colombia | Publicado el 2 de March de 2018

Campaña electoral en el Norte de Antioquia, fría como su clima

En Briceño (foto) el ambiente electoral está apagado. Aunque algunos candidatos han llevado sus propuestas, los campesinos desconfían y aseveran que solo son promesas. De acuerdo con el Ejército, estos comicios se realizarán en paz. Foto Jaime Pérez

Javier Alexánder Macías

De las mil y una curvas de la carretera que lleva a Briceño, solo dos tienen propaganda electoral: una valla en un potrero en el que doman caballos, y un afiche en una casa a la orilla de la carretera. El resto de pasacalles y avisos con promesas, y caras sonrientes de candidatos al Congreso, fueron reservados para las calles empinadas de este municipio.

Es miércoles y a este pueblo no le cabe otro parroquiano. Las pocas calles planas están atestadas de motos y chivas que traen mercados y bloquen las vías estrechas; en las esquinas, más de mil campesinos llegados de las veredas beben cerveza, escuchan música parrandera y hacen sancochos; cuentan los billetes, sin pudor delante de sus paisanos, del pago recibido por la sustitución voluntaria de cultivos. Piden otra ronda. Brindan.

En Briceño todo parece una fiesta, pero no precisamente electoral. A 15 días de ir a las urnas para elegir senadores y representantes, el ambiente electoral es tan frío como el mismo pueblo; solo dos candidatos han cruzado la montañas para llevar sus propuestas, pero allá, en ese municipio que sirvió de plan piloto para la erradicación de cultivos de uso ilícito y el desminado, poco les importan las propuestas, y tienen más en cuenta la trayectoria de los partidos políticos, como cuenta su alcalde José Danilo Agudelo Torres.

“Acá no es la propuesta sino la trayectoria en donde tiene muy bien definido los puntos en los cuales va a trabajar. La trayectoria ha sido liberal, seguidos por los conservadores y últimamente la ASI”, dice Torres.

Hay tranquilidad

De aquella época en la que los candidatos que querían hacer campaña electoral en Briceño debían llegar en helicóptero y con permiso de las Farc, no queda nada. Ahora se puede viajar por carretera en un trayecto que dura seis horas desde Medellín y solo se ven los hombres trabajando en la vía destapada en el gran cañón.

Los reductos armados que quedaron luego de la desmovilización de las Farc están en veredas como Orejón, Chiri, La América, Palmichal, pero según fuentes militares no representan una amenaza para las 21 mesas de votación que tiene este municipio: 9 en el área rural y 12 en el municipio.

Para contrarrestar cualquier amenaza en la próxima cita electoral, en Briceño, Ituango y el resto del Norte de Antioquia, las autoridades han implementado el denominado plan Democracia con el cual se garantizará una jornada de votación tranquila. Así lo expone el comandante de la IV Brigada del Ejército, el general Juan Carlos Ramírez, y especifica que no hay ninguna mesa de votación en riesgo, aunque asevera que manejan las situaciones normales de operación de amenazas para los Grupos Armados Organizados, GAO, que en el momento delinquen en estas localidades.

“Como siempre hay un plan democracia que inclusive en este momento ha llegado a esas áreas generales y dentro de la línea de tiempo que tenemos. Ya hay tropas en esas áreas y hemos hechos operaciones para garantizar que se pueda cumplir con este espacio de la democracia”, explica el general Ramírez.

Como el general, el presidente de las Juntas de Acción Comunal de Briceño, Ever Patiño Hernández, asevera que en cuanto a la seguridad no hay inconvenientes para los próximos comicios.

A la fecha, dice el líder comunal, no han recibido denuncias de las veredas en las que les manifiesten que no hay posibilidad de ejercer el voto o se vaya a impedir la votación de los labriegos.

“Anteriormente Briceño no le daba mucha importancia a nivel electoral, pero después de todas las intervenciones y los procesos de parte del gobierno, se ha fortalecido mucho esta participación. Pasamos de ser un municipio de tener 1.800 o 2.000 votos máximo, a ser un municipio que puede estar aportando casi 3.000 votos o hasta más”.

¿Carretera por votos?

Luego de la visita de EL COLOMBIANO a Briceño, fuentes de este municipio hicieron llegar un audio en el que al parecer, el alcalde José Danilo se compromete a ayudar arreglar una carretera a cambio de votos por el partido liberal

En esta conversación un hombre que dice llamarse Saúl le dice al alcalde que ha recibido llamadas de varios líderes de las veredas para saber cómo podrían ayudarles con una carretera que tiene huecos muy peligrosos “y esos carros tienen ganas hasta de voltiasen (sic)”.

Al otro lado de la línea, la supuesta voz del alcalde le contesta: “hagamos un convite pa esta semana... vamos a mirar qué vías hay tapadas y las destapamos... Cuente con ella, yo le digo que día martes o miércoles, y mueva eso por el Partido Liberal”. Acto seguido, Saúl le responde: “Usted sabe cómo soy yo, soy derecho como una aguja y cuando es sí es sí y cuando es no es no”.

Conocida la denuncia, EL COLOMBIANO intentó contactar nuevamente al alcalde de Briceño pero no contestó a las llamadas.

En este municipio del Norte de Antioquia la campaña electoral no ha sido tan intensa. Para sus habitantes votar por los candidatos al Congreso no los trasnocha, les quita el sueño que cuando llegan a su pueblo les prometen y todo se queda en promesas.

Frío para las campañas

Desde la esquina donde quedaban las trincheras que alguna vez sirvieron de refugio a la guerra, en el parque principal de Ituango, un afiche pegado en una pared invita a votar por un candidato. Es el 107, pero no tiene nombre, ni a qué aspira, solo el símbolo del partido político.

En esta localidad que padeció la guerra entre el frente 18 de las Farc, el Estado y los paramilitares, el ambiente electoral está tan frío como el aire gélido de sus noches. No hay pasacalles, apenas un asomo de propaganda electoral en las vías que jóvenes desenfrenados recorren en moto hasta altas horas de la noche.

A diferencia de hace cuatro años, en los cafés, en el callejón y en la plaza donde se sientan los más veteranos a tomar café, se puede hablar de política; a la hegemonía conservadora le salieron candidatos incluso del recién creado partido político de las Farc. Pero como en Briceño, San Andrés de Cuerquia, y otros municipios del Norte antioqueño, las promesas de políticos caen en tierra árida.

Uno de los que no cree en esas promesas es Alejo Gómez. En sus 75 años de vida no ha votado, y no piensa hacerlo, porque las palabras de los políticos son palabras vacías. Desde la caseta ubicada a un lado de la iglesia donde toma tinto cada tarde con sus paisanos, Alejo dice no creer en promesas políticas.

“Ellos siempre vienen por acá y dicen que van hacer esto, que van a hacer aquello, pero apenas se montan al poder, no lo voltean a mirar a uno así lo vean de frente”.

Al igual que en Briceño, el alcalde de Ituango, Hernán Álvarez, considera que las condiciones de seguridad están dadas para unos comicios tranquilos, aun así, se moverán las mesas de votación más alejadas porque no hay suficiente pie de fuerza para brindar protección.

“La mesa de Finlandia la vamos a mover a Pascuitá, la de El Socorro se mueve hacia La Granja, San Agustín, Leones y las que están en límites de Córdoba se moverán a Santa Lucía”, dice el mandatario.

La campaña electoral en Ituango y otros municipios del Norte de Antioquia, se da en medio de un brote de violencia por grupos armados surgidos tras la desmovilización de las Farc, y otros que nacieron luego de que los paramilitares dejaran las armas. Pese a este panorama de incertidumbre, autoridades civiles, militares y de Policía insisten en que la seguridad no será problema. Tampoco denuncian trasteo de votos u otros delitos electorales.

En el Norte de Antioquia poco han visto por los pueblos pasar a los candidatos en estas elecciones. Hace tiempo no hay tarimas ni promesas hechas desde un púlpito con gritos retumbantes en una plaza pública abarrotada de gente. El ambiente electoral está frío como las frías montañas que los rodean .

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