Carlos, un hombre de unos 60 años, por ejemplo, está tan acomodado en el lugar que nos ofreció silla y hasta tinto mientras conversábamos. Él fue el encargado en su familia de adelantarse para cuidar el puesto para él y otras siete personas que no pueden faltar al trabajo ni a clase. Vestido como quien va a ver al Papa, camiseta y cachucha con la imagen de Francisco, dice que sí piensa un poco en el aguacero que la tarde o la noche, pero ¡qué va!: “Nos mojamos viendo fútbol, ¿no nos vamos a mojar viendo al Santo Papa?”. Nada lo hará desistir, pues su intención en la misa va especialmente por la salud de su mamá de 89 años, que sufre de artrosis y hace poco le practicaron una cirugía en el corazón.

¡Desde Pasto, carajo!

Carlos llegó este jueves a las 9 de la mañana, pero encontramos a una persona que estaba dispuesta a hacer fila desde el domingo, si no hubiera sido por agentes de la policía y personal de Espacio Público quienes le aconsejaron esperar más. Es Ruth, una mujer altiva que viajó desde Pasto, Nariño, para ver al Papa en Medellín, ciudad que eligió desde que supo que el Santo Padre nos visitaría. ¿Por qué esta ciudad? Respondió con flores: “Por razones muy obvias: Medellín tiene gente muy buena, muy acogedora, un clima agradable y son personas muy organizadas para cualquier evento”.

Ruth le ha hecho guardia la Papa desde que aterrizó, pues el domingo visitó la zona con el ánimo de conocer a dónde iba a llegar el Papa y dónde era que ella tenía que ubicarse para estar en primera fila. Lunes, martes y miércoles regresó y no vio a nadie a la espera, pero “ya hoy los paisitas se pusieron las pilas y, pues, aquí me quedo. Es que ver a Francisco es una alegría inmensa que no tenemos todos”, concluye.

Un asunto de fe

“¡Un saludo para mis hijos Melissa y Ómar que no saben que estoy acá y que me voy a quedar hasta que llegue el Papa!”. Este es el mensaje para la familia de Patricia, quien así como Carlos y Ruth se preparó de pies a cabeza para pasar los próximos días esperando a que sean las 10:15 a.m. del sábado 9 de septiembre y que el Papa Francisco salude con la bendición a las 831 mil personas que podrán presenciar la misa campal.

Su deseo es verlo de cerca y recibir su mensaje de paz y de amor. Por eso hace guardia para que un grupo de personas de su parroquia puedan estar de primeros ante Francisco, el primer Papa Latinoamericano que ya los tiene acostumbrados a la humildad y la ternura, dice.

El alma de la espera

Doña Francia puede ser la más grande de todos los de la fila, y, así mismo, la que tiene más ánimo. Es la primera feligrés del barrio San Pablo, de Manrique, en llegar para la misa del Papa en Medellín. Está más lista que cualquiera: “Yo vengo dispuesta a comulgar. Estoy bien confesadita; no digo mentiras”, dice. Además, no llegó sola, “vengo con Dios y la Virgen”, asegura. No está guardando puestos pero nos invita a todos a asistir.

Sus provisiones son suero, agua, ropa para cambiarse, comida lista “y una manzana que me dio la alcaldía hace tres semanas en otro evento”, dice.

“Lo mío es la religión católica y por eso vengo, confío mucho en Dios, Él me protege a mí y a mis hijos, nos mira con ojos de piedad y yo sé que el Santo Padre es una persona muy allegada a él. Viene a darnos la paz y la bendición y yo espero todo eso para mis hijos y para mí”.

Por esa razón, Francia, menudita, amiguera y alegre, llegó desde el miércoles a las 7 de la noche a coger puesto. Aquí cuenta cómo le fue en su primera noche esperando la llegada del Papa Francisco:


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