cultura | Publicado el

De esas cosas difíciles que tiene el español

ElColombiano
ilustración archivo

Qué difícil es hablar el español, declaraban un par de hermanos hace algunos años en un video que se hizo viral en internet. Eran los colombianos Juan Andrés y Nicolás Ospina, que compusieron una canción a raíz de las variaciones del idioma que se presentan entre países.

De manera jocosa definían y se burlaban un poco de esas palabras que son motivo de conversación entre hispanohablantes, por su uso. “Chucho es un perrito en El Salvador y Guatemala. En Honduras es tacaño y a Jesús le dicen Chucho”, cantaban. Luego añadían que es frío en Argentina, en Chile una cárcel y en México alguien con habilidad.

Ese es apenas uno de los ejemplos de cómo puede variar un significado en español, un idioma que entre nativos y quienes escogen aprenderlo suman más de 577 millones de personas, de acuerdo con el Instituto Cervantes. Es el idioma con más hablantes nativos después del chino (480 millones), pero con menor proyección que el inglés.

Una larga historia

Han sido años de recorrido en el que se ha expandido. De acuerdo con el metodólogo Carlos Antonio Orantes Hernández, la primera vez que se tuvo conocimiento del dialecto castellano fue en el siglo X.

“Su historia es una que tiene 1.100 años aproximadamente. Los vestigios más antiguos de testimonios escritos que se han encontrado de un español primitivo son de 950”, añadió el periodista y editor Mario Jursich, invitado al Festival García Márquez. Uno de los temas de los que habló fue precisamente el idioma de Cervantes.

De ahí se fue regando y en ello contribuyó el hecho de que España se convirtió en un imperio y llegó a lugares como Flandes y los Países Bajos. También tiene una historia en África, se habla en Guinea Ecuatorial y en una época además en Filipinas.

El proceso no fue tan rápido. “Es sorprendente saber, como lo contó el lingüista José Ramos Lodares, que en 1880 solo 1 de 3 pobladores de América Latina hablaba español”, dijo Jursich.

Ahora, en 2018, se escucha con frecuencia en barrios de Miami o Nueva York y se hace sentir, así no siempre sea perfectamente bien hablado.

Las diferencias

El periodista y editor español Álex Grijelmo, invitado al Festival, explicó por qué entre los hispanohablantes, regados entre tantos países, se encuentran matices tan distintos.

De acuerdo con él, hay diferencias léxicas por las que cambian sus usos. “Por un lado tenemos palabras que no utilizaríamos de forma natural, pero que si una persona de otro país las usa, las entendemos: como pileta o piscina. Otro grupo de palabras son las que entendemos porque sabemos mirar dentro de ellas. Luego tenemos esas con las que hay un poco más de confusión y nos reímos de ellas”.

Se refiere a esas que se entienden por su doble significado, como el verbo coger, que no es lo mismo en Argentina (tener sexo) que en Colombia (tomar algo). “Y luego tenemos las palabras que entendemos y descubrimos de dónde vienen, porque de alguna forma las entendemos por sus cromosomas así sea la primera vez que las oímos”. Trancón, por ejemplo, que Grijelmo entendió al pensar en trancazo.

¿Menos que el inglés?

En el mundo laboral actual es casi una obligación tener un segundo idioma. Y casi en todos los casos la preferencia está en el inglés.

¿El español está en peligro? “La capacidad de inventar y crear nuevas técnicas le da un prestigio a una lengua. En otro momento estuvo en el francés, el italiano o el español. Eso va cambiando, actualmente está en el inglés, pero no debemos sentirnos inferiores ante eso. Es importante no sentirnos inferiores a nadie. Podemos competir en todos los terrenos y por supuesto en el terreno cultural y lingüístico”, concluyó Grijelmo.

577

millones de personas lo hablan, entre nativos y los que lo aprenden.

Contexto de la Noticia

Contrario a lo que quizá muchos pensarían, el lenguaje se alimenta todo el tiempo y en España se han adoptado varias palabras que originalmente nacieron en Latinoamérica. Por ejemplo, el verbo ningunear. “Se usa mucho en España en vez de palabras como ignorar o despreciar. También están otras como balconearse, auspiciar o chévere. Esta última porque las personas la han oído en las novelas venezolanas”, explica el periodista español Álex Grijelmo. Según él, incluso hay muchos términos que se utilizan en el fútbol que provienen de Argentina.


Powered by