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El caso del bebé Charlie Gard, un debate que continúa


El 2 de julio varias personas se reunieron frente al Palacio de Buckingham para protestar por la decisión del tribunal. FOTO: REUTERS

Este viernes 28 de julio, Charlie Gard, el bebé británico cuya historia le dio la vuelta al mundo, murió en un hospital pediátrico para enfermos terminales, luego de que sus padres decidieran terminar la batalla legal por el tratamiento de su hijo.

La decisión se tomó el pasado lunes tras conocer el resultado de los últimos análisis realizados al bebé, en los que se descubrió que ya era muy tarde para practicarle un tratamiento experimental que había ofrecido meses atrás un doctor en Estados Unidos.

Después de un proceso legal de aproximadamente 4 meses Gard murió en un hospicio, contrario a lo que deseaban sus papás, quienes querían tenerlo por unos días en su casa.

Al conocerse la noticia de su muerte, miles de personas en redes sociales comenzaron a publicar mensajes sobre la historia del pequeño, en donde el debate sobre la vida, y las decisiones que se deben tomar en estos casos sigue estando presente. Precisamente este caso ha sido tendencia global en Twitter durante toda la tarde, incluso el Papa Francisco publicó en su cuenta de Twitter en español un mensaje en el que encomendaba el pequeño a Dios.

La historia

A Charlie Gard le fue descubierto, a los dos meses de vida, el síndrome de agotamiento mitocondrial, una enfermedad genética que le provocó daño cerebral y le impedía respirar por sí mismo. A partir de ese momento la familia entró en una lucha por mantener a su bebé con vida y tratar su enfermedad a cómo diera lugar.

Desde marzo del presente año, el Tribunal Superior de Londres comenzó a analizar el caso de Gard, en el que se decidía si el Hospital Great Ormond Street de Londres debía desconectar al bebé del soporte que lo mantenía con vida, o si, por el contrario, le permitía a la familia llevarlo a Estados Unidos a practicarle un tratamiento experimental.

Posteriormente, el 11 de abril de 2017, la justicia, fundamentada en leyes internacionales sobre menores de edad y guiada por la opinión médica, decidió que el hospital podía dejar de proporcionarle soporte vital al pequeño. Sin embargo la familia apeló el fallo, acción que también fue negada el 25 de mayo.

Más tarde los padres del niño acudieron al Tribunal Europeo de Derechos Humanos, que optó por no intervenir y apoyar a los jueces británicos, quienes definieron que fuera desconectada la máquina que lo mantenía vivo.

El debate por la vida

Con la visibilización de este caso en los medios de todo el mundo, varias organizaciones y grandes personalidades se pronunciaron frente al caso del pequeño londinense, generando un debate sobre las decisiones que se debían tomar con la vida del menor, si desconectarlo, argumentando una muerte digna, sin experimentaciones, o permitir brindarle tratamientos, así fueran experimentales, buscando preservar su vida.

Justamente, el 30 de junio el Papa Francisco en su cuenta de Twitter en italiano, publicó un mensaje en el que llamaba a defender la vida humana aún cuando existiera la enfermedad.

“Defender la vida humana, especialmente cuando es herida por la enfermedad, es un compromiso de amor que Dios confía a cada hombre”.

Incluso desde el Vaticano se ofreció tratamiento a Charlie Gard en el centro pediátrico “Bambino Gesú” de Roma, también llamado “Hospital del Papa”, para brindarle el tratamiento experimental al pequeño, y darle la posibilidad de que fueran sus padres quienes decidieran por la vida de su hijo. No obstante, fue imposible por asuntos legales.

Días mas tarde, el 3 de julio, el presidente de Estados Unidos Donald Trump, se pronunció frente al caso en sus redes sociales diciendo: “si podemos ayudar al pequeño #CharlieGard, como nuestros amigos en el Reino Unido y el Papa, nos encantaría hacerlo”.

Sin embargo nunca se le permitió a los padres llevar a su bebé de once meses al país norteamericano.

Pero no solo ellos se pronunciaron frente al caso, varias personas se unieron en lo que se llamó El ejercito de Charlie para realizar una campaña de oración en todo el mundo y ejercer presión a las autoridades británicas para que al bebé no se le desconectara, e hicieron uso de la etiqueta #JeSuisCharlieGard (Yo soy charlie Gard) para visibilizarlo en redes. Incluso, con el apoyo de miles de personas, los padres recaudaron más 1.7 millones de dólares para el tratamiento en EE.UU, que ahora se podrían destinar para una fundación en memoria de su hijo.


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