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Cómo crece una marca de moda


Épica: reto de innovación es uno de los múltiples programas de transformación empresarial que apoya la construcción de nuevos modelos de negocio.FOTOS: MARIO VALENCIA y Cortesías Alma, Palmarosa, A New Cross.
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De los errores cometidos se toman los mejores elementos para volver a empezar, una y otra vez, si es necesario. Sobre este ciclo están construidas las trayectorias de Alma Joyería, A New Cross y Palmarosa, tres marcas colombianas que, a simple vista, no tienen nada en común. Sin embargo, cada uno de sus integrantes representa el concepto de un gran emprendedor.

Cuando tomaron la decisión de iniciar este periplo, eran conscientes de lo que significa entrar en la competencia que representa la industria de la moda en Colombia, donde cada año se manifiestan cientos de ideas. Por ejemplo, solo en Medellín, 55 empresas serán reconocidas en 2017 por Épica, programa de transformación empresarial liderado por Inexmoda. Uno de los tantos en Colombia que apoya los nuevos talentos del negocio textil.

Juan Camilo Peláez y Catalina Giraldo, representantes de Alma Joyería, tocaron las puertas en ediciones pasadas de Épica. No pasaron. “No quedamos entre los elegidos, pero salimos con los conocimientos necesarios para consolidar Alma. Si nos hubiéramos detenido con la primera caída, no estaríamos aquí. Se necesita mucha constancia”. La historia se repite en los caminos de A New Cross y de Palmarosa: marcas que se consolidaron a través del ensayo y el error, como las más prometedoras de su respectivo sector.

Alma, joyería

Catalina Giraldo & Juan Camilo Peláez

Inicio. Gallina fue la primera idea de negocio de Juan Camilo Peláez y Catalina Giraldo, que al final, se transformó en una escuela de emprendimiento para esta pareja. “Nos quebramos varias veces con Gallina, cometimos muchísimos errores, pero aprendimos”, dice Juan Camilo. Él es quien se encarga de los negocios, mientras que Catalina es la mente creativa. Una de sus pasiones es guardar elementos, entre ellos, flores. Una orquídea que le regaló Juan Camilo es la génesis de esta historia: la atesoró y buscó un método para mantenerla sin alterar su forma.

Proceso. Juntos estudiaron durante año y medio la forma de conservar la orquídea sin que se arruinara. Al final, encontraron una técnica perfecta para secar esta y otras flores, que de inmediato, incorporaron a su marca, Gallina. En 2015 vieron el llamado de Épica (programa de emprendimiento de moda) como una oportunidad para renovar la empresa. “Nos presentamos como Gallina y llevamos las flores como un complemento. Fallamos con nuestra marca, pero salimos con una nueva idea de negocio: Alma”, explica Juan Camilo. “Estaban impresionados con las piezas. No podían creer que eran flores de verdad”, dice.

Solución. Con la desaparición de Gallina, el gran reto era empezar desde cero: concepto, nombre, imagen, todo lo que exige una nueva marca. “Fue extremadamente duro. No teníamos presupuesto. Arrancamos con las uñas de préstamo en préstamo”, asegura Catalina Giraldo. En diciembre de 2015, llegaron por primera vez con sus cattleyas, anturios y piñas a Expoartesanos, en Bogotá. “El riesgo era muy alto: podíamos perder lo invertido o salir felices”, explica Juan Camilo. Si bien regresaron a Medellín laureados, tienen ahora el desafío de seguir posicionando Alma en su ciudad y en el resto del país.

A New Cross, textiles

Nicolás Rivero & Vanessa Gómez

Inicio. Nicolás Rivero vendía ropa en la Universidad. Fueron tan positivos los resultados de su estrategia que quiso comercializar sus ideas, tener su propia marca. Por esta razón, decidió experimentar con camisetas, dejando en cada una su sello personal. Después de presentar su propuesta a distintas convocatorias, su nombre empezó a ser reconocido. Sin embargo, no se sentía satisfecho. Nicolás quería un producto trascendente, con carácter. Y esa inconformidad lo llevó a analizar otro mercado: un público exigente, más maduro.

Proceso. Sabía que quería un producto artesanal, no obstante, no quería venderlo como una artesanía. Partiendo de esta premisa ideó un concepto que tardó un año en desarrollar: A New Cross. Más tarde, se uniría a la diseñadora Vanessa Gómez. Juntos le dieron forma a una propuesta denominada Vanguardia Oscura, donde la ausencia de color y las fibras naturales son protagonistas. “Desde el principio nos impulsó la idea de unir el trabajo artesanal colombiano con el minimalismo y el funcionalismo. Ese ha sido nuestro valor diferencial”, explica Vanessa Gómez.

Solución. Por su carácter exclusivo, en principio se temió a la hora de expandir la marca, sin embargo, la positiva respuesta dejó las dudas atrás. “Nuestros diseños no limitan la compra, al contrario, celebran la libertad de identidad. Son muy versátiles y fáciles de combinar con otras prendas del armario”, explica Vanessa. El dúo de creativos busca oportunidades para seguir creciendo como empresa en la industria colombiana. “Se necesita articular todos los actores que se encuentran en ella, creer en el trabajo conjunto, compartir y dejar el ego a un lado”, dice la diseñadora.

Palmarosa, trajes de baño

Cynthia Oldham & María Del Mar Ángel

Inicio. En 2004, Cythia Oldham creó un negocio alrededor de los trajes de baño. Con su experticia en diseño se arriesgó a mezclar estampados y texturas con piezas monocromáticas. También, a jugar con las proporciones, estrategia que para entonces no era común en el mercado. Así nació Palmarosa. Paradójicamente, los primeros pasos los dio en el exterior, después, el éxito se reflejó en Colombia con la apertura de sus primeras tiendas.

Proceso. Un paso atrás puso en riesgo la historia de Palmarosa. Y Cinthya Oldham decidió cerrar sus tiendas y detener las funciones de la firma. “No lo podía permitir”, cuenta María del Mar Ángel, hija de Cynthia, quien con solo 17 años, decidió sacar la empresa adelante. “Mi vida también era la marca. Salía del colegio y me iba para la tienda, siempre detrás de mi mamá, incluso, vendía algunos vestidos de baño en el colegio. No quería que el negocio terminara”.

Solución. Desde 2008, María del Mar tomó las riendas del negocio. “Después de la graduación me puse a estudiar de inmediato. Ahí, mi mamá vio que no le estaba tomando del pelo. Me apoyó por completo”, explica. Madre e hija formaron un equipo de trabajo, donde se aceptaron todos los desafíos y cada obstáculo fue enfrentado. Cynthia Oldham sigue siendo la mente creativa detrás de los diseños. Y el principal reto de María del Mar es llevar las riendas de Palmarosa desde el exterior. “No ha sido fácil: pero cuento con un excelente equipo de trabajo en Medellín. Ellos también hacen parte del corazón de la marca”.


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