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Desfile de silleteros, nuestro orgullo por 60 años


Silleteros, hoy es un día feliz en la ciudad porque ustedes están aquí, su presencia es testimonio de los valores más nobles, bellos y esenciales de Antioquia. Este día, cuando sientan la euforia de los piropos y los aplausos, por favor sientan que les entran por los poros, de esas manos que amanecieron cortando y enredando flores, la alegría de una sociedad que gracias a ustedes tiene en el Desfile de Silleteros la oportunidad de verse así misma y sentir orgullo de su origen.

Este desfile en una expresión de valores: la planeación, sabiduría y disciplina de la siembra; la razón de ser expresada con flores en el arte deslumbrante de la silleta; la determinación que conquista la meta y permite bajar desde las montañas de Oriente el orgullo a las espaldas; la fortaleza que carga paso a paso el ejemplo inspirador de la tradición; la alegría certera que sólo produce la labor cumplida a conciencia.

La historia no olvida, reconoce, y pone las cosas en su lugar, es así como aquellas silletas que en 1800 eran el medio de transporte usado por los campesinos de Santa Elena para traer gente y mercancía desde sus pueblos a Medellín se transformaron el 14 de mayo de 1957 en una exhibición en la Catedral Metropolitana y una parada por la calle Junín. Hoy, 60 años después, el desfile es patrimonio cultural de la nación, cuenta con 510 silleteros que exponen su talento en vestido de gala en siete categorías: infantil, junior, tradicional, emblemática, monumental, artística y comercial (esta última excluida del concurso).

Un ganador absoluto y cinco ganadores en seis de las siete categorías habrán cumplido con las estrictas condiciones que los propios participantes se han encargado de mantener con rigor y orgullo por estos años.

Desfilarán cargando en sus brazos y cabeza una estructura natural que contiene con su creación artística hecha, según la categoría, de flores nativas, exóticas y follajes naturales creando una composición única. Pero nada de esto sería posible sin los pioneros, primeros en el desfile, silleteros mayores homenajeados por su obra y su legado en la sociedad.

EL COLOMBIANO quiere hoy expresar desde las letras de su editorial unas sentidas felicitaciones y un profundo agradecimiento a cada una de las personas que durante estos sesenta años han sido parte de la creación y consolidación de la tradición silletera.

Esta sociedad debe salir a la calle para reconocer el patrimonio cultural que representan sus silleteros, que se oigan los aplausos para la sonrisas de los niños y jóvenes herederos de la tradición, cuyas mejillas se enrojecen a medida que el sol y el peso fatigan, a las mujeres que, de igual a igual con el hombre, inclinan el rostro para llevar la carga mientras dejan ver una sonrisa femenina que enamora; a los hombres que liberan una de sus manos para, en uno de los gestos más puros y respetuosos, quitarse el sombrero y saludar al público que los venera.

Desde estas páginas ya se oyen los llamados “vuelta, vuelta” porque el camino del silletero nace en Santa Elena, pero se extiende ilimitado en el corazón de Antioquia.


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