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Las mil y una revoluciones de Herbie Hancock


En su carrera ha ganado 14 veces el premio Grammy, aunque ha sido nominado 34 veces en total. FOTO Cortesía del artista.

Ser osado en la industria musical y salir vivo de ese intento es quizá una de las proezas más admirables de Herbie Hancock. Han sido muchas las veces en casi 60 años en las que pone cada pie en un género distinto y aún así logra pararse derecho, mantenerse en equilibrio, publicar la música que él ha querido, como ha querido.

Tuvo buenos compañeros, quienes también fueron maestros. Llegó a ser parte de la conformación del Miles Davis Quintet, junto al titular del grupo, y también tuvo la mano del trompetista Donald Byrd.

Creó fusiones entre jazz y lo que parecía ser música latina con Watermelon Man, cuando aún no se hablaba de latin jazz. Se topó con el R&B, luego con esos primeros asomos del hip hop con Rockit y ahora, que sigue haciendo música, le fascina aprender del rap. No es un afán por querer agarrarse de la moda de turno, más bien marcando una pauta inexistente, mucho más en un entorno exigente como el del jazz.

EL COLOMBIANO habló con el músico estadounidense sobre su trayectoria y cómo ve ahora esa industria que ha podido revolucionar una y mil veces.

Ha hablado del valor de haber aprendido de músicos como Donald Byrd y Miles Davis, ¿cuáles fueron esas enseñanzas?

“Donald Byrd era como un hermano mayor para mí. Fue el responsable de que pudiera hacer un primer disco bajo mi nombre. Me dijo exactamente cómo funcionaba la industria de la música y la del jazz. Me contaba que la mitad del disco era para el artista y la otra para el sello discográfico: las disqueras buscan venderle a la gente algo con lo que esté familiarizada. El punto fundamental fue que los músicos más experimentados sí fueron mentores para los más jóvenes, nos mostraron lo que sabían y nos ayudaron en el camino. Creo que es muy importante entregar el bastón, como en una carrera, entregárselo al siguiente corredor en una pista. Es fundamental que cada generación lo haga para que la carrera de la creatividad y la improvisación continúe”.

¿Luchó para encontrar ese balance entre sus composiciones y lo que la industria pedía?

“Solo en mi primer disco intenté escribir una canción para vender el álbum. Solo que me di cuenta de que quizá había ciertas tendencias que se estaban estudiando en la música de determinada década. Ahora, en el siglo XXI, esta ha cambiado en diferentes direcciones. Los más jóvenes tienen distintas influencias a las que yo tenía cuando era joven, entonces la música que ha evolucionado y ahora viene en diferentes formas, es algo a lo que a mi me gusta prestarle atención. Ver que quizá aún hoy hay algo que pueda aprender para expandir mi estilo de composición y al mismo tiempo es como una conversación. Podría encontrar alguna influencia de algún músico de hoy en día y quizá pueda fusionarla con mis ideas: así podré crear algo que no suene a nadie más sino a mí”.

Cuando uno escucha una canción como Watermelon Man (en el álbum Head Hunters) siente que al menos la primera parte pudo haber sido compuesta en un lugar latino o incluso africano. Cuando empezó a construir esa versión, ¿qué tenía en mente?

“Solo estaba escribiendo una tonada que tuviera una vibra funky de jazz. Nunca pensé en que podría tener un contexto latino hasta que trabajé con Mongo Santamaría, después de que había escrito y grabado la canción en uno de mis discos. Mongo la escuchó y me dijo que sentía que era una guajira. Yo no tenía idea de lo que era una guajira, pero la primera vez que la interpreté para él, se emocionó mucho y me dijo que eso era lo que había estado buscando desde que llegó a Estados Unidos. Watermelon Man era exactamente eso y yo no lo sabía hasta que lo escuché tocándola con congas. Tan pronto como escuché ese ritmo, encajó perfectamente en mis oídos norteamericanos, fue una gran sorpresa (risas)”.

En 2008 ganó Álbum del Año en los Grammys con un álbum dedicado a las composiciones de Joni Mitchell. ¿Qué tienen de especial las canciones de esa autora?

“Hay dos cosas: una de ellas es que es una amiga muy cercana. Hemos hecho música juntos antes, empezando con el álbum Mingus, que ella publicó celebrando la música de Charlie Mingus. La otra es, qué magnífica poeta es Joni Mitchell, es la mejor y admiro su trabajo. He hecho muchos discos con cantantes y con canciones escritas por esos artistas y quería asumir ese reto, como un concepto nuevo. Por supuesto, no sabía que iba a tener la recepción que tuvo en esos premios Grammy”.

Usted colaboró con Juanes en su disco Imagine Project (2010). Crearon juntos una versión de La Tierra, ¿cómo abordaron esta canción para juntar sus dos mundos musicales?

“Yo quería que ese álbum mostrara el efecto positivo y creativo que generan dos personas que vienen de diferentes culturas y que trabajan juntas en algo que ninguno de las dos podría hacer por si misma. Es casi como un 1 + 1 = 3, y ese tipo de resultados solo vienen cuando se dan ese tipo de colaboraciones. Recuerdo que grabar La Tierra tomó un tiempo largo mientras definíamos el arreglo porque era un poco complicado a nivel rítmico. Los instrumentistas estadounidenses tuvieron que trabajarlo mucho, pero los latinos estaban bastante cómodos con ella (risas)”.

En una época en la que es posible hacer música de tantas formas distintas, ¿a qué le apunta con su música?

“En el mundo de hoy hay tanta división, que quiero ser una voz para hacer que la gente se una y se respete la una a la otra, que se escuche y que haya diálogo. El jazz habla precisamente de eso, del diálogo, porque si interpretas obras con otros músicos, ellos pueden provenir de cualquier lugar del mundo y es tu responsabilidad tratar de que cada cosa que ellos toquen funcione en el contexto de la música. La música no tiene juicios y creo que esa es una gran característica del jazz, no juzgamos cómo toca cada uno. Nosotros escuchamos e intentamos hacer que todo funcione. Esa es una gran manera de vivir tu vida, que no importa lo que pase, tratar que funcione, que se mueva hacia adelante de alguna manera. Trato de hacer eso con la música de hoy y trataré de hacer eso en el futuro y probablemente el resto de mi vida. Tratar de hacer música que promueva unir a la gente y estar en armonía porque somos una sola especie, somos seres humanos y ese debe ser una sensación del lenguaje, de la compasión y de preocuparse los unos por los otros. Eso debe continuar para llevarnos hacia el siglo XXII”.

¿Está trabajando en un nuevo álbum?

“Sí, he estado trabajando en un disco por más de dos años y aún no he terminado, hay mucho trabajo que hacer. Me acerco y me acerco, de a pocos. Pero estoy trabajando con muchos músicos jóvenes y de muchos géneros diferentes como raperos en algunas canciones. Tengo cantantes pop en otras, también artistas africanos e indios como Zakir Hussain, quien es probablemente el mejor interprete de tabla. Habrá muchos otros, entonces me entusiasma escuchar su influencia y la de otros músicos que se animaron a estar en mi disco. Las composiciones no están terminadas, pero me entusiasma traer a más gente para realmente lanzar un poco del álbum pronto. Afortunadamente, gracias a la tecnología, no necesito pensar en un disco físico. No tengo que publicar cierto número determinado de minutos, puedo lanzar tres canciones al principio y luego otros después. Espero compartir algo antes de que se acabe el año, pero seguro para comienzos del próximo año”.

Contexto de la Noticia

Hancock fue un pianista prodigioso desde niño, debutó en un concierto cuando tenía apenas 11 años. Su incursión en la música la hizo como parte del famoso Miles Davis Quintet, una de las cunas del jazz experimental a nivel mundial. Allí, Hancock desarrolló raíces para hacer sus fusiones.


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