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El suspenso es un género sin fórmulas

ElColombiano
El periodista John Katzenbach escribió El Psicoanalista, libro de suspenso que cumple 15 años de ser publicado. Foto: cortesía Ediciones B.

El psicoanalista es una obra que se ha mantenido vigente desde su publicación en 2002, sin convertir a su autor en un one hit wonder. John Katzenbach, periodista de profesión, supo conjugar su olfato por las buenas historias con una gran habilidad para enganchar a los lectores, trabajando especialmente el aspecto psicológico de sus personajes. Esto confluyó con la predilección del público y la industria editorial por la novela negra en lo que va del siglo, lo que no solo trajo grandes cifras de ventas, sino que le dio la oportunidad a los escritores de probar sus habilidades para dejar pistas y hacer giros inesperados en las historias de manera exitosa.

Escritores de todas las latitudes y tradiciones han experimentado de diferentes formas con la novela policial y de suspenso, lo que ha enriquecido ampliamente la tradición que se remite tan lejos como Edgar Allan Poe, sin embargo, esto también ha traído el reto para los contemporáneos de mantener su posición en la industria o ganarse un lugar dentro de la lista de deseos de los lectores.

Katzenbach habló con Generación vía correo electrónico sobre su experiencia compitiendo en el medio, donde la oferta literaria no es lo único que se quiere robar la atención.

La novela negra es uno de los géneros literarios más populares de la actualidad, ¿a qué cree que se debe este fenómeno?

“Hay muchas razones para la popularidad de la novela negra ahora, pero la que creo es la principal es que este tipo de novelas combinan elementos a los que los lectores están tradicionalmente atraídos con algunos matices. Estos elementos incluyen misterio, emoción, tensión y, lo más importante, el reconocimiento de que el mundo no es tan simple como hombres buenos con sombreros blancos contra hombres malos con sombreros negros. La novela negra se esfuerza por entender con profundidad la psicología que hay detrás de las personas y los eventos. Los personajes son más complejos. Las tramas son más intrincadas. Esta sofisticación atrae a lectores de todo el mundo”.

¿Ha leído algún nuevo autor de suspenso que le haya llamado la atención?

“Bueno, este es mi secreto: casi nunca leo otros autores del género, pero creo que todas las novelas deberían tener elementos de suspenso. Por ejemplo, ¿qué podría ser más absorbente y causante de ansiedad que Grandes esperanzas de Charles Dickens? Recientemente cené con mi buen amigo Thomas Harris (autor de El silencio de los inocentes) y le pregunté lo mismo. Para mi tranquilidad, también me dijo que poco lee libros de suspenso. Le dije que yo leía a mis amigos, una que otra vez, pero es peligroso porque quieres que las personas que te caen bien triunfen creativamente. Gracias a Dios por Don Winslow, James Hall y Phil Caputo, entre otros”.

¿Hay alguna fórmula para triunfar en el género? Si la hay, ¿se atrevería a dárnosla?

“Ojalá la hubiera. La escribiría y la patentaría. Una de las ironías de la escritura es que todo autor que triunfa en un género, como el suspenso, cree que las personas que escriben en otros géneros, como las novelas juveniles o de romance, automáticamente deben seguir una fórmula. Esto es raramente cierto. Con eso dicho, hay algunas reglas que me gusta seguir. La primera es que todos los personajes tienen defectos, como todos los seres humanos. La segunda es que cuando los lectores creen que algo va a pasar, es mejor que pase otra cosa. Y la tercera viene de la gran Mary Higgins Clark. Ella me compartió su regla más importante: un final debe tener algo de optimismo. No puede ser un cliché de éxito, pero debe haber en el fondo algo de esperanza. No tiene que ser una gran bandera ondeando, una banda de tambores tocando, multitudes aclamantes, premios y medallas para todos los personajes, pero tiene que estar ahí, sutilmente en alguna parte”.

¿Cree que el fenómeno de las series de televisión ha cambiado de alguna manera a los lectores de novela negra?

“Sí y no. Creo que la proliferación de las series ha creado dramas maravillosos y ha mostrado lo que las mentes creativas pueden lograr con historias ricas y sofisticadas que no se afanan. Hay una razón por la que vamos a ver un cómic como Spiderman en una película de dos horas, pero nos permitimos un disfrute más profundo con Peaky Blinders, Narcos o Happy Valley en Netflix. Este mayor compromiso de largo aliento con historias más profundas en la televisión ayuda a los escritores de Novela negra. La parte del no en esta respuesta es que, francamente, si las personas están viendo doce horas del drama noruego Occupied, entonces no están leyendo mi Personas desconocidas. Estoy siendo un poco egoísta en esto, lo siento”.

¿Cómo cree que se puede competir con todas estas nuevas ofertas de entretenimiento? ¿Cómo cultivar o persuadir nuevos lectores?

“La competencia es difícil, pero la única respuesta con la que estoy cómodo es esta: la gente siempre ha amado leer, desde que el primer cavernícola hizo sus dibujos jactándose de una cacería exitosa. La obligación que yo siento, como autor, es de proveer historias que enganchen al lector en las primeras páginas, y no engañarlo siendo simplista o inmaduro durante la narración. Quiero que caigan en mi historia y sientan que las maniobras que hacen los personajes son las que ellos harían. Y cada vez que gire la historia, quiero que los lectores se sorprendan y se vean obligados a dar vuelta a la página para ver lo que pasa después”.

¿Está abierto a experimentar con las nuevas tecnologías en su trabajo o es más tradicional?

“¿Nuevas tecnologías? Apenas si puedo llevar mi iPhone al trabajo o el GPS en mi carro. Mis hijos se ríen de mí, pero sigo intentándolo, así que creo que tampoco soy tan tradicional. Sin embargo, sí es un poco patético”.

¿Cree que el periodismo puede inspirarse en la novela negra para recuperar su poder?

“Esta es una buena pregunta. Al haber sido periodista, esta es mi opinión: las personas que están leyendo una novela o un periódico siempre están buscando la mejor historia, contada con inmediatez y pasión. Los lectores quieren sentirse intrigados por lo que consumen. Entonces, esto sucede igual para alguien que está sentado con Personas desconocidas o con EL COLOMBIANO. La única diferencia es el tiempo que toma. Así como quiero que un lector deje el libro y piense arduamente sobre lo que he escrito y sobre las situaciones en las que se han visto envueltos los personajes, creo que es importante para cualquier periodista aspirar a la idea de que cuando alguien termine su historia, esté igualmente atraído a considerar no solo las palabras en la página, el mundo alrededor de ellas y lo que esto significa para ellos”.


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