tendencias | Publicado el 16 de January de 2016

Detrás del Acuario de Explora, otro acuario

Oculto del público hay otro espacio en el que los especialistas cuidan los animales, limpian el agua, preparan la comida y están pendientes del funcionamiento general. FOTOS emanuel zerbos

Detrás de las peceras del Acuario del Parque Explora hay un laberinto casi del mismo tamaño que el espacio que la gente recorre. Ahí es donde sucede la magia. Un recorrido con Luis Kamil Buitrago, biólogo del parque, para sorprenderse de lo fundamental de los detalles.

Centro de máquinas

Una pieza con tanques que van hasta el techo. Hay tubos, unos anchos, otros pequeños, palancas rojas. Es difícil de caminar, porque casi todo está ocupado.

“Aquí está todo el sistema de filtración para que el agua tenga las condiciones adecuadas. Así como usted tiene un pez en la casa, y hay que darle comida, cambiarle el agua y curarlo cuando está enfermo, los retos son iguales, pero a otra escala. Cambiar el agua es un tema que requeriría otro acuario del mismo tamaño y no sería amigable con el ambiente gastar tantos volúmenes de agua. Pocas veces lo hacemos, en cambio la recirculamos en dos tanques, que son filtros metálicos y funcionan como coladores de arena donde se quedan los restos de alimento, las escamas que se les caen a los peces, la lama que se desprende de las paredes cuando las limpian.

El agua de Medellín viene del páramo de Santa Inés, ya te imaginarás cómo llegará de fría para unos peces del Amazonas, del Cauca, del Magdalena. El agua hay que calentarla en agua dulce, porque son peces de zonas tropicales, cálidas, pero en agua salada la iluminación calienta mucho el agua. Entonces, lo contrario, hay que enfriarla. Unas bombas de calor se encargan de mantener la temperatura como la tendrían ellos en su hábitat natural.

Ese filtro puede quitar las cosas grandes que están en suspensión, pero hay otras invisibles que no deberían estar, las bacterias, los hongos dañinos, ciertos parásitos, los microorganismos patógenos. Así que tenemos dos columnas que producen luz ultravioleta. La radiación en exceso mata, esteriliza, así que los filtros de esta luz ultravioleta matan lo dañino. Todo en exceso es malo, pero la ultravioleta también se necesita. Sin ella no producimos vitamina D y el calcio no se pega a los huesos. Los animales del Vivario tienen luz ultravioleta en las dosis adecuadas.

Ahora, quitamos las bacterias dañinas, la basura grandota, calentamos el agua y, sin embargo, el proceso no termina porque hace falta la orina de los peces. En esos tubos (señala unos blancos que están en la pared) el agua sube hasta el tercer piso, allá hay unos tanques grandotes llenos de bacterias que cultivamos nosotros. Esas no hacen daño porque se toman la orina y se comen el amonio, esa es la sustancia más crítica para tener un pez controlado. Un pico de amonio se sube y los mata a todos. Después de pasar ese filtro biológico, el agua se devuelve a la pecera.

Nosotros tenemos un Laboratorio de agua donde se está chequeando que el amonio esté bien, la temperatura sea la adecuada, el oxígeno disuelto suficiente y la calidad microbiológica buena”.

1. Zona de preparación
del alimento congelado

Parece una cocina, con un nevecón gigante, un poyo en acero y un lavaplatos.

“Aquí hay muchos peces que son ornamentales, que comerían las mismas cosas que un pez en casa. Tenemos concentrados de distintos tamaños, distintas presentaciones y propiedades. Hay unas en hojuelas para quienes viven en la superficie, unas pepitas que al remojarlas se hunden para los que están en el fondo. Usted vería esto (Luis mira un cubo de peces congelados en el lavaplatos) en una tienda de mariscos. Nosotros les ofrecemos a los peces filetes de pescado, tilapia entera, vísceras de pollo, corazones de res para los que son carnívoros. Los mantenemos congelados y desde tempranito los ponemos a descongelar para alimentarlos.

Aquí está nuestra reserva de alimentos (abre el congelador que parece un nevecón), con pescados y filetes, y uno que otro ratón. Hacemos unas papillas para los peces que están recién nacidos con vísceras de pollo, corazones de res, camarones, y los molemos con espinaca, acelga, zanahoria, ajo. Hay otros que son herbívoros y para ellos son los concentrados, pero también les colgamos las hojitas, espinacas, vegetales”.

2. Área de hospitalización

Una pieza con peceras pequeñas en un lado, y cajas de vidrio en la otra, donde las boas están de paso mientras les renuevan su espacio.

“Es un área nueva que tenemos. Hay diferentes razones por las que se hospitaliza a un pez. Una es que no estén comiendo. La alimentación es básica, y cuando son tantos animalitos hay que garantizar que todos coman. Aquí es más fácil hacerle seguimiento.

La zona de hospitalización es para animales enfermos o que se les hizo algún procedimiento, pero aquí también se hacen operaciones, se extirpan ojos o se hacen radiografías para verificar alguna piedrita. Un ojo se extirpa porque hay un tumor. A veces se trata de descartar el animal y ya, pero aquí desde que se pueda hacer algo, se les hace.

Este pez Óscar (se acerca a una pecera en la que el animal está solo) es un caso especial. Está en un programa de entrenamiento. Se llama la Escuela de peces y le enseñamos a hacer trucos. Ellos pueden meter la bolita en la cancha, pasar por el túnel. Estamos formulando unos cursos de biología de animales acuáticos y un estereotipo que tienen los peces es que no tienen memoria, y sí tienen. Si pueden aprender a hacer trucos es porque a largo plazo recuerdan. No estamos amaestrando por hacer un show, sino porque las personas conozcan sus habilidades, es un proceso educativo. Un Óscar tiene mucha fuerza y por lo general está esculcando entre las piedras para buscar comida. Aprender un truco para impulsar un balón es simplemente llevar a otro nivel una capacidad que ya tiene”.

3. Zona de producción

de alimento vivo

Cuarto con cajas de plástico, una mesa con lavaplatos y una nevera.

“Así como hay una zona de alimentación concentrada y congelada, tenemos otra donde producimos alimento vivo. Arriba hay un bioterio de ratones para alimentar las serpientes. Este es de insectos. Cultivamos unos escarabajos que viven en los frijoles, grillos, moscas y cucarachas para los animales del Vivario. Se las damos a los lagartos, por ejemplo, también insectos a algunos peces y a las ranas. Estas cajitas tienen unas fechas que corresponden a las cohortes, porque hay que garantizar que haya adultos, como chiquitos que los reemplacen en un par de meses. Aquí hace calor porque es la temperatura que necesitan para crecer.

En esta nevera, no muy diferente a la que tiene en casa, tenemos las verduras. Picamos zanahoria, pepino, ahuyama”.

4 y 5. Cuarentena

Se trata de un espacio grande, que conecta con la parte de atrás de algunas peceras que el público puede ver por el vidrio de adelante. Tiene tanques y peceras pequeñas.

“Son peces que están aislados sin estar enfermos. Muchos llegaron hace poco y tienen que estar mínimo dos meses en observación, porque hay que garantizar que no traigan una enfermedad que se les pegue a los demás, que estén comiendo y que se adecuen a los rutinas de prender y apagar la luz y a la convivencia con los otros, así como a la comida que aquí se les da y sus cantidades. Así como a una persona cuando viaja se le desorganiza el sueño y el apetito y le da malgenio, ellos cuando llegan, sea porque los donan, son decomisados o se compran, tienen que pasar por un proceso de alimentación, observación y adaptación.

Otra razón de tener peces en cuarentena es porque son recién nacidos. Las rayas, por ejemplo, nacieron acá (hay una pecera con varias de ellas), y están aquí porque cuando están muy pequeñas las grandes se les comen la comida y ellas se pueden atorar con la arena. Mientras crecen les damos lombrices o la papilla de la que ya hablé.

(Luis mira a otra pecera, con peces pequeños, dorados, que está muy cerca). Ninguno de estos gouramis los hemos tenido en exposición antes, son comprados. Cuando el pez es de uso ornamental se debe garantizar que tenga un registro sanitario y un permiso de captura, que no vaya a ser traído de manera ilegal. Otros nos los trae la autoridad ambiental.

A medida que van viniendo los peces se empiezan a reubicar. Lo ideal es que todos estén por su cuenca, pero cuando hay unos más grandes que otros se vuelven incompatibles, y hay que revolverlos.

Nuestra intención es armar una pecera que hable del sentido del tacto en los peces. Estos gouramis tienen unas antenitas, tenemos unos bagres que tienen barbas y unas carpas con bigotes. Los queremos agrupar temáticamente para hacer una pecera que hable sobre los otros sentidos de los peces. Las especies que ya estaban ahí las hemos sacado para agruparlas en una sola familia, la de los cíclidos, de los que hacen parte la mojarra y la tilapia.

Aparte de ser zoológico somos un museo y tenemos una intención en la manera de exhibir las cosas. Un hilo conductor educativo. Este es un bogavante (señala otra pecera, rectangular, con solo un animal, anaranjado), un familiar de la langosta y los cangrejos, se parece mucho. Viene de Canadá. Si toca el agua se da cuenta que está fría y eso que, en comparación al principio, ya está caliente. La idea es llevarla hasta 20 grados. Él llegó congelado, en una nevera de icopor, sin agua. Traqueaba, pero era la manera de transportarlo. Él aguanta dos o tres días así. Ya lleva cuatro meses en cuarentena, preparándose.

La langosta es un recurso pesquero que está en vía de extinción y hay una restricción de ley que no la permite exhibir. Esta no es una langosta, se parece mucho, y nos ayuda para hablar del grupo de los crustáceos. No tiene la restricción porque no es fauna local.

(Luis sube una escaleras para llegar a un corredor donde se ven desde arriba las peceras de las pirañas. Desde allí las alimentan). Las pirañas son tranquilas, pero como nos ven acá creen que las vamos a alimentar, por eso se están mezclando. Comen los filetes de pescado, la tilapia entera y las vísceras de pollo. Si uno le mete la mano no hay problema, pasa es que son muy territoriales. Como ya están alteradas hay una que empieza a dar mordiscos y el resto a morder y eso vuelan escamas como escarcha, porque son brillantes. En el fondo hay peces limpiavidrios, y llevan años ahí, porque desde que tengan comida, no atacan. Solo lo hacen por hambre o porque son territoriales.

Pasa que cuando el Amazonas se inunda, y ese es el tema de la pecera principal, el río se mete entre los árboles, pero en verano se devuelve y se empieza a secar. Se inunda un área del tamaño de Inglaterra, o sea que cuando el río se va devolviendo quedan unos lagos inmensos y ellas no se dan cuenta de que el río las dejó, siguen comiendo, pero se les acaba el recurso y cualquier cosa que caiga lo destrozan, porque se están muriendo de hambre. Digamos que esos mitos tienen cierto componente de verdad, porque son carnívoras, caníbales y territoriales, y a su vez no es tan exagerado, con hambre cualquiera se desespera.

¿Cómo alimentamos los animales? Cada pecera tiene su día y su horario. Hay unas que se alimentan lunes, miércoles y viernes. Ninguna se alimenta todos los días, porque como ellos están confinados van a tener el agua muy tranquila y casi no botan energía. Donde les demos exceso de comida se van a poner obesos y eso no nos conviene porque se enferman, se les pone el hígado graso, les dan infartos. Eso ha sido uno de los aprendizajes. Una de las líneas de investigación del grupo es alimentación y producción de alimentos y eso nos ha indicado cómo cambiar las dietas. Hacemos necropsias y si vemos alguna alteración en algún parámetro fisiológico, anatómico, empezamos a cambiar las dietas y hacemos un seguimiento.

Cada pecera tiene unos días, unas cantidades y unas especificaciones. El veterinario hace la ronda y un seguimiento muy riguroso”.

6. Zona de reproducción

de anfibios

Cuarto pequeño, alargado, con estantes que tienen peceras sin agua, donde están las ranas.

“Por aquí tenemos unas ranas. Nosotros ponemos cajitas con agua, ellas ponen los huevitos y de ahí salen los renacuajos. Estas son las abuelas o tatarabuelas de las que están en exhibición, porque ya llevamos muchas cohortes. Nosotros tenemos un árbol genealógico. Las marcamos y hacemos un seguimiento de quién se reproduce con quién, para que no se reproduzcan con ellas mismas, porque la endogamia, que son esos cruces endosanguíneos, producen problemas en los animales. Estas ranas son parte de una investigación que hace Parque Explora sobre reproducción de anfibios”.

7. Laboratorio de algas

Cuarto amplio, caliente, con tubos de laboratorio pequeños, verdes, en una pared, y otros anchos y altos, en la otra, que van casi hasta el techo, llenos de un líquido igual verde,

“Cada uno de estos tubitos tiene un nombre y una especie diferente de alga. Parece vacío, pero ahí hay algo, solo que microscópico. Nosotros cuando necesitamos producir grandes cantidades de algas las pasamos para acá (los tubos grandes), les damos nutrientes y luz. Cuando empezamos teníamos apenas siete tipos de algas distintas y ya hay más de 15. Separarlas es muy difícil, porque son microscópicas. Donde se mezcle una solita es capaz de infectar el otro cultivo”.

8. Última zona, donde

están los corales

“Aquí hace mucho calor por la iluminación. Los corales son animales y dentro de ellos viven algas microscópicas como las que cultivamos en la zona anterior, que necesitan luz. Sin luz el alga se muere y sin algas el coral también. Es luz ultravioleta, de la necesaria.

Aquí, en agua salada se evaporan más de 150 litros de agua diario, pero esa agua, como viene del acueducto, hay que prepararla, porque son peces de mar. Por aquí hay cajas de sal, que es especial porque tiene calcio, magnesio, estroncio, minerales que requieren los animales de mar para poder crecer. El agua llega, nosotros la filtramos, la mandamos para este tanque, que tiene un funcionamiento como el de los sanitarios. Cuando se baja el nivel, de forma automática echa más agua y se mezcla con la sal que nosotros tenemos. Esta sal es solo para lo de mar, porque lo de río es agua dulce, esa se pone directa como llega.

¿Ves esto? (Muestra un cuadrado que parece un borrador de tablero, pero más grande). Es un imán. Aquí hay peces eléctricos y para limpiarles el vidrio no se puede meter la mano porque hay riesgo eléctrico, entonces desde afuera se atrae y así se limpian los vidrios.

¿Quiénes trabajamos en el Acuario? En el laboratorio de agua todos son microbiólogos, en la alimentación son zootecnistas, en el manejo veterinario hay veterinarios y biólogos. Ahora bien, así como aquí hay personal para el manejo de los animales, también hay ingenieros eléctricos e hidráulicos para la parte de mecanismos. Es un trabajo interdisciplinario”.

Ahí atrás, el lugar es un laberinto que se enreda entre peces que esperan y hombres que trabajan.

16

escenarios de agua dulce tiene el acuario. De mar son 11, así como terrarios son 26.

Detrás del Acuario de Explora hay un mundo en el que trabajan biólogos, veterinarios, ingenieros. Un espacio casi tan grande como el acuario mismo, donde se busca que todo funcione perfecto. Contexto de la Noticia anécdota un trabajo de muchos detalles

Recorrer el Acuario es encontrarse con los peces y sus historias, explicadas en las paredes. Detrás está, no obstante, la parte que completa el cuento. Todas las maromas que especialistas en animales deben hacer para que los peces estén bien en su entorno. Deben saber qué especie pueden poner con otra, y cuál sería imposible. Incluso seguir el dicho de que el pez grande se come al pequeño. Hay que preparar la comida y darla en su justa medida, tener el agua en su temperatura exacta. Por eso no solo hacen, estudian. Atrás la vida parece silenciosa, pero hay tanto qué hacer:

seres vivos dependen de cada movimiento.


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