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Islandia es un ejemplo para las selecciones de países “pequeños”


Los jugadores islandeses, aunque no están en grandes clubes, se crecen cuando están con su seleccionado. FOTO reuters

En octubre de 2007, el seleccionado de Islandia cayó 3-0 con Liechtenstein. En ese tiempo pareció normal: dos elencos sin tradición cuyos únicos puntos ganados eran de los juegos disputados entre ellos.

Ahora, desde la perspectiva de 10 años después, esa caída puede ser escandalosa. Como también lo puede ser la posición 132 en el ranquin Fifa que ocupó en marzo de 2012.

No obstante, desde esas mismas fechas ya venían organizando un sistema para empezar a hacer boom en el fútbol. Con el balonmano y el patinaje como los deportes más populares de esa isla nórdica, decidieron incursionar en la disciplina más relevante a nivel mundial.

Siggi Eyjólfsson, exfutbolista y directivo del balompié islandés, expresó que tuvieron que ser superiores a los problemas del clima (redondea los cuatro grados durante el año), la falta de jugadores (actualmente cuentan con solo 73 profesionales) y de campos. “Para empezar a enseñar, necesitábamos entrenadores preparados y fue lo primero por lo que empezamos”, dijo a la Revista Panenka.

Fue con programas que apuntan a la base y a la formación que cautivaron a una isla, cuyo territorio es de 103.000 km cuadrados (casi 11 veces menor que Colombia), para escribir las primeras líneas de sus hazañas.

En 2011 quedó octavo en el Europeo sub-21, con jugadores como BJarnasson, Gudmunsson, Gunnarsson, Gylfi Sigurdsson, Finnbogason y Sigthorsson. Hoy son la base del combinado mayor. Incluso, en damas se fue a una Eurocopa en 2009.

Pero, esta especie de organización que le comienza a brindar frutos a los vikingos –conocidos así por su ascendencia y su erizante ritual de aplausos al finalizar los encuentros– se debe a que es un reflejo de una sociedad que ocupa el décimo puesto en el Índice de Desarrollo Humano y que es considerado el lugar más saludable del mundo.

En la Eurocopa de Francia 2016 se vio el primer gran resultado: como debutante, llegó a cuartos de final tras ganarle, nada más y nada menos, que a Inglaterra (2-1), el país que inventó el balompié.

En el actual proceso de camino a Rusia-2018 tuvo que enfrentarse a Croacia, Ucrania y Turquía, elencos con más historia y favoritismo. Ganó siete partidos, empató uno y cayó en dos, para un total de 22 puntos y un primer lugar en la zona H que la depositó el Mundial de modo directo.

Con eso demostró que no todo es casualidad ni suerte y que está viviendo un proceso de largo que aliento que está bien fundamentado y llevado con total tranquilidad.

“Es una una inspiración para las naciones más pequeñas”, dijo en rueda de prensa Albert Bunjaki, el seleccionador de Kosovo, país al que Islandia derrotó para certificar la ida a su primer Mundial.

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montañas con actividad volcánica registra la pequeña Islandia (Reikiavik, su capital).


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