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Volver a la escritura, aunque duela tanto


El escritor está radicado en Nueva York. Regresa a la literatura con la historia de dos sacerdotes enamorados. FOTO colprensa

Tras la muerte de su pareja, con quien convivió más de tres décadas, Jaime Manrique pasó casi tres años sin poder escribir. Lo intentaba todos los días, cuando tenía suerte terminaba una frase, quizás un párrafo completo, pero de ahí no pasaba.

Eso cambió una mañana, cuando en su casa en Nueva York, leyendo la prensa colombiana, conoció la historia de Rafael Reátiga y Richard Piffano, sacerdotes que fueron asesinados, y con el transcurso de las investigaciones se estableció que fueron ellos quienes pagaron para morir, todo por un posible pacto de amor.

La historia de inmediato llamó la atención del poeta, narrador y ensayista nacido en Barranquilla, quien seguía en su lucha por volver a escribir, pero se concentró en intentar conocer más de esta historia, de dos personajes que se conocieron en el seminario y desde esa época, pese a estar en misiones diferentes, permanecieron en contacto.

Una historia que no pasaría desapercibida para Manrique, quien viajó a Colombia para conocer más de su vida y luego llevarla a la ficción en Como esta tarde para siempre, su más reciente novela.

En ella presenta a Lucas e Ignacio, dos jóvenes seminaristas que reconocen que están enamorados.

¿Cuántas novelas ha

publicado?

“Son un montón de libros, más los que no he publicado, dos o tres que son muy malos, más otros que no he terminado. Creo que hasta el momento son seis novelas”.

Ahora con una basada

en algo que pasó...

“Me encontré con esta historia leyendo la prensa colombiana en mi casa en Nueva York y me impactó enseguida al ser un relato insólito, en especial el hecho de pagar para que los mataran”.

¿Por qué le interesó?

“Tenía una dosis personal porque se acababa de morir mi pareja de 33 años juntos, por lo que estaba muy deprimido, y esta historia me llegó porque de cierta forma mi pareja también se suicidó, por lo que creció un interés personal por lo que había ocurrido con estos dos personajes en Colombia. Entre más leía, más me atraía, en especial saber de lo que no se escribía”.

¿Cómo fue llevar estos hechos reales a la ficción?

“Fue difícil porque no sabía nada de ellos, excepto el final, pero encontré muy poco de su juventud, por ejemplo, entonces empecé tratando de inventarme una vida para ellos y cómo pudieron haber sido y cómo llegaron al momento en que los conocemos públicamente”.

En medio de una vorágine de información...

“Recuerdo que encontré un programa de televisión sobre ellos, muy impactante y sensacionalista donde enfatizaban la vida oscura, la droga y los prostitutos, que estaba bien, mostrando una versión diferente a lo que yo había leído en la prensa, aunque podía distorsionar los personajes”.

Fue trabajar un tema difícil y no tratado.

“Hay pocas novelas en español que hablen sobre historias de amor entre dos hombres. Quería ver esos años de relación, desde jóvenes y hasta la adultez, a lo largo del tiempo, de toda la vida. Un final muy Romeo y Julieta, una tragedia, y la reconstrucción de la psicología de un alguien. No me había adentrado tanto entre dos personajes. Fue difícil porque son muy distintos entre sí. Pensando cosas que no pensaría y creyendo en cosas que no creería nunca, pero que ellos sí”.

¿Complicados esos años sin poder escribir?

“Generó estrés y ansiedad, pero estaba más preocupado por todo lo que había ocurrido con la muerte de mi pareja, y volví a la escritura porque es lo que siempre he hecho, pero nunca pensé en qué pasaría si no escribiera más. Quizás me hubiera deprimido horriblemente. Sabía que si lo seguía intentando las palabras saldrían de nuevo. No me di por vencido”.

Contexto de la Noticia

¿Cómo abordó el relato de estos dos sacerdotes desde la ficción?

“Siempre la vi como una novela corta, aunque en realidad nunca creció más de lo publicado. Un proceso de reescribir páginas y páginas, entre más escribía siempre terminaba con 180, una cosa concreta. Lo difícil fue que luego de la muerte de mi pareja no pude escribir en casi tres años, por lo que empecé con frases en un día, por lo que llegar a un párrafo fue todo un triunfo. Me solté en los últimos años”.


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