colombia | Publicado el 10 de septiembre de 2018

El Gobierno no cierra la puerta a la mesa con Eln

El Gobierno Nacional no nombrará una nueva delegación de negociadores hasta que la guerrilla del Eln libere a los secuestrados y deje de delinquir. FOTO Colprensa

Olga Patricia Rendón Marulanda

El presidente Iván Duque está dispuesto a negociar con el Eln bajo un modelo de desmovilización, desarme y reinserción, si esa insurgencia deja atrás las acciones criminales y libera a todos los secuestrados que tiene en su poder.

“Durante 17 meses que se adelantaron conversaciones del gobierno pasado con el Eln se contabilizaron 462 actividades criminales que dejaron cerca de 100 víctimas, 148 atentados contra la infraestructura petrolera y se han presentado 16 secuestros. No se puede hablar de paz cuando se apela a la violencia como mecanismo de presión. Tenemos voluntad pero el camino debe ser creíble, deben terminar las actividades criminales y esto debe empezar con la liberación de todos los secuestrados”, señaló el presidente desde el Taller Construyendo País, en Amagá (Antioquia).

Así que, aunque no cierra la puerta al diálogo, pone condiciones que no estaban establecidas en la negociación, que estaba basada en un modelo de conversaciones en medio del conflicto armado, para evitar, decía el entonces presidente Juan Manuel Santos, que la guerrilla aprovechara el cese de las acciones para fortalecerse o para dilatar el proceso.

Por eso, el profesor Alejo Vargas, director del Centro de Pensamiento y Seguimiento al Diálogo de Paz, propone que la sociedad sea la que le exija al Eln acabar con el secuestro, la extorsión y la voladura de oleoductos, “no como concesiones al gobierno, sino como respuestas a los reclamos insistentes de la sociedad”.

El asunto que siempre ha estado en discusión, no solo con el Eln sino con las Farc, cuando estaban en su proceso de paz, es que estas actividades criminales son las que dan flujo de caja a la guerrilla para mantener a sus tropas.

Por lo que Vargas responde que “se pueden buscar fórmulas para contribuir a la financiación de las unidades del Eln durante las conversaciones”.

Agenda expedita

Además, exige el mandatario, que haya una nueva agenda y que la mesa tenga una duración establecida con precisión, que no se prolongue en el tiempo.

“Con eso Duque busca borrar de un plumazo lo que se hizo con el Eln en el gobierno anterior. Ya hay una agenda y unas condiciones, eso no se puede desconocer”, aseguró Víctor de Currea-Lugo, experto en conflicto y estudioso de esa mesa de conversaciones.

Según el investigador, las decisiones que está tomando el mandatario desconocen que en la mesa hay una contraparte, que las decisiones deben tomarse entre los dos y que no es “a punta de imposiciones” como se logran acuerdos. “El presidente cae en el Síndrome de Adán: desechar la historia reciente y querer inventarse todo desde cero”.

En ese mismo sentido, Luis Eduardo Celis, asesor de la Red Prodepaz, asegura que es un error del Gobierno dejar atrás al Eln y no reconocerlo como parte en la negociación, ni creer en la agenda que se firmó hace más de dos años.

Alias “Uriel”, comandante del Eln en Chocó, calificó las condiciones impuestas por el presidente Duque como un “chantaje”. Sin embargo, anunció que sigue con la intención de liberar a los seis secuestrados que tiene en su poder desde el 3 de agosto pasado de manera unilateral, “pese a no contar con las condiciones para hacerlo”. Hecho que podría producirse en los próximos días.

Las nuevas condiciones del Gobierno para continuar con la mesa de negociaciones desconocen que la mesa ya está constituida y busca comenzar con los diálogos desde cero.

Contexto de la Noticia

El Centro de Pensamiento y Seguimiento al Diálogo de Paz de la U. Nacional propuso nueve criterios bajo los que podría ser exitosa la negociación, entre ellos se destaca: establecer como objetivo central y explícito del proceso sacar la violencia de la política; reorientar las conversaciones hacia el desescalamiento gradual del conflicto que implique alivios humanitarios para las comunidades en los territorios de manera inmediata, terminando con el secuestro y la extorsión; compromisos efectivos frente a la defensa de la vida de los líderes sociales, y establecer una candelarización y ajustes metodológicos que le permitan a la mesa tener mayor claridad acerca de los tiempos.

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