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Hélène Restrepo deja una Orquesta que se creció


La exgerente soñó con una organización que transformara la historia de cada persona que la compone, especialmente la de los músicos. FOTO Julio César herrera

Por estos días parece que la Orquesta Sinfónica de Antioquia tuviera dos gerentes: Hélène Restrepo Bôland, que acaba de dejar su cargo, y Ana Cecilia Restrepo, que lo recibió el 3 de octubre. Parece, porque aunque Hélène ya se retiró oficialmente, nueve años con la orquesta no se dejan así de fácil, y cuando entra a la sede, allá en el Teatro Pablo Tobón Uribe, todos la reciben como si fuera un día más de trabajo de ella: le ofrecen tinto y agua, le preguntan si prenden las luces, los músicos la saludan; parte de su alma quedó allí.

Todo iba bien para Hélène en la Orquesta, mejor que antes, los proyectos que se imaginó cuando llegó tomaron forma, la organización creció, en general sentía que estaba cumpliendo su trabajo, aunque no ha sido fácil, pero quiso irse, pasarle la batuta de la gerencia a Ana Cecilia, y ponerle al frente el camino que la orquesta empezó a recorrer para que fuera ella quien la guiara.

“A muchos los tomó por sorpresa, pero era algo planeado con tiempo. Este ha sido un sueño maravilloso en el que construí unas bases. Un gerente no puede ser eterno porque necesita renovación, además tengo una familia a la que quisiera dedicarme más”.

Hélène quería irse bien, entregarle su cargo a alguien que tuviera las cualidades necesarias para asumir la gerencia de la orquesta, su otro hijo, dice ella, que aunque tiene nueve años, parece un adolescente.

Ya era su ciclo, asegura sonriendo. Recuerda cuando llegó: no es música, es administradora de empresas, pero sí había estado vinculada a una institución cultural de la ciudad, la Alianza Francesa. Y aunque son instituciones culturales, la exgerente siempre ha considerado que deben tratarse como empresas.

El comienzo del sueño

Cuando inició su trabajo con la Sinfónica de Antioquia, la primera reunión que tuvo fue con Gonzalo Pérez, el presidente de Suramericana. A él le manifestó que su gran reto era demostrar que las entidades culturales podían ser autosostenibles, esa fue su meta. Y para conseguirla creó unos negocios, “ya están en marcha, aún son bebés”, dice, al referirse a las escuelas de música de El Tesoro y de Boston, las clases de formación musical en el Liceo Francés –y que esperan llevar a otras instituciones educativas– y a los programas de estimulación e iniciación musical, en los que trabajan bajo la metodología Willems.

Fue Diana Franco, una oboísta, música de la orquesta, cuando se llamaba Sinfónica Juvenil de Antioquia, quien trajo la metodología desde Francia, adonde fue hace años a especializarse en su instrumento. “Diana allá es muy apreciada, y hasta hace parte de la junta de la Federación Willems”, cuenta Hélène.

Mucho antes de renovar ese programa como uno de los proyectos de negocio de la Orquesta, Hélène encontró 60 músicos, y en esa época, hace nueve años, no los podía ver porque la gerencia estaba en una oficina distinta. Entonces se propuso conocerlos, y eso le gustó, comenzó a identificar qué hacían, por qué pasaban horas dedicados a un instrumento, por qué lo que tocaban cuando salían al escenario sonaba tan bonito, tan conmovedor o tan alegre.

Cuando los hizo pensó que a la orquesta le hacía falta enfocarse más en la formación de ellos, que tenían la pasión, pero había una falta de técnica, y de ahí salió el primer plan estratégico que tuvo la orquesta.

“En ese momento evaluamos qué necesita un joven para llegar a ser un músico profesional. Fue un reto porque nuestros recursos eran muy pocos y los teníamos que invertir muy bien. Decidimos que eran necesarias clases de instrumentos, talleres seccionales, en general más formación, y así empezamos a construir el programa de práctica orquestal”.

La sinfónica y lo social

Recuerda cómo nació el programa social de iniciación musical para la primera infancia: acercándose a salas cunas de Medellín Gota de leche y preguntando si estaban interesados en hacer parte del proyecto. “Claro que dijeron que sí, y ahora tenemos 1.160 niños en 11 instituciones de la ciudad participando de él”.

¿Qué le entrega Ana Cecilia?, se pregunta Hélène.

“Una orquesta en formación, un programa de práctica orquestal ya creado, pero que tiene que afinarse, un director maravilloso, Andrés Felipe Jaime, doctor en dirección con una conexión maravillosa con los jóvenes”. Para Hélène la orquesta como agrupación está teniendo una conversación muy productiva con las demás orquestas de la ciudad, también entrega eso, y en ellos cree que hay que seguir haciendo esfuerzos, porque quienes más que los músicos profesionales pueden inspirar a los que apenas se están formando.

Para la exgerente que llega al Teatro Pablo Tobón Uribe como si fuera su casa, porque lo es, así como la de la orquesta Sinfónica de Antioquia, a Ana Cecilia Restrepo le deja el deber de seguir trabajando por la formación de futuros profesionales de la música en la ciudad. Además de tomar las tiendas del programa piloto para madres gestantes que, según ella, “es una belleza”.

“Todo esto es cultura, es convivencia, es paz”, asegura Restrepo Bôland. Y aunque se va sigue anhelando cosas: tiene un sueño que se cumplirá en 2018, aún no lo cuenta, pero asegura que será maravilloso. Nos deja en ascuas, seguros de que contribuirá a lo que tanto le entrega la orquesta Sinfónica de Antioquia a la ciudad.

La Orquesta Sinfónica de Antioquia despide a su gerente Hélène Restrepo Bôland, y le da la bienvenida a Ana Cecilia Restrepo. Hélène destaca las escuelas de música como una de sus herencias.

Contexto de la Noticia

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Ana Cecilia Restrepo
Gerente de la Orquesta Sinfónica de Antioquia
“Tiene una experiencia grandiosa en la Red de Escuelas de Música de Medellín, eso es como una maestría y doctorado juntas”, dice Hélène Restrepo Bôland sobre la nueva gerente de la orquesta. Ana estuvo hasta diciembre al frente de la Red y desde eso se había dedicado de nuevo a la danza, su profesión, como maestra.

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