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Hoy es el día de internet, ¿cómo funcionaba el mundo antes?


Este 17 de mayo es el día Mundial de Internet. FOTO SStock

Este miércoles 17 de mayo se celebra en todo el mundo el día de Internet. Ese invento revolucionario que cambió la forma de comunicarnos, de relacionarnos, de aprender y hasta de vivir.

Miles de jóvenes hoy no se imaginan cómo era la vida antes, y aunque de redes de comunicación interconectadas se habla desde 1969, no fue sino hasta la llegada de World Wide Web, el conocido www, que comenzó a usarse internet como medio de transmisión.

En la actualidad es casi una necesidad en todos los hogares y el incremento de uso en los jóvenes es cada vez más notorio.

Según un estudio elaborado por Family.tv en conjunto con Yeep! Kid´s Media, sobre el consumo de medios de niños, adolescentes y padres en América Latina en 2017, la penetración de Internet en la región creció de 162 % entre 2006 y 2015. Actualmente el 54 % de los latinos tienen acceso a Internet y se calcula que en promedio se pasan 22 horas conectados.

Es entonces impensable para los jóvenes entender cómo era el mundo en esos años en los cuales no existía correo electrónico, ni consultas en línea, ni mucho menos redes sociales.

Este es un panorama de 5 actividades que se realizaban antes de que internet llegara a ser lo que es hoy.

1. Se enviaban cartas

Hoy se envían correos electrónicos, antes eran cartas, y las había de todo tipo: de amor, de rechazo, de reclamo, de amistad.

Se hacían a mano, con la letra también se podía entender al otro (los grafólogos, quienes describen la personalidad de una persona por su letra, tenían mucho trabajo). Demoraban meses en llegar y cientos de enamorados esperaban con paciencia esa carta que viajaba kilómetros hasta su destino.

Son famosas las cartas de Gustave Flaubert, de Ernest Hemingway, de Simón Bolívar, de Napoleón Bonaparte. De esas misivas se han hecho hasta libros. El escritor Goethe, por ejemplo, escribió en una de sus cartas: “No puedo evitar amarte más de lo que es bueno para mí. Me sentiré feliz hasta que te vea otra vez. Siempre soy consciente de mi cercanía a ti, tu presencia nunca me deja. Adiós a ti, a quien amo mil veces”.

Los servicios postales no daban a basto. Hoy quedan pocos y en su mayoría para enviar paquetes. Ya casi nadie envía cartas como antes. Todo se dice por correo electrónico, por redes sociales o servicios como Whatsapp. Algunos aseguran que se perdió la poesía, ya todo se resume en un emoticón con ojos de corazones. Antes se escribía: “Te quiero”.

Otros insisten en que a pesar de que ya no se escriban cartas hoy se lee más y se escribe más, por otros medios y gracias a Internet.

2. Estudiar con libros y en la biblioteca

Los estudiantes de ahora no entienden cómo se hacían consultas para las tareas, en décadas pasadas, cuando no existía Google.

Ya ahora hasta se usa el neologismo “googlear” para indicar que van a indagar algo en este famoso buscador.

Antes, los estudiantes pasaban horas en la biblioteca, averiguando en las enciclopedias y libros especializados sobre algún tema específico.

Era común que los padres de familia compraran, para sus hijos estudiantes, la colección completa de la enciclopedia de moda para que pudieran hacer sus tareas.

Hoy todo, dicen, está en internet. Aunque también cientos de errores, y en eso está la habilidad de los estudiantes para verificar que la información que encuentren sea la correcta.

Es un hecho que internet cambió la forma de estudiar y de enseñar y el sistema educativo ha tenido que acoplarse a ello.

3. La forma de oír música

La música ha pasado por cientos de cambios en el transcurso de su historia en la manera en que se escucha y comparte, y la llegada de Internet no fue ajena a esa industria.

Hoy se escucha música en el celular, gracias a servicios de streaming como Spotify, Deezer o Apple Music, pero para llegar a esto el camino ha sido largo.

Hay que hablar de los discos de vinilo y el casete. Los primeros han regresado como una tendencia vintage y todavía se venden y hay tocadiscos para escucharlos. Los segundos ya no.

Antes era usual comprar los casetes, compartirlos con los amigos, comprarlos vacíos y grabar las canciones de las emisoras. Llevarlos con el walkman (el portátil donde se metían los casetes para oír música en todas partes) y llenar cajas con ellos. Luego llego Napster, en los 90, esa revolución a la hora de compartir música que generó caos en la industria y el mensaje claro de que la música podía moverse en Internet.

Luego apareció otro invento que revolucionó esa manera de oír música. Se trata del iPod, una línea de reproductores de audio digital portátiles que fueron diseñados y comercializados por Apple.

Ya las canciones con Napster estaban en un archivo digital, con una extensión mp3, pero ahora se podían llevar de un lado a otro, enviar por correo o compartir con alguien. Eso también cambió la manera en que los artistas comercializaban sus creaciones. La industria tuvo un ligero revés, decayó, hubo caos, las disqueras entraron en crisis. La industria logró encaminarse de nuevo, llegó el streaming y la venta y audiencia de canciones gracias a plataformas como iTunes y MySpace.

Hoy pareciera que todo en la industria musical está en orden.

Los niños conocen por primera vez un casete y un walkman.

4. La forma de comunicarnos

Además de los correos electrónicos y los sistemas de mensajería que hoy se ven gracias a Internet hay que dedicar un espacio a los teléfonos y su compenetración con la web.

Para comunicarnos con una persona vía telefónica, las relaciones se limitaban a un teléfono fijo que no tenía sino la posibilidad de hablar con otra persona siempre y cuando esta levantara el auricular.

No había pie a dejar mensaje, ni mucho menos a ver quien llamaba. Solo el repique característico que indicaba si la persona al otro lado tenía el teléfono ocupado o disponible y si se escuchaba el tono de que estaba disponible, no era indicio de que iba a contestar.

Eran comunes las frases de las mamás que le decían a los jóvenes adolescentes: “me llama cuando llegue”, “déjeme el teléfono de la casa de su amiga para llamar”, o “cuando vaya a coger el taxi me llama para estar pendiente”. Todo se limitaba a tener paciencia. Esperar era común y aunque generaba algo de frustración, no era lo que se ve hoy en día en que la geolocalización de los celulares y el internet móvil hacen que una persona se pueda ubicar de una manera rápida y efectiva.

Evolución de los teléfonos móviles. FOTO Cortesía Anders/contributor of Norwegian Wikipedias.
Evolución de los teléfonos móviles. FOTO Cortesía Anders/contributor of Norwegian Wikipedias.

Llegaron los teléfonos móviles que antes no tenían Internet, tampoco cámara para tomar fotos, ni aplicaciones, ni alarma. Eran grandes, no tan funcionales como ahora, pero en su momento fueron una revolución tecnológica.

El Internet móvil les dio otra perspectiva. Fue posible acceder a internet desde los celulares y la tecnología ha evolucionado a lo que conocemos: no solo sirven para llamar, también para navegar por Internet, oír música, enviar mensajes, buscar direcciones, ver videos, ver series y mucho más.

Los teléfonos antiguos inquietan a los niños.

5. Viajar y mapas

Aunque en esta época hay todavía viajeros que disfrutan comprando las guías de viaje Lonely Planet, abriendo un mapa y señalando los lugares a visitar, Internet ha facilitado el movimiento de turistas en el mundo.

Desde blogs especializados hasta las ciudades con vocación turística que tienen página en Internet hay para consultar antes de emprender un viaje. Además, los mapas ya están digitalizados y muchos prefieren tenerlos en el celular y no “encartarse” con el mapa que se abre en 20 partes para poder verlo completo.

Los viajes, gracias a Internet, son hoy otra cosa. Se pueden comprar tiquetes y buscar rebajas, también encontrar hoteles y hasta habitaciones que se alquilan para turistas que buscan economía (AirBnb). Los museos se pueden conocer por Internet previamente, hay mucha información anticipada que se puede conseguir antes de emprender un viaje.


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