antioquia | Publicado el 11 de septiembre de 2018

El Toyo: en busca del corazón de la montaña

Foto: Juan David Úsuga

Víctor Andrés Álvarez Correa

Atrás quedó la incertidumbre. Los movimientos de volquetas, retroexcavadoras y trabajadores son ingredientes, hoy, de los paisajes de Santa Fe de Antioquia, Giraldo y Cañasgordas. La polémica por dudas en contratos, es cosa del pasado.

No es pretencioso decir que el Túnel del Toyo es el proyecto de infraestructura vial más importante de la historia en Antioquia, con un valor de 1,8 billones de pesos. Tanto lo es que, si bien está en el Occidente del departamento, a 120 kilómetros de Medellín, la Alcaldía de la capital antioqueña invierte $520.000 millones para su construcción.

También, en el sistema vial que comprende 18 túneles (más una galería auxiliar de emergencia en el Toyo), la Nación aporta $540.000 millones y la Gobernación, que es su principal financiador, $780.000 millones.

Perforar las montañas del Occidente, una abrupta topografía que hace una proeza para los antioqueños buscar el mar, parecía utópico. Tras nueve meses de labores, los constructores reportan un avance en obras del 11%, en un proyecto que tiene como fecha de entrega el 2024.

Rompiendo un corazón duro

Solo en el túnel principal, técnicamente denominado el número 17—que tiene casi 10 kilómetros de extensión—se han excavado 65 metros.

A toda marcha, 741 hombres y mujeres trabajan en el proyecto, la mayoría se concentra en el portal de salida de la estructura, en Cañasgordas. Muchos de esos trabajadores son de la zona.

Diariamente, comenta Rodrigo Soto, gerente del consorcio Antioquia Al Mar, encargado de la construcción, logran avanzar 1,5 metros, ayudados por una sofisticada máquina- taladro, y enfrentando el corazón de una montaña con el nivel de material más complejo de la geología.

En el túnel 18, cercano al principal, los logros son mayores. De los 258 metros que tiene han penetrado 210, y mientras los obreros rasguñan la montaña una gran pistola robotizada, llamada Jumbo, lanza concreto a las paredes para darle firmeza al orificio por donde pasarán los carros que buscan el Urabá.

A medida que rompen, ponen arcos de hierro en los extremos y techo. El sonido de los ventiladores y las máquinas ensordece y el riesgo de desprendimientos de piedras es latente, por lo que no se escatima en medidas de seguridad para los trabajadores.

Antioquia Al Mar trabaja en uno de los dos tramos de la obra, el primero. Allí se incluye el túnel 17, el del Toyo, de 9,85 km, y según Soto, el más grande de Colombia, incluso por encima de dos sin terminar, el de la Línea y el de Oriente, de 8,6 km y 8,3 km de largos, respectivamente.

Serán pues, en el tramo uno, 18,2 km comprendidos por 7 túneles, más la galería auxiliar del principal, 17 puentes y 4,4 km de vías a cielo abierto.

Esta galería auxiliar o de rescate, anota Soto, conecta cada 400 metros con el túnel principal, y aunque no será para uso público, servirá para tránsito de ambulancias, bomberos o grúas que sean requeridas para una emergencia.

Clave, conexión de tramos

Son 19,4 km, con 11 túneles—el mayor de 1,4 km—13 puentes y 4 túneles falsos (sitios en los que se hacen techos en concreto para contener la caída de material) y 12,3 km de vías a cielo abierto los que comprenden el tramo 2, destaca Soto.

“Invías se comprometió a sacar la construcción del tramo 2, que es el que nosotros (Antioquia Al Mar) no construiremos, sino que se hará más adelante y estará adjudicado a comienzos del próximo año”, recalca el directivo.

Añade que la entidad nacional tiene reservados $680.000 millones y está gestionando el resto del dinero, “porque les vale casi $1 billón, para sacarlo a licitación”.

“El compromiso es que esto tiene que hacerse, porque los dos tramos son el corazón de los Pacíficos (concesiones de Autopistas para la Prosperidad) y si falla, todos fracasan”, enfatiza.

A la par con Antioquia al Mar, trabajan, en el Occidente, las concesiones Mar 1 y Mar 2, encargados de los tramos que conectan con el Toyo, en Santa Fe de Antioquia y Dabeiba.

La región, se palpa, está en obra y la movilidad, por momentos, se hace compleja debido a los constantes pare y siga en la vía, una troncal que en 8 años estará relegada, ojalá no al olvido.

Casas abandonadas, otras demolidas son un preámbulo de lo que se viene cuando la nueva vía reduzca a la tradicional Carretera al Mar, hoy a cargo de Mar 1, a ser solo paso para los habitantes de poblaciones cercanas.

Soto relata que cuando esté en servicio el Toyo se tendrá que definir un doliente de la carretera, que seguirá siendo alternativa, para que no pase lo que sucede con la vía San Pedro, carcomida por el abandono y santuario de la destrucción y la inseguridad.

Para el gobernador Luis Pérez, la megaobra representa la posibilidad de tener a Medellín a 3 horas y media del mar de Antioquia “un sueño que se está haciendo realidad”.

“Este es un ejemplo de Antioquia para Colombia, porque este túnel se está haciendo con recursos regionales, invertidos por la Gobernación y la Alcaldía de Medellín y sobre todo con ingeniería antioqueña”, expresa Pérez.

Desarrollo regional

La reducción del trayecto entusiasma. Hoy, viajar de la capital antioqueña a Necoclí, una de las poblaciones turísticas de Urabá, en carro puede tardar hasta 10 horas.

Las curvas cerradas, los taludes inestables y las pendientes predominan en la vía que actualmente, además, tiene una malla deteriorada producto de la carga que soporta por las dificultades que ha tenido la troncal a la Costa Caribe, que la hizo la única alternativa para el tráfico pesado.

“La velocidad en la nueva vía será de 80 km por hora. Un camión, desde el puente amarillo (Paso Real), en Santa Fe de Antioquia, a Cañasgordas, tarda cerca de 2 horas y, muchas veces, se tapa por derrumbes”, considera el ingeniero Soto.

Agrega que la nueva vía tiene una velocidad de 80 km por hora, lo que redunda en la posibilidad de transitarse en 30 minutos, es decir, se ganaría una hora y media.

“La idea es que la vía a Urabá sea competitiva y el alcalde de Medellín, Federico Gutiérrez, lo ha dicho: esto traerá muchas empresas que se instalarán en Urabá y se desarrollará la región, para que haya fuentes de trabajo allá y la gente no se vaya a la ciudad”, apunta Soto.

Esa premisa justifica la inversión de Medellín, aprobada por su Concejo, en una obra a tantos kilómetros de distancia. La idea es fomentar el progreso industrial de la urbe acercando los puertos, y de paso, detener el fenómeno migratorio.

“Aquí no solo es cuánto cueste esta obra, sino que seamos capaces de hacerla, en el departamento tenemos buena ingeniería y buenos ingenieros”, recalca el gobernador.

Entre esperanza y temor

Las fachadas de las casas están carcomidas por el polvo y manchadas de color ocre. En la vereda Buenos Aires, de Cañasgordas, la cotidianidad cambió desde enero del año pasado con la llegada de las obras. Allí, en el humilde asentamiento, se hace el portal de salida del Túnel del Toyo, las vías anexas y el edificio que servirá de sede administrativa del sistema.

Cientos de personas, trabajadores del consorcio constructor, unos con trajes naranjados, otros chalecos rojos, caminan y se resguardan del sol. Las camionetas 4 por 4 transitan por la trocha y dejan a su paso nubes de polvo.

Algunos moradores, como Enrique Salgar, de 88 años, cuentan los días en el calendario para abandonar sus ranchos. Tendrán que vender para darle paso a la nueva infraestructura.

“Estoy esperando a que regresen (empleados del consorcio encargados de la compra de predios) para negociar. Ya me hicieron una primera oferta que consideré injusta y no acepté”, comenta el hombre, mientras atiende su granero de cinco décadas en la vereda.

Muchas de las viviendas ya fueron tumbadas. Otras, con carteles en los que se oponen al proyecto, siguen en pie y sus habitantes solo aguardan, resignados a partir, la mayoría sin rumbo claro.

Tiene 78 años y Ramón Emilio Úsuga cree que luchar contra el desarrollo es innecesario. Es momento de un cambio, opina, y espera que le den más de $60 millones para encontrar otra casa en el pueblo.

“Hay gente que se quiere ganar la lotería vendiendo. Yo solo espero que me den lo justo, para morir tranquilo, en paz”, concluye.

77

días suspendió Luis Pérez el contrato del Túnel del Toyo, para revisar la legalidad.

Contexto de la Noticia

Sergio Restrepo
Sec. de Gobierno Cañasgordas
“Queremos que el Túnel del Toyo impacte el pequeño productor, agricultores, fábricas de arepas, que les vendan al proyecto. La economía se ha dinamizado. En el tema predial acompañamos a la gente para que se les garantice su condición de desarrollo y que el precio sea justo, en el porcentaje, el tiempo, plazos y condiciones establecidos en el negocio”.

· De 168 predios requeridos para los dos tramos de la obra, actualmente se encuentran en proceso de adquisición 144.

· Se ha hecho estudio de título a 163 predios.

· El proyecto ha realizado 125 avalúos.

. Cañasgordas es el municipio más beneficiado con empleo (mano de obra calificada y no calificada) para sus habitantes. De los 741 trabajadores que tiene el proyecto, 247 son de esa localidad. Otros 60 son de Giraldo, y de Santa Fe de Antioquia son 9. De Medellín hay 152 personas.

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