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¿Y qué tan buen escenario es Medellín?


Detrás de cámaras del rodaje del videoclip de Machika, la canción del artista urbano J Balvin. En la foto se ve parte de los bailarines en una locación de Ituango. FOTO cortesía

Fue en el documental Machika, lanzado el 2 de septiembre, en el que J Balvin dijo que ahora Medellín, además de ser una ruta turística ideal, se está convirtiendo en un gran destino audiovisual. El artista urbano quería grabar videos en su ciudad natal, que estaba preparada para hacer grandes cosas. Mirando hacia arriba, exclama que “el cielo nunca está demasiado lejos para soñar”.

Las cifras le dan la razón. Hasta ahora el videoclip de la canción Machika, que fue grabado en cuatro locaciones de Antioquia y tiene un aspecto de producción norteamericana, suma más de 150 millones de reproducciones. Cerca de 200 personas, entre extras y figurantes en escena, y más de 200 técnicos –la mayoría locales– participaron en este trabajo, cuyo valor sobrepasó los 200.000 dólares.

Hubo personal profesional de alto nivel, equipos y buenos espacios, que demostraron que la industria audiovisual de la ciudad ha venido creciendo: “Antes no se contaban con tantas cámaras para filmar; ahora hay más personas y productoras que cuentan con tecnología para producciones grandes”, explicó Harold Jiménez, director de la agencia 36 Grados, responsable de Machika.

Y no solo aplica para megaproducciones de videoclips. La Eterna Primavera ha sido sede de películas internacionales (American Made, Cup of Love, Órbita 9) y de importantes conciertos como el de Madonna, Guns N’ Roses y Beyoncé.

Según cálculos del Ministerio de Cultura, recogidos en el Portal Único de Espectáculos Públicos de las Artes Escénicas (Pulep), los públicos (música, danza y teatro) han reportado un aumento sostenido en los últimos tres años (ver recuadro).

Además, la ciudad se está posicionando como escenario para la circulación de grandes eventos globales (recordar el Foro Urbano Mundial en 2014 y el Foro Económico Mundial en 2016).

Aún así, Bogotá sigue siendo sede por excelencia de este tipo de actividades por número de habitantes (8 millones) y número de eventos: según el ránquin 2017 de la Asociación Internacional de Congresos y Convenciones (ICCA), la capital de Antioquia es la tercera ciudad del país, Cartagena la segunda y Bogotá lidera.

Ciudad de negocios
En 2017, el municipio se ubicó como el territorio del continente con más crecimiento en turismo de congresos y convenciones entre 2007 y 2016. Según un informe de ICCA, Medellín aumentó en un 320 % en esos diez años en este segmento, ubicándose en el puesto 62 de 525 ciudades.

Clemencia Botero, directora de Promoción de Destino del Bureau, comenta que la vocación de Medellín en este sentido ha sido históricamente hacia un turismo de reuniones. “Estamos siendo una ciudad clave para los eventos; se ve reflejado en el ingreso de turistas”, explica. Cita cifras de Situr (Sistema de Indicadores Turísticos de Medellín y Antioquia): en 2012 llegaron 404.000 visitantes, mientras que para el año pasado fueron 733.500. A julio de 2018 la cifra ya iba por los 467.500.

Botero resalta actividades de gran nivel como la Asamblea del Banco Interamericano de Desarrollo, el Foro Urbano Mundial o el Foro Económico Mundial que ha impulsado otros. En lo corrido del año, el Bureau ha captado (lograr que congreso o convención que rota por ciudades del mundo decida venir a Medellín) hasta ahora 84 eventos que se realizarán de aquí a 2020, una cifra récord en su historia.

Estiman, además, que este número dejará una “derrama económica” (entrada y esparcimiento de dinero que beneficia a varios sectores de la población) por más de 33 millones de dólares.

En el lente

Lo que sucedió con Machika también está pasando con otras realizaciones audiovisuales. La Alcaldía de Medellín lleva cinco años tratando de ubicar la ciudad como una industria y destino para producciones de cine y video (gráfico).

El esfuerzo no es solo local. Desde 2012 rige en Colombia la ley 1556 (Ley de Filmación), que busca que el país sea elegido como locación para otras producciones externas a través de estímulos e incentivos otorgados por Mincultura. El municipio tiene, motu proprio, un fondo fílmico para que quien quiera hacer una filmación con una inversión de más de $400 millones pueda aplicar para recibir una devolución de parte de sus gastos.

Juan David Orozco, director de la Comisión Fílmica de Medellín, cuenta que en Colombia se hacían una o dos películas al año, pero en el último lustro se han realizado cerca de 40, algunas de estas fueron filmadas localmente.

De manera específica tres, Made in America, Cup of Love y Órbita 9 recibieron incentivos de la Comisión (aproximadamente se les retribuyó $ 1.300 millones) para rodar y generó una derrama económica (transporte, alojamiento, alimentación) de cerca de $10.000 millones. “Esto indica que es un buen negocio a nivel económico y turístico”, anota.

Cuenta Orozco que Medellín quiere ser el “componente privilegiado” para venir a producir películas puesto que tiene un incentivo adicional al nacional. “Aumentamos además el potencial audiovisual con los programas de formación del ITM, la Cinemateca y la Comisión Fílmica”, explica.

Sin embargo, Catalina Arroyave, realizadora de Los días de la ballena (aún no estrenada), cree que a pesar de que cada vez hay más profesionales del audiovisual y están viniendo a producir del exterior, se requieren más esfuerzos en capacitación. “Nos falta para alcanzar el nivel internacional. Por lo general los equipos técnicos locales que participan en producciones externas son muy operativos, casi nunca directivos”, comenta.

Eso es lo que quiere alcanzarse con la reglamentación del Acuerdo 22 de 2015, que busca fortalecer la industria. Por ahora se está trabajando en el texto que convertiría en decreto el Acuerdo: aunque se esté aplicando, aún es como una declaración de intenciones, más que una política pública con asignación fija de recursos.

Circuito de la música

Desde la década de 1940, Medellín se convirtió en un importante centro de grabaciones de música tropical en el país: Sonolux, Ondina, Silver o Discos Fuentes fueron sellos que marcaron historia.

“Tuvimos en esa época una industria musical”, señala Lina Botero, secretaria de Cultura de Medellín. Lo que sucede ahora para ella es que la ciudad se ha convertido en un lugar de mucho interés para el género urbano: “Gran parte de lo que está sucediendo ahora es impulsado por artistas como Juanes, J Balvin o Maluma, que han puesto la mirada internacional de la industria”.

María Soledad Cortés, gerente de eventos de Ocesa Colombia, empresa productora de espectáculos que ha traído a artistas de la talla de Madonna, Calamaro o Bumbury, dice que conseguir grandes personajes depende, en parte, de sus giras: “Hay un andamiaje muy robusto detrás de cada espectáculo para que llegue a las regiones del país”.

A eso se le añade que la capacidad de cada territorio para llenar los aforos no es la misma. Compañías como el Circo del Sol –que se ha presentado en varias ocasiones en Bogotá y ninguna en Medellín– necesitan, según ella, de temporadas largas. Están ahora trabajando para tener un show del Circo en la capital de Antioquia, pero primero se debe estudiar si hay suficiente público para llenar sillas en un tiempo extendido.

A su vez, Lina Botero anota que el problema no es tanto el artista. Desde que inició esta administración ha tenido conversaciones con empresarios como la multinacional Ocesa para traer grandes conciertos. “El problema es que tenemos que seguir formando públicos para que la gente compre una boleta; todavía se nos dificulta movilizar a las personas”.

Algo similar piensa la economista Piedad Patricia Restrepo, coordinadora de Medellín Cómo Vamos, entidad que hace evaluación y seguimiento a la calidad de vida en este territorio. Para ella es preocupante que se tenga un porcentaje muy grande que no participó de ninguna actividad cultural (ver recuadro). Alude a dos razones: “Frente a Bogotá nosotros no generamos suficiente demanda, la capital casi que nos triplica en población y además tienen un ingreso per cápita más alto, la gente tiene más capacidad de pago”, explica.

La segunda que alude es que hay eventos públicos patrocinados por el Estado y gratuitos que hacen que la población no piense en una cultura de pago (“¿por qué tengo que pagar si este es gratis?”).

Hecho en Medellín

Ese destino audiovisual (que anunció J Balvin y que ha dinamizado un programa como la Comisión Fílmica), el buen momento de ese turismo de negocios y el aumento general de los espectáculos públicos hacen de Medellín un escenario óptimo para el crecimiento de estas actividades de nivel.

En el caso del cine, falta ver la evolución del sector luego de que el Acuerdo 22 quede aprobado como decreto. Y en cuanto al musical, hay un trabajo muy grande qué hacer con la formación de públicos y con educarlo: todavía los paisas no pagan por sus conciertos (recordar el de Paul McCartney cancelado).

Aún así se vienen más espectáculos. Aunque no se anunció el santo sí el milagro: para octubre del próximo año la Alcaldía está preparando un gran show internacional a la altura de sus habitantes.

El “género urbano” le ha aportado a la ciudad grandes inversiones y la ha impulsado. Por eso, cuando le preguntan a J Balvin dónde fue el rodaje de su videoclip, con orgullo y gran sonrisa dice: “Fue hecho en Medellín”.

500

mil personas reúne la Fiesta del Libro en 10 días, según la Secretaría de Cultura

Medellín ya es atractiva para los congresos y como locación de video y cine. Para convocar más megaeventos, no obstante, hay que formar al público para que consuma productos pagos.
¿Y qué tan buen escenario es Medellín?

Contexto de la Noticia

Harold Jiménez, director y realizador de la agencia antioqueña 36 Grados, destaca las posibilidades que tiene la ciudad para rodar. “Hasta ahora se han hecho en Medellín muy pocas producciones internacionales. Es un reto para la Comisión, para trabajar en eso lo tenemos todo: locaciones increíbles y un clima maravilloso”. Contrario a lo que piensan otros productores y realizadores paisas, cree que en la ciudad se hacen esfuerzos por capacitar e incentivar con programas de formación audiovisual. Por ejemplo, resalta los esfuerzos del Instituto Tecnológico de Medellín para profesionalizar a jóvenes.

Lina Botero
Secretaria de Cultura Ciudadana
“Antes que apoyar o no, frente a las películas o las canciones que tocan el narcotráfico, la misión de la administración no es prohibir sino contar la otra versión. No vamos a negar nuestra historia ni que tuvimos unos años terribles. Lo que la Alcaldía quiere hacer es narrar el otro lado, no la de los victimarios como sucede hasta hoy, sino el de las víctimas, de los héroes que dieron su vida por la verdad y por la honestidad. El enfoque frente a este tema, más que prohibicionista, es hablar de esa otra Medellín, que ha querido transformarse y que ha dado grandes pasos, pero que todavía tiene muchísimos retos frente a esa historia que tuvo, especialmente en las décadas de los 80 y los 90. Hoy debemos contar ese otro lado que no se ha mostrado. Son relatos que tienen un pasado, un presente y, por supuesto, un futuro”.
Juan David Orozco
Director de la Comisión Fílmica

“La posición de la Alcaldía es que las realidades no se pueden tapar. La ciudad no es lo que la gente ha encontrado en producciones como Narcos. Tenemos un pasado que nos une al narcotráfico y mucho de eso se mantiene en el presente.

Queremos que haya oportunidad para proyectos audiovisuales que sean capaces de mostrar la complejidad de nuestra ciudad, con sus bondades y dificultades.

Estamos, incluso, adelantando proyectos de ficción y documental en los que se pueda representar la realidad de la ciudad frente al narcotráfico, contado desde las víctimas que han resistido y superado ese dolor. Lo que creemos que no tiene razón de ser es que una producción que pueda ser susceptible al narcotráfico, uno de los procesos que se combaten en la ciudad, reciba beneficios económicos, pero el apoyo en permisos y gestión siempre estará presente”.


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