opinión | Publicado el

Luis Guillermo Suárez


EL MAGDALENA TODAVÍA PASA POR ANTIOQUIA

Los conquistadores que llegaron a Colombia, se embarcaron por el río Magdalena y muchos de ellos se asentaron en las riveras, posteriormente llegaron los colonos que se ubicaron en Puerto Nare, población fundada en 1854 constituyéndose en el primer puerto fluvial de Antioquia, facilitando el tránsito de equipos con destino a la instalación de la incipiente industria antioqueña, por allí pasó la primera caldera y los telares para Coltejer, el primer carro importado por Don Coroleano Amador y de gran cantidad de mercancías, las que contribuyeron al crecimiento del comercio de la región. Todo era trasportado a lomo de mula por las montañas del Oriente hasta Medellín. Posteriormente el ingeniero Francisco Javier Cisneros fundó en 1875 a Puerto Berrío, en donde se inició la construcción del ferrocarril. Esta población desplazó a Puerto Nare y tomó gran relevancia en el desarrollo antioqueño por la comunicación vía tren desde y hacia Medellín, una vez construido el túnel de La Quiebra.

Con el ánimo de conservar la cuenca del Magdalena y volverlo la espina dorsal del desarrollo económico del país, después de muchos años de olvido, el gobierno creó en 1994 a Cormagdalena (Corporación Autónoma Regional del Río Grande de La Magdalena), con la función de administrar la recuperación del río y por fin se ha optado un plan de manejo adecuado, con los recursos necesarios aportados por el Estado para devolverle la vida al río, mediante el contrato de mantenimiento que se desarrolla, adjudicado en agosto 15 de 2014 a la empresa P.S.F Navelena S.A.S. (Constructora Norberto Odebrecht y Valor Con S.A.)

Le llegó al momento al río para que los antioqueños miremos su potencial para el desarrollo, las autopistas de la prosperidad, tanto en el contrato de Conexión Norte hacia la costa Caribe, como el del Magdalena 2 que conecta con la Ruta del Sol, situarán a Puerto Berrío como un eje de desarrollo de la región. Cuando se construyó el ferrocarril entre Medellín y Puerto Berrío, se le dio gran impulso al comercio y se optimizó la navegación por el río, pero cuando la navegación fluvial dejó de tener importancia y cuando fracasaron los Ferrocarriles Nacionales, esta población cayó en el ostracismo porque la carretera aún sin pavimentar, tampoco cumplía con los requerimientos necesarios para un transporte seguro.

Ya varias empresas han mirado al río Magdalena como lo que es, la columna vertebral del país y Puerto Berrío el sitio donde confluyen los departamentos de la costa norte, Santander, Boyacá, Cundinamarca y Caldas con Antioquia, esta posición estratégica con todas las posibilidades que genera el río le aseguran un futuro promisorio, siempre y cuando la administración departamental establezca programas que permitan el acompañamiento para desarrollar servicios públicos adecuados, estimule el asentamiento de empresas y recupere el ferrocarril hasta el puerto fluvial, retornando a las épocas del turismo como el icónico barco David Arango.

El río ha sido maltratado a través de la historia, no solo por las variaciones de su curso y la sedimentación generada por la erosión y la deforestación exagerada en las cabeceras de su cuenca, sino por el mal manejo en las zonas de cultivos y de pastoreo. Los humedales y meandros que amortiguaban las crecientes han sido secados por el hombre en una completa avaricia para apropiarse de las tierras, aumentando la velocidad de la corriente, generando inundaciones en la época invernal y problemas en la navegabilidad. Recordemos que el río Magdalena aún pasa por Antioquia, contribuyamos a la conservación de todas las cuencas de sus afluentes, porque es el motor de la sostenibilidad del país.


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