Elecciones 2018 | Publicado el

Colombia vota sin los fusiles de las Farc


Campesinos de Marquetalia, (foto) podrán votar sin la presión delas Farc en estas elecciones. FOTO manuel saldarriaga

En su camino a las urnas ese 9 de marzo de 2014, el campesino José Gildardo Monsalve se encontró al Alacrán de frente y supo que estaba en problemas. Frenó su mula en seco, tragó saliva y quiso esquivar el lodazal que lo obligaba a pasar de lado para continuar su camino al puesto de votación ubicado en Puerto Guzmán, un municipio cuya vida, como la de muchos otros de Putumayo, se desenvuelve al lado del río Caquetá.

El Alacrán, un guerrillero del frente 32 de las Farc, alto y negro, vestido de camuflado y con una AK-47 intimidó tanto a José Gildardo que no tuvo otra opción que halar las riendas, dar media vuelta y devolverse rezando mil padrenuestros para librarse de ese y otros males de la trocha.

“No nos dejaron votar, y cuando nos amenazaron me encomendé a Dios y arranqué para mi finca. En el camino me encontré a otros paisanos que la guerrilla devolvió igual que a mí”, recuerda el labriego.

Ese 9 de marzo, las Farc ostentaron el poder que les daban las armas saboteando los comicios con los que se eligió el nuevo Congreso de la República. En Puerto Guzmán y Galileo (Putumayo) no permitieron la apertura de las mesas de votación; en Briceño (Antioquia), atentaron contra una patrulla del Ejército que cuidaba el territorio, y la Fuerza Pública desactivó varios artefactos explosivos en Caquetá, Arauca y Antioquia, como informó para ese entonces la subdirectora de la Policía, general Luz Marina Bustos.

Han pasado cuatro años desde que este grupo insurgente, ahora convertido en partido político, obstruyó una jornada electoral. El panorama para estos comicios pinta distinto, según la Defensoría del Pueblo y la Misión de Observación Electoral, MOE, con una disminución del riesgo por violencia ante el silenciamiento de los fusiles de las Farc en 199 municipios.

Además, como lo expresa Adolfo León Maya Salazar, coordinador de la maestría en Gobierno y Ciencias Políticas de la universidad Eafit, estas elecciones al Congreso no deben minimizarse, y debería ser lo contrario porque “el Senado y la Cámara son aljibe de las leyes que rigen y comprometen a los colombianos”.

Comicios sin armas de Farc

Cada vez que José Gildardo va a ir a votar se levanta a las 5:30 a.m. Como todo campesino descansa los domingos, pero así sea un día de elecciones, asiste a misa, toma café en la plaza del pueblo y se dirige a las urnas. Su parcela queda a dos horas del puesto de votación y se dirige a este por un camino en el que solo caben las mulas.

En sus periplos, el barro le impide a veces el paso y en su última jornada, el animal en el que viajaba a vender el plátano cultivado en su terreno terminó hundido en el fango, fracturándole las dos patas delanteras. Aún así insiste en que irá a votar a pie, porque ya no habrá “Alacrán” en el camino que lo haga devolver.

“Ya no tengo miedo. Los que no nos dejaban votar ya no están y eso nos permitirá elegir y exigir”, cuenta José.

Por primera vez en 50 años de conflicto armado, las Farc dejarán de intimidar a la población civil y estarán en el tarjetón electoral como colectividad política. Para la MOE, con la desmovilización de esta guerrilla desaparece una de las mayores amenazas que habían tenido las elecciones en las últimas décadas.

“Posterior al Proceso de Paz con las Farc, se ha evidenciado una disminución muy importante en las acciones unilaterales y la presencia en el territorio de grupos armados al margen de la ley comparado con años electorales anteriores”, dice la Moe.

Esa disminución de acciones violentas, sumada a la percepción de la tranquilidad que les dejó el Acuerdo de paz, es lo que ha permitido que hasta Gaitania, ese pueblo incrustado entre las montañas del Cañón de las Hermosas que vio nacer a las Farc, lleguen las propuestas de candidatos de todos los partidos, algo que no se hacía hace cuatro años o más cuando los fusiles del frente Héroes de Marquetalia merodeaban por las montañas de esa gran hondonada.

Así lo atestigua Leonoricel Villamil Toro, una concejala de Planadas, Tolima, cuyo acento tórrido convoca a los habitantes de su corregimiento a actividades en pro de la comunidad gaitaniense.

“La gente está animada a votar y cada uno tiene su candidato. Hasta la Farc, con su aspirante Victoria Sandino, hizo proselitismo en la plaza de Gaitania, y todo sucedió en completa calma. También han venido de otros partidos políticos”, comenta Leonoricel.

Pero la tranquilidad para las próximas elecciones mencionadas por habitantes de Planadas y Chaparral (Tolima), de Toribío (Cauca); Briceño, (Antioquia); y otros municipios del país con la salida de las Farc como grupo armado, comienza a empañarse, más aún cuando la MOE, la Defensoría y otras autoridades advierten que grupos ilegales han llegado a los territorios dejados por la guerrilla y pretenden adueñarse de las rentas ilegales y, en otras ocasiones, como lo señalan las mismas comunidades, de poner candidatos en puestos de elección popular.

Se encienden las alarmas

La salida de las Farc como actor ilegal del conflicto armado dejó un escenario propicio para que otros grupos incidan en las decisiones políticas que se tomarán en los comicios de hoy. El Eln, los Grupos Armados Organizados como las Autodefensas Gaitanistas de Colombia, o las disidencias de la guerrilla podrían convertirse, según la MOE, en un factor que influye en las elecciones.

Actualmente, el número de municipios en riesgo medio por acciones del Eln son 42, en riesgo alto se cuentan 17 y riesgo extremo 12 para un total de 71 afectados; y el análisis de la MOE frente a las localidades que están en riesgo alto por acciones violentas de otros grupos armados ilegales son 23, en riesgo medio, 25; en riesgo extremo, 7, para un total de 95 pueblos afectados (ver mapas).

En palabras del especialista en Conflicto Armado, Juan Carlos Ortega, el peligro de las bandas emergentes y grupos posdesmovilización es más latente que el mismo que representa el del Eln, más aún cuando este último ha declarado un cese el fuego; por esta razón, las autoridades militares y de policía deben centrar sus esfuerzos en neutralizarlos.

“Ya se conocen las amenazas que se ciernen sobre los territorios, cuáles son los grupos y qué posibles acciones violentas harán. Por esta razón, se debe desplegar la fuerza estatal para proteger no solo las elecciones, sino a la población civil que puede resultar afectada ”, explica Ortega.

Por esta misma razón, el defensor del pueblo, Carlos Alfonso Negret, hizo un llamado para que se garantice el derecho al voto de la ciudadanía y puedan acudir libremente a las urnas. “Ningún grupo armado ilegal, a la fecha, ha manifestado públicamente querer atentar contra el certamen electoral, no obstante, su simple presencia, así como las acciones desplegadas recientemente, pueden afectar la libertad de los electores y de los candidatos en este proceso democrático”, enfatiza Negret.

Precisamente, para contrarrestar la amenaza, el general de la Policía Eliécer Camacho, encargado del Plan Democracia con el que se vigilarán estas votaciones expresó que tienen 50 mil policías destinados a cuidar los puestos y las mesas de votación, otros 50 mil agentes acompañarán los procesos de investigación criminal y de inteligencia, además del acompañamiento al material electoral.

“Aproximadamente, como Policía, cubrimos el 85% de los puestos de votación y el otro 15% está cubierto por nuestras Fuerzas Militares. Se estima que entre Policía y Ejército tengamos 280 mil hombres para brindar seguridad, 100 mil de Policía y 180 mil de Ejército”, afirma Camacho.

Con la seguridad garantizada por Policía y Ejército, y sin el Alacrán por los caminos, José y miles de campesinos acudirán hoy a las urnas. El labriego dijo a EL COLOMBIANO que irá a votar porque quiere cumplir como ciudadano y así exigir un país diferente para su hijo de 11 años, aunque está consciente de que en campaña “nos prometen hasta el cielo, pero cuando llegan se olvidan y volvemos al infierno”.

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puestos de votación están distribuidos en todo el país, vigilados por las FF. AA.

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