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Felíz Día de la Poesía, leyendo a dos poetas colombianas


Este miércoles 21 de marzo se celebra el Día de la Poesía. Foto: Archivo

¿De qué hablan las mujeres cuando hacen poesía? ¿Es que, acaso, hay una manera de expresar ideas y sentimientos propia del género femenino, distinta de la del masculino?

Este miércoles se celebra el Día Mundial de la Poesía, declarado por la Unesco desde 1999. En Europa se denomina Primavera de los Poetas, en tanto que en Colombia lo llaman Común Presencia de los Poetas.

Las mujeres poetas exploran todos los temas. Unas hablan de amor, como Maruja Vieira, la maestra manizaleña, que en uno de sus poemas dice: Porque amarte es así, tan dulce y hondo/ como esta fiel serenidad del agua/ que corre por la acequia, derramando/ su amorosa ternura sobre el campo.

Pero no todos los poemas de Maruja, la poeta que celebró tanto Gabriel García Márquez, son de amor. Lo mismo que no toda la poesía es amorosa, aunque la más común y buscada corresponda a este sentimiento.

Otras hablan de decepción, como María Mercedes Carranza en su poema Sobran las palabras: Por traidora decidí hoy,/ martes 24 de junio,/ asesinar algunas palabras./ Amistad queda condenada/ a la hoguera, por hereje;/ la horca conviene/ a Amor por ilegible;/ no estaría mal el garrote vil,/ por apóstata, para Solidaridad;/ la guillotina como el rayo,/ debe fulminar a Fraternidad...

Y hasta la ciencia la expresa Olga Elena Mattei en versos como estos: En el principio/ no había/ nada./ O sea,/ nada/ era/ lo que había./ Sucedía/ no haber nada./ La nada/ sucedía/ como si fuera o existiera.

¿De modo pues, que en poesía se puede expresar cualquier asunto? Para la poeta Yenny León, de Medellín, quien presentará su poemario La hierba abre su latido en la Feria del Libro de Bogotá, el 28 de abril próximo, cuando piensa en poesía piensa en infinidad. “Con ella se puede hablar de muchísimos temas, pero aún no tengo la respuesta de si tiene límites”. Y este es un asunto que le interesa. Es tallerista de la Universidad Eafit y su trabajo es fomentar la poesía, y ha pensado en esto seriamente, pero, repite, no tiene respuesta. Ella tiene claro que en poesía no basta decir “lluvia” para significar que está lloviendo, comenta, sino “hacer sentir al lector la sensación de que llueve”.

Esas ideas se parecen a las de otra poeta: Ana mercedes Vivas. Hija de dos poetas, José María Vivas belalcázar y Maruja Vieira —sí, la de los versos citados y de otros traducidos a varios idiomas—, no dice si la poesía tiene un límite en cuanto a temas, pero sí que para lograr poesía, “las cosas hay que nombrarlas como si fuera la primera vez que se usaran las palabras”.

Quiénes son

Yenny León y Ana Mercedes Vivas entraron al mundo de los versos de una manera poco directa. En el caso de Ana, uno se imaginaría que por tener a dos poetas en la casa le sería muy fácil, pero algo ocurrió que le hizo dar una vuelta antes de llegar a ellos. Su padre murió en 1960 y desde entonces, su mamá, cada vez que leía o recitaba poemas, lloraba. De modo que para ella, en sus primeros años, la poesía eran letras que hacían llorar. “Entré a la poesía por la música. Las canciones de Joan Manuel Serrat, Paco Ibáñez, Nacha Guevara. Y desde ese tiempo, para mí, la poesía está ligada a la música”. Por eso presenta un espectáculo llamado Cantar la poesía. El 8 de abril lo hará en el Jardín Botánico de Bogotá, con repertorios de Calderón de la Barca y en la Feria del Libro bogotana también estará, allí con letras de Borges, Sábato y Galeano.

Por su parte, Yenny llegó a los poemas después de haber estudiado algunos semestres de física y era muy prevenida con las letras. “Era muy racional”. Después salió de los “marcos limitados de la razón que me imponía la ciencia, estudié filosofía y pasé a otras dimensiones más humanas. Es como si lo humano estuviera escrito en otra lengua”. Eso sucedió hace diez años. Recibió la bienvenida en el mundo creativo con los escritos de Olga Orozco, de argentina; Blanca Varela, de Perú, y María Mercedes Carranza, de Colombia, las tres fallecidas.

Yenny menciona algo que no podemos pasar por alto: era prevenida con la poesía. Al indagarle sobre eso, responde que, en general, la gente es muy prevenida con este género literario. “Unas personas, lo idealizan demasiado y, en cambio otras, lo tratan de manera peyorativa, tal vez porque no la comprenden”. En vez de eso, Yenny invita a la gentea que “aborde la poesía sin precaución”.

Y esa otra inquietud expresada al principio de estas líneas, la de si las mujeres sienten o expresan distinto las cosas que los hombres tampoco es un asunto sencillo. Yenny dice que contesta con un gran no sé. Ana Mercedes, sin tener una respuesta categórica, señala: “No creo que se trate de lo femenino o lo masculino. Pero, a veces, creo que la forma de mirar las cosas y la vida es diferente entre los géneros y también la manera de vernos frente al mundo”.

Ana Mercedes tiene entre sus poetas de cabecera a su mamá, Maruja Vieira, no porque sea su madre, sino “porque lo que ella ha hecho es extraordinario”, y a Meira del Mar. Yenny, a César Vallejo. Y, curiosamente, ninguna de las dos ha abusado de Neruda o de Benedetti, que son los poetas que primero se le viene a la cabeza a la mayor parte de la gente cuando piensa en versos. Ambas creen que el hecho de que haya un Día Mundial de la Poesía puede servir de algo. Ana Mercedes dice que “todas las celebraciones que se hagan en un mundo difícil, lleno de falsedades, son importantes” y cree que la fiesta de la poesía debería ser más fuerte aprovechando para ello las redes sociales. Yenny considera que la declaración de un día hace más visible este asunto, el de la poesía, tan olvidada.

Y, bueno, basta de hablar. Leamos la poesía de Ana y de Yenny. Quienes las conozcan se deleitarán con la relectura. Los que no, sabrán de dos poetas colombianas.

Poemas

Ana Mercedes Vivas nació en Cali. Entre sus libros están <i>Verso a Verso</i>, <i>Las Trampas del Amor</i>,<i> Cartas de la Nostalgia, La Noche del Girasol</i>,<i> Material de Guerra y otros Materiales</i> y <i>Entre la Espada y la Pared</i>. Su obra ha sido traducida al inglés, portugués, francés, alemán y gallego. Foto Cortesía de la autora.
Ana Mercedes Vivas nació en Cali. Entre sus libros están Verso a Verso, Las Trampas del Amor, Cartas de la Nostalgia, La Noche del Girasol, Material de Guerra y otros Materiales y Entre la Espada y la Pared. Su obra ha sido traducida al inglés, portugués, francés, alemán y gallego. Foto Cortesía de la autora.

El regreso

(Ana Mercedes Vivas)

Habrá que levantar los muros

quemar la maleza de la huerta

y volver a trazar las huellas del camino.

Pasarán muchas lunas

antes de ver crecer los frutos.

¿Me estarás esperando

cada tarde

a la sombra del árbol,

como siempre?

Traeré flores

lo prometo.

Yenny León es poeta de Medellín. Autora de <i>Entre árboles y piedras </i>y <i>Tríptico en Guayaquil, Ecuador.</i> Ha participado en festivales de poesía. Foto Cortesía de la autora.
Yenny León es poeta de Medellín. Autora de Entre árboles y piedras y Tríptico en Guayaquil, Ecuador. Ha participado en festivales de poesía. Foto Cortesía de la autora.

Mujer de agua

(Yenny León)

Soy la mujer sentada

a la orilla de todos los lagos.

Los restos del árbol están impresos

en las yemas de mis dedos.

Me resbalo por la piel de la cigarra;

con mi delantal abanico el alma de la hoja.

Cruzo mis gruesos tobillos; busco selva la luna.

Me repito seis veces dentro de mí misma

en el umbral donde los mundos se funden.

Creo el huevo en la mitad de dos manos

que se abrazan sin tocarse.

Mientras dibujo el último círculo, aparece una segunda vida;

maraña de brazos, piernas y bocas.

No tengo otro papel sobre el cual escribir,

que la roca sobre la cual naufrago.


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