Publicado el 3 de abril de 2018

¿Por qué se está expandiendo el desierto del Sahara?

Hay dunas de hasta 180 metros de altura, pero no son la constante del Sahara. En la parte central del desierto la vegetación es escasa. FOTO Luca Galuzzi

Ramiro Velásquez Gómez

Considerado el desierto caliente más grande de la Tierra, el Sahara creció 10 % en el último siglo.

Eso sugiere una investigación publicada en el Journal of Climate, la primera en evaluar los cambios en escala de un siglo en esa árida e importante región del planeta.

El Sahara mide alrededor de 9,6 millones de kilómetros cuadrados, siendo superado en extensión solo por los dos desiertos fríos: Antártica y el Ártico. Su extensión es casi similar a la de Estados Unidos.

El hallazgo tiene implicaciones no solo para la planificación regional sino que esa situación podría estarse dando en todos los desiertos.

“Las tendencias en África de veranos cada vez más calientes y menos estaciones lluviosas están ligadas con factores que incluyen los gases de invernadero y aerosoles en la atmósfera”, explicó Ming Cai, de la Fundación Nacional de Ciencias que financió el estudio. “Esto tiene consecuencias devastadoras en la vida de los africanos que dependen de economías basadas en la agricultura”.

Causas

Los desiertos son definidos por la baja precipitación anual, por lo general de unos 100 milímetros o menos.

Los científicos analizaron los datos de lluvia desde 1920 a 2013, y encontraron que el Sahara se expandió 10 % en ese período.

Se encontró que la expansión más grande se dio en verano, con casi un 16 % de aumento en el promedio en el área durante el tiempo que se estudió.

Sumant Nigam, autor senior, comentó que “nuestros resultados son específicos para el Sahara, pero probablemente tiene implicaciones para los demás desiertos del mundo”.

¿A qué se debe ese aumento en el área desértica? Parece existir una combinación de factores: el cambio climático por las actividades humanas y los ciclos naturales del clima. El patrón de expansión varió de una estación a otra, con las mayores diferencias en las fronteras sur y norte.

“Los desiertos se forman por lo general en los subtrópicos por lo que se denomina la circulación Hadley, a través de la cual el aire sube en el ecuador y desciende en los subtrópicos”, explicó Nigam. Esa circulación tiene un efecto de sequía. “Es probable que el cambio climático expanda este patrón provocando el avance al norte de los desiertos subtropicales”, agregó.

Pero la extensión al sur sugiere que hay otros mecanismos también involucrados. Los ciclos climáticos, se concluyó, responden por 2/3 de la expansión. El resto podría deberse al cambio climático.

Como todos los desiertos, los límites del Sahara fluyen con las estaciones: se expande en el invierno seco y se contrae en el verano húmedo.

El borde austral se junta con el Sahel, zona semiárida de transición entre el Sahara y las sabanas fértiles al sur. Cuando este se expande, aquella se contrae afectando los ecosistemas de sabana y los asentamientos humanos. El lago Chad, en el centro de la zona de transición, sirve de indicador de las condiciones cambiantes en el Sahel.

“Toda la cuenca del Chad está en la región donde el Sahara se expande al sur y el lago se está secando. Es muy visible la huella de menos lluvia no solo localmente sino en toda la región. Es indicativo de la reducción del agua en la cuenca”, dijo Nigam.

Los resultados tienen implicaciones para los desiertos subtropicales: con el aumento en la población una reducción en la tierra con suficiente lluvia tendría serias consecuencias para esas poblaciones.

Si la expansión continuará es un tema por resolverse.

16 %

se expande el desierto en la temporada de verano, según el análisis de 93 años revisados en la investigación.

Los ciclos naturales del clima y el cambio climático estiran el desierto del Sahara, afectando tierras y comunidades en la zona del Sahel. Otros desiertos también estarían creciendo.

Contexto de la Noticia

El desierto comprende parte de Argelia, Chad, Egipto, Libia, Malí, Mauritania, Marruecos, Níger, Sahara Occidental, Sudán y Túnez.

La mayor parte recibe menos de dos centímetros de lluvia al año. La montaña más alta es el volcán Emi Koussi al norte de Chad: 3.415 metros.

Contrario a lo que es creencia común, la arena con sus grandes dunas no es la que predomina sino el paisaje hamada, mesetas rocosas con poca arena.

Los camellos que lo transitan no son originarios de la región. Fueron llevados por su gran adaptación a condiciones extremas.

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