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“Teníamos fe, pero creí que me iba a morir”


Eléider, Aida y Jessica, hace un mes, cuando el hoy campeón mundial vino a preparase en Bogotá. FOTO cortesía familiar

En casi quince años de relación que llevan Jessica Mosquera y Eléider Álvarez, y de la que hay una niña de ocho años, llamada Aída, como su abuela paterna, jamás se había sentido tan nerviosa y al borde de un síncope, como lo afirma ella, que el sábado pasado, cuando el peleador antioqueño conquistó la corona mundial del peso semipesado en Atlantic City.

Jessica acudió a la cita que tenía con él -así fuera a través de la pantalla de tv y a más o menos 3.500 kilómetros de distancia-, viajando de Apartadó, donde reside, a Turbo, donde, la Alcaldía de ese municipio, programó una caseta comunal en La Bombonera, un parque cercano al coliseo de deportes, para que los moradores pudieran apreciar el combate de su ídolo ante el ruso Sergey Kovalev.

“Estaba muy nerviosa; nunca antes me había sentido así. Teníamos fe -en la victoria-, pero creí que esa noche me iba a morir”, relata la exjugadora de microfútbol y enfermera que, instantes después de que Álvarez consiguiera el título, se comunicó con él para felicitarlo y decirle que “la había hecho sufrir pero que, finalmente, la justicia a tantos esfuerzos había llegado”.

Al lado de Vilma y Deysi -hermanas de Eléider- y del profesor Oswaldo Ricard -el primer entrenador del hoy monarca de las 175 libras, presenció el combate.

Y aunque afirma que poco sabe de boxeo, “siendo sinceros iba perdiendo aunque por poco. Eso fue muy duro, el corazón se me quería salir”.

Siempre conservó la fe. “Cometió un error, se puso a pelear cerca de él y a hacer maniobras que no debía. Nunca lo había visto así y me preguntaba ¿qué le está pasando? No sabía si era que se tenía confianza, trataba de engañar al rival o si estaba cansado”, relata.

“Afortunadamente llegó ese instante de lucidez, en el séptimo round y, gracias a Dios, reaccionó para sacar ese nocaut. Fue tanta la emoción que no me di cuenta de la segunda caída”.

La historia del sábado pasado, al filo de la medianoche, terminó para Jessica, su hija Aída, la familia cercana y los aficionados que acudieron a La Bombonera, con un festejo de dimensiones parecidas al nocaut: un gigantesco pick-up (esos escaparates descomunales que sirven como sistema de sonido y que cuentan con consolas y grandes amplificadores) prendiendo una fiesta, a punta de vallenato y regué, que se extenderá hasta que el campeón regrese con sus cinturones de rey semipesado .

Contexto de la Noticia

“La gente se aglomeró desde temprano en la plaza donde pusieron una pantalla gigante, para darle ánimo a Eléider, así fuera en la distancia.Todos asumieron esa pelea como si fuera de cada uno de ellos. Fue una energía muy bonita. Al final, todos salimos campeones” (Jessica Mosquera, esposa del campeón).


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