colombia | Publicado el 2 de March de 2018

Magdalena Medio, entre denuncias y seguridad

Municipio de Puerto Berrio en la región de Magdalena Medio. Foto: Juan Antonio Sánchez

Richard Aguirre Fernández

La Alcaldía de Puerto Berrío decretó que a menos de 200 metros de su sede o de la Registraduría no podría haber publicidad política, pero a solo 42 pasos de la entrada principal, posa campante y sonriente el senador conservador Juan Manuel Corzo, quien desde una esquina, en un pasacalle, busca atraer a los electores para mantener su curul, violando lo que está escrito en la regulación local.

Corzo es el jefe político del secretario General y de Gobierno, Julián Arboleda Maya, quien lo lleva en su foto de perfil de Whatsapp y además comparte sus publicaciones políticas en Facebook.

Leonardo Ortega, líder del grupo social Los Enanos Porteños, dedicado a visibilizar las dificultades de la región, expresa que esta “ha sido una conducta normal de quien está en la Alcaldía y ratifica que están apoyando a los políticos”. Recalca que ese poder está dirigido a las campañas conservadoras y a la de Cambio Radical.

En este terruño, de alrededor de 38.944 habitantes, ganó la alcaldía Cambio Radical, con Jaime Andrés Cañas, quien sacó 8.023 votos de 15.622 válidos, seguido de Ever Vergara, de Opción Ciudadana y Luis Delgado, del MAIS.

En este puerto también tiene fortaleza el diputado Luis Peláez, del Polo Democrático, quien fue el mayor elector en las elecciones regionales de 2015 para esa corporación. Su candidato a la Cámara es Manuel Monsalve, quien también nació y se crió en esta población.

Sube la temperatura

Es un lunes de febrero y las calles están llenas de imágenes pegadas en las paredes, postes y uno que otro pasacalle que lleva los logos de los partidos, unos más que otros. Los rostros de los aspirantes a Cámara o Senado, como el de Bernabé Celis y José Ignacio Mesas (Cambio Radical), buscan llamar la atención de los electores para obtener el mejor resultado el próximo 11 de marzo.

En algunos pasacalles también se observa el rostro del general retirado del Ejército Leonardo Barrero Gordillo, candidato al Senado por el Centro Democrático.

En esta región de pescadores, compuesta por seis municipios, están en subienda de candidatos y propaganda, como cuando el Magdalena trae el pescado para los comerciantes que dependen de esta actividad, ahora son los rostros sonrientes en las esquinas o postes los que quieren cautivar.

En un recorrido, que permitió llegar a Maceo, Puerto Berrío y Puerto Triunfo, la tranquilidad reina, a diferencia de otros tiempos, allí los paramilitares, comandados por Ramón Isaza, sembraron terror hace un par de décadas.

Ahora vive el doloroso recuerdo de sus actos y quedan vestigios de las llamadas bandas criminales o el Clan del Golfo, que aunque no son fuertes y las autoridades de Policía y Ejército dicen que están controladas, en las calles se murmura sobre su influencia. “Están por todos lados. Falta meterle mano a ese asunto”, dice un hombre en una tienda, acompañado de otros dos contertulios, quienes recuerdan las tragedias perpetradas y el dolor que sigue vive por las Convivir.

“En un pueblo pequeño uno sabe quién es de aquí y quién no, por eso se duda cuando hay alguien diferente”, dice un señor, sentado en el parque de Maceo.

El secretario de Gobierno del municipio, Julián Urrego, explica que hay un trabajo mancomunado con las Fuerzas Armadas y cuando hay “algún extraño”, verifican su identidad y antecedentes penales. “El trabajo de la Policía y el Ejército ha sido clave para mantener la tranquilidad”, dice el funcionario, mientras comenta que en cuanto a lo electoral van cinco comités de seguimiento y “por ahora” no hay problemas.

De contrastes

Mientras que en Puerto Berrío hay denuncias, en Puerto Triunfo la situación es diferente. Poca es la publicidad que se ve, la calma de su parque principal contrasta con las aguas del Magdalena que pasan rodeando al pueblo y los cuatro niños que se meten su chapuzón en las “playas” del río durante la tarde.

Desde un mirador, de unos 40 metros de alto, en el que visitantes y propios pueden subir tras pagar mil pesos, se observa la majestuosidad del río y el disfrute de los pequeños que calman el calor en sus aguas.

Aquí, líderes como Atanacio Martínez y Sandra Medellín, sostienen que la tranquilidad reina y que los candidatos pueden hacer su campaña sin líos. “Estamos muy tranquilos, vivo aquí desde hace 10 años y nunca he temido por mi labor social”, dice Atanacio, respaldado por Sandra, quien destaca que “a quien le guste un candidato x o y, le puede hacer campaña”.

Más allá de la tranquilidad que se profesa, vale recordar que en enero pasado, en Yondó, asesinaron al líder social Víctor Manuel Mortano, quien era el presidente de la Junta de Acción Comunal de la vereda Rompida I.

Sobre la seguridad, el secretario de Gobierno, Mauricio Castaño, asegura que el principal temor que hubo fue el anuncio del paro armado del Eln, entre el 10 y el 13 de febrero que, aunque dejó dos vehículos incinerados en el norte del departamento, pasó sin novedad en esta región. “Lo que podemos decir es que antes, durante y después de las elecciones, los candidatos y ciudadanos podrán hacer sus actividades sin líos”.

Las denuncias son pocas y la seguridad gana el pulso, pero Puerto Berrío cuenta con riesgo electoral alto, lo que supondrá mayor control de autoridades electorales. Ahí está la tarea .

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