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Cuando la vida depende de el juego del ahorcado


Despiertas en una selva, todavía no amanece y mientras piensas qué pasó, notas que estás amarrado. No conoces el idioma de los hombres que te llevaron allí, pero por sus caras y expresiones no están contentos. Buscan una clave, te dice la chica que está a tu lado y que sirve como traductora. Si le das la clave mueres y si no es igual. No hay escapatoria posible.

Este es el argumento de la película colombiana El juego del ahorcado, filme que se estrenó este jueves. Su director Miguel Urrutia le explicó a EL COLOMBIANO que es una película 100 % recursiva, una filosofía que toma fuerza en el país, y que incluye construir elementos para la grabación y que los asistentes de producción sean locales. Estrategias para reducir costos.

¿Qué cuenta El juego del ahorcado?

“Es la historia de Mark, un contratista americano que despierta colgado de brazos en la selva. Está inspirada en una experiencia personal que tuve durante un secuestro exprés, un paseo millonario que me hicieron. Así que un día tomándome un café con una persona que deseaba producir cine, le conté la historia y allí nació la idea de la película. El filme es aquella experiencia mía, multiplicada en alguien que no habla la lengua y que despierta en un lugar ajeno”.

¿Cómo fue el rodaje?

“Una de las premisas del cine recursivo es que la mejor forma de ser independiente es no depender. Por ello, por ejemplo, fabricamos el 100 % de los soportes de cámara que usamos. No alquilamos ni un solo equipo, lo que nos permitió no solo ahorrar costos sino modelar la narración de la película para los efectos que queríamos producir.

Monté la película casi como una obra de teatro: ensayamos mucho con los actores previamente, incluso reescribimos el guion en ese proceso. Cuando empezamos a rodar estaba tan aprendida y lograda que la coreografía dramática quedó muy construida y organizada, lo que redujo el tiempo y la producción. Grabamos desde que salía el sol hasta las 4:00 o 5:00 de la mañana. Además, solo se grabó en un ambiente ubicado en Útica, Cundinamarca”.

¿Y los personajes?

Mark es interpretado por Jason Chad, actor norteamericano con el que he trabajado en otras producciones y al que tuve siempre como el protagonista. Viña Machado es la intérprete, la mujer tiene la carga de traducir y servir como mediadora entre los malos y el pobre gringo que no sabe nada de español. Y por último, entre los actores principales tengo a Jorge Herrera que hace una estupenda actuación. Es difícil pensar que el mismo actor que interpretó al papá de Betty la fea pudiera crear ese personaje tan oscuro que carga con todo el antagonismo en la película”.

¿De dónde salió el nombre del filme?

“El juego del ahorcado viene del típico juego que se hace en el papel, pero en la película es la sensación del protagonista de llenar una serie de retos o temores. Si no tiene las palabras que son se muere. Es la intriga de dar información o no darla”.

Tengo entendido que la película se hizo con la filosofía del cine recursivo. ¿En qué consiste este proceso?

“Más que un proceso es una filosofía donde la recursividad se pone por encima de los recursos y entender que la creatividad es lo único en el mundo que puede reemplazar el dinero. No es trabajar en contra de tus limitaciones sino coger los recursos que hay a tu mano e ir más allá, romper el molde y trascender a los parámetros internacionales. Es decidir usar las limitaciones no como un problema sino como un elemento a favor. El juego del ahorcado es un buen ejemplo, que independiente de que es una película con pocos recursos, con solo siete personas del equipo técnico y hasta campesinos jornaleros que nos sirvieron como técnicos, lo realmente importante es que el filme sobresale de los estándares de otras películas con planos sobresalientes que la llevan a un nuevo nivel”.

¿Por qué hay que ver El juego del ahorcado?

“Representa un camino del cine independiente, aunque tiene matices comerciales y el poder para competir en el mercado internacional”.


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