cultura | Publicado el 7 de septiembre de 2018

Narrar lo que la muerte no se pudo llevar, la labor de Eduardo Matos

Eduardo Matos Moctezuma dirigió el proyecto de Templo Mayor, una de las investigaciones arqueológicas más importantes en la historia de México. FOTO Cortesía Fiesta del libro

Valeria Murcia Valdés

Hay personas cuyo instinto primario es descubrir cómo era la vida antes de la suya. No solo impulsados por un deseo curioso de entender el pasado, sino por la necesidad de trazar orígenes claros y llegar al centro del curso de las civilizaciones que los precedieron.

Eduardo Matos Moctezuma, arqueólogo y escritor, es uno de ellos. Por más de 40 años ha estudiado con cuidado las evidencias del pasado cultural mexicano. Su trabajo ha sido buscar indicios que le ayuden a entender las raíces más profundas de los mexicas o aztecas.

Matos asumió la dirección de las investigaciones del Proyecto Templo Mayor en 1978, después de que un grupo de obreros se encontrara a Coyolxauhqui, la diosa de la luna, una enorme estatua en el centro de la capital mexicana.

En ese año se inició la exploración y excavación para encontrar uno de los lugares de mayor valor religioso de México, Tenochtitlan, la capital del Imperio donde se ubica hoy Ciudad de México y que hasta ese momento solo se conocía por relatos históricos.

Matos Moctezuma continúa trabajando en ese proyecto, después de cuatro décadas, pues ahora el Templo es un Museo que alberga más de 13.000 elementos que están en constante cuidado y conservación. Un intento por mantener la memoria viva.

EL COLOMBIANO habló con el arqueólogo acerca del Proyecto Templo Mayor, los desafíos al transformar sus proyectos en literatura y cómo recordar es un eje fundamental para su profesión. Esto dijo:

¿Cuáles fueron los mayores aprendizajes que tuvo al dirigir el Proyecto de Templo Mayor?

“Fue una de las grandes experiencias de mi vida. Pude aplicar mis conocimientos sobre arqueología en un proyecto integral donde intervinieron muchas personas, tanto académicos como personal manual de apoyo que ayudó de manera efectiva. También aprendí que con perseverancia se logran las cosas: hubo momentos a lo largo de los 40 años en que hubo peligro de que no se contara con fondos para su continuación o que el inmueble del museo se convirtiera en oficinas burocráticas. Se logró resolver todo eso y hoy es uno de los más visitados de la Ciudad de México”.

¿Cuál es el mayor desafío al que se enfrenta cada vez que plasma sus investigaciones arqueológicas en un libro?

El mayor desafío para plasmas en palabras lo realizado es tener claro lo que se desea transmitir al lector. En este caso se trata de la historia de un pueblo que habla a través de los materiales encontrados por medio de la excavación además de consultar los datos que proporcionan las fuentes escritas en el siglo XVI por diversos cronistas. Así, tanto la arqueología como las crónicas permiten al investigador llegar a conocer, poco a poco, el rostro de un pueblo. Siempre pensé -y lo puse en práctica-, que era necesario publicar acerca de lo que se iba encontrando. A la fecha, se han publicado alrededor de dos mil fichas bibliográficas que van desde una reseña de una página hasta tesis doctorales, catálogos, guías, etc..., escritas tanto por miembros del PTM hasta por otros especialistas que, basados en lo encontrado, han publicado estudios interesantes.

La memoria es el tema central de la Fiesta, ¿cómo ha aportado la arqueología a mantener la memoria de México?

La memoria histórica resulta de una importancia singular. Es la manera en que preservamos los pasos y los procesos de desarrollo que se han dado en el pasado hasta llegar a lo que hoy somos como país. Lo que hoy es México ha pasado por tres etapas importantes: la prehispánica, la colonial y la moderna. Cada una guarda ilación con la otra y se concatenan a lo largo de la historia. Gracias a la historia, a la arqueología, podemos rescatar los vestigios de aquel pasado que son parte fundamental de nuestra historia.

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objetos pertenecen al acervo del Museo de Templo Mayor en Ciudad de México.

Contexto de la Noticia

El Proyecto Templo Mayor, que arrancó a finales de los setenta y ahora lleva más de cuatro décadas andando, ha logrado impactar positivamente otras iniciativas arqueológicas posteriores en México. “El PTM trajo varias consecuencias: desde despertar vocaciones en jóvenes estudiantes que hoy se dedican a la arqueología, hasta ser reconocido a nivel internacional como un proyecto exitoso que vino a cambiar, como digo, el rostro del mexica o azteca”, comentó Matos Moctezuma.

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