colombia | Publicado el 2 de marzo de 2018

Luego de décadas, Oriente votará en paz

Concepción, población con 245 años de vida municipal, tiene más electores que habitantes. El trasteo se denuncia, pero la impunidad ronda a los responsables del mismo. FOTO Manuel Saldarriaga

JOSE GUILLERMO PALACIO

Eran otros tiempos en los que lanzarse a una campaña política e incluso participar como elector, en la mayoría de los 23 municipios del oriente de Antioquia, llevaba aparejadas amenazas de muerte, destierro y otros actos intimidatorios que pocos se atrevían a enfrentar.

En la región nadie le garantizaba la vida ni la seguridad a nadie. Candidatos y electores estaban en la mira de las Farc, hoy desmovilizadas; el Eln, aún activo; las Auc y otras fuerzas desestabilizadoras.

José Antonio Ciro, 63 años, habitante de San Rafael, resume, en una frase, aquello que allí se vivió y que espera nunca vuelva a repetirse: “Las elecciones aquí eran lo más parecido a la muerte”. Y remata, “nunca imaginé que volveríamos a vivirlas en paz”.

En San Rafael, un municipio en el que el 95 % de su población se declaró víctima del conflicto armado, que vio desoladas sus veredas, que perdió por desplazamiento forzado a 6.695 de sus habitantes, 49 % de su población, sin contar muertos ni desaparecidos, entre 1995 y 2005 (datos de Acción Social) hoy realiza la campaña al Congreso, sin ningún tipo de presiones armadas, comenta el alcalde Abad Marín Arcila.

Esta vez, después de muchos años, alcaldes, personeros, líderes políticos y personas del común, consultadas en Santo Domingo, cruce de caminos entre el nordeste y el oriente del departamento, y sus vecinos de Alejandría, Concepción, San Rafael, San Carlos, Guatapé, El Peñol, Marinilla, El Santuario, La Ceja, entre otras poblaciones, coinciden en que la campaña se adelanta sin temores en campos y zonas urbanas.

Campaña fría

Con muy contadas excepciones, en los municipios más pequeños o alejados de la región, el proselitismo no va más allá de unos cuantos pasacalles y afiches de candidatos de los partidos tradicionales Liberal o Conservador, o de quienes nacieron en los mismos, como el Centro Democrático y Cambio Radical.

La izquierda, movimientos de centro, fórmulas alternativas y ambientalistas, en este tipo de poblaciones, ni siquiera se mencionan.

Cosa distinta sucede en las grandes concentraciones urbanas del oriente cercano, como El Santuario, uno de los pueblos que más vota en el país donde, sobre todo, los fines de semana hacen presencia algunos de los que lideran listas a Senado y Cámara y, en recintos cerrados, con presencia de los caciques políticos y otros líderes del pueblo, trazan planes para los comicios.

Trashumancia electoral

No obstante el ambiente de paz, las trapisondas políticas y otros actos delincuenciales para apoderarse de los distintos poderes del Estado están lejos de ser erradicados.

En un reciente informe la Misión de Observación Electoral (MOE) denunció que en 82 municipios del país, 13 de ellos en Antioquia, entre los que aparecen Concepción, Alejandría, Guatapé y San Francisco, en el oriente, hay más votantes que habitantes, hecho que pone en grave riesgo el ejercicio de la democracia en estas poblaciones.

El caso más extremo se presenta en Concepción donde hay 3.375 personas habilitadas, frente a 4.452 cédulas registradas, la diferencia es de 1077. En Alejandría la diferencia es de 942 personas. En esta población su alcalde, Luis Fernando López, explica parte del fenómeno por la incidencia del conflicto armado, que en sus peores momentos desplazó a más del 50 % de la población y la no depuración del censo electoral.

No obstante, habitantes del pueblo denunciaron que para las elecciones de alcalde fue evidente el “trasteo de votos” de otros municipios por candidatos inescrupulosos que intentaron hacerse a la alcaldía de manera fraudulenta, pero muchas de esas cédulas se anularon.

En el caso de Concepción, el exalcalde Óscar Suárez y otros ciudadanos, denunciaron la “forma descarada como se trastearon votos desde Barbosa, San Vicente e incluso Medellín, en las elecciones para la alcaldía en 2011”.

Según Suárez, el censo electoral se ha venido depurando, pero aún queda mucho por hacer para sanear este tipo de vicios políticos. La gravedad del asunto está en que los responsables del delito pasaron de agache porque aunque muchas de esas cédulas fueron anuladas ninguna autoridad tuvo el valor de ponerlos ante los jueces.

Luego de muchos años, en una campaña fría, pero en paz, los orientales no tendrán ningún impedimento para ejercer su derecho al sufragio.

Como lo dijo una líder social en Alejandría: “ojalá y a gente entendiera la importancia de estas elecciones. Ni siquiera es por nosotros, es por un país, que con los grandes jefes políticos enfrentados por diferencias individuales, sin duda, nos llevan a convertirnos en una nueva Venezuela” .

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