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Esta película lo quiere encerrar, a ver si se deja


El filme se grabó en Argentina. Se intentó crear un ambiente claustrofóbico, para acercar a los espectadores a lo que están sintiendo los personajes. FOTO Cortesía película.

A uno de los protagonistas de esta cinta no se le ve en la pantalla, hay que imaginárselo detrás de la puerta. No se sabe por qué está encerrado, pero existe y habla. El espectador lo recrea y el relato comienza a suceder en su mente. Así es Adiós entusiasmo.

Fue filmada en Argentina, donde vive el director colombiano Vladimir Durán desde hace 10 años. Se estrenó en febrero del año pasado en el Festival Internacional de Cine de Berlín y recibió el galardón como Mejor Película Colombiana y Mejor Director en la competencia Internacional en el Festival de Cine de Cartagena.

Por ahora, Durán se encuentra rodando un largometraje experimental, sin fecha aún de estreno. Adiós entusiasmo está en cartelera actualmente en la ciudad.

¿De dónde sale la historia?

“De un guión de cortometraje de Sacha Amaral, con quien compartía un taller literario en Buenos Aires. Él llevó este texto, en el que ya estaba el dispositivo de la madre que se encerraba y se relacionaba con sus hijos. Me llamó la atención eso de tener un personaje protagónico fuera de campo, que nunca lo vemos, que el espectador se tiene que imaginar y construirlo. Ese finalmente tiene mucha incidencia en la historia y en los otros papeles”.

¿Cómo armaron la idea?

“Tenía elementos que nos gustaban mucho y nos podíamos identificar. Meterse en cualquier drama humano es interesante y quería en particular poner la mirada en el niño dentro de ese universo femenino desbordado”.

¿Qué intención tenía con el manejo de planos, encuadres y ritmos de edición?

“Lo que busqué con la cámara era seguir a los actores y dejar que se tomaran el tiempo para las escenas. No tener que responder milimétricamente a un guión o a unos diálogos preestablecidos sino que este sirviera milimétricamente como una guía. Los seguía desde muy cerca, les daba un margen espacial y buscaba los accidentes o situaciones de parte de los actores”.

¿El ambiente claustrofóbico también fue pensado desde la producción?

“Claro, queríamos contar a través del lenguaje cinematográfico el encierro emocional que tienen estos personajes. La metáfora principal de la película es el autoencierro, algo que quise explorar y jugar no solo con los actores sino con el lenguaje.

Por ejemplo, usé ese formato de cinemascope más apaisado aún –superpanorámico– para tomar más personajes en un cuadro y, a su vez, daba esa sensación de espionaje, de ver algo a través de una ranura”.

¿Cómo se construyó el tema de las relaciones familiares?

“Me interesaba explorar las relaciones humanas. Crecí en una familia numerosa y el tema ya me interesaba. La familia es algo fundamental en la formación de los seres humanos. Un lugar donde hay leyes de intercambio emocional establecidas”.

¿Cómo cree que va a ser recibida?

“Hemos tenido un recorrido interesante por festivales que dio pie para una buena distribución internacional. La historia tiene una conexión muy fuerte con cierto tipo de público. He estado muy interesado en estrenarlo en Colombia, puede ser un buen momento para presentarla”

Contexto de la Noticia

Vladimir Durán nació en Bogotá. Estudió Antropología en la Universidad de Montreal y Dirección Cinematográfica en la Universidad de Cine de Buenos Aires. Se formó como

actor y estudió Dirección de Actores en la Escuela Nora Moseincon en Buenos Aires. Su primer cortometraje, Soy tan feliz (2011), fue seleccionado en la Competencia Oficial del Festival de Cannes y como Mejor Cortometraje en el BAFICI.


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