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El cuidador también debe cuidarse


El agotamiento físico es uno de los síntomas que más aqueja a los cuidadores. Foto: Shutetrstock

Los cuidadores se enfrentan a cambios de vida cuando asumen este rol, pueden experimentar aislamiento social, ansiedad, depresión o insomnio. “Estas situaciones están motivadas por el deseo de acompañar y suplir las necesidades de la persona dependiente”, afirma Sayra Ramírez, enfermera profesional.

Además, si quien se encuentra enfermo tiene movilidad reducida, el cuidador debe desarrollar la fuerza corporal para cargarlo y moverlo, por tanto es de vital importancia que quien se haga responsable de este tipo de pacientes realice actividad física para fortalecer su corazón y demás músculos. Ramírez recomienda tener una adecuada higiene postural para disminuir el riesgo de lesiones musculares. Lea también: Consejos para tener una buena postura.

“También es necesario que quien cuida a un paciente tenga una alimentación balanceada, disminuya el consumo de cigarrillo y alcohol, y realice pausas activas mientras desempeña su rol. Los ejercicios de respiración y relajación pueden ser de gran ayuda”, comenta la enfermera profesional.

La sicóloga Verónica López explica que el descanso es trascendental para los cuidadores, deben respetar sus pausas y dormir lo suficiente, además, es significativo que el paciente y sus familiares reconozcan el trabajo del cuidador, esto lo motiva y lo ayuda a sentirse útil y apreciado.

Actividades como la lectura o reuniones sociales son indispensables para los cuidadores, deben recordar que además de su rol, tienen una vida propia que cuidar. La recomendación es no abandonar a su familia o amigos y tratar de mantener los pasatiempos que le gustan y lo distraen. Asistir a grupos de apoyo puede ayudar también al cuidador a mantener una sana salud emocional.

“Si la persona que cuida a un enfermo se encuentra en buen estado de salud en todos los sentidos, su trabajo será menos pesado y más agradable”, comenta López.

Sayra Ramírez asegura que para ser un buen cuidador es necesario tener un innato sentido de altruismo y voluntad de servicio; debe valorar al otro por lo que es y tener mucha paciencia, “hay que amar lo que se hace, realizarlo con pasión”.

Cuando el cuidador no tiene la formación profesional sino que debe desempeñar ese rol porque alguien de su familia se enfermó, el consejo es asistir al sicólogo, expresar a sus familiares cuando sienta cansancio o necesite relegar a alguien las funciones que realiza. A veces, como lo explica López, el cuidador tiene un sentimiento de culpa, “piensa que si no se hace cargo de su padre, madre o hijo, estos lo van a juzgar, o cree que nadie puede hacerlo mejor que él y sobrecarga cuerpo y mente”.

Si la persona no cuenta con las destrezas necesarias ni con la información precisa para acertar en los cuidados, investigar puede convertirse en el mejor aliado a la hora de asumir este rol. Quien lo hace debe, en primer lugar, sentir amor y agradecimiento por el paciente. La responsabilidad, el sacrificio y la paciencia son las cualidades a poner en práctica. Los cuidadores crean un vínculo muy fuerte con la persona enferma y esto se torna en su mayor motivación. Deben establecer horarios, repartir y delegar funciones, expresar sus sentimientos y, si lo consideran, visitar a un especialista para pedir asesoría. Una regla de oro es dedicar tiempo al descanso y al cuidado de sí.

No deje a un lado su bienestar. Estas son algunas recomendaciones para los cuidadores:

Aprenda a delegar. Apóyese en otros familiares o amigos, organice un horario semanal que le permita descansar mientras que otros cubren las necesidades del paciente.

Planifique su tiempo. Realice un esquema en el que todos aporten tiempo y se turnen para proceder con los diferentes cuidados del enfermo.

Conozca la dolencia del paciente. Lea acerca de la enfermedad que aqueja a quien está cuidando. Así sabrá qué cuidados necesita y cómo hacerlo y podrá organizar sus labores.

Establezca límites. Aprenda a conocer cuándo debe descansar, cuánto peso puede soportar y el momento para pedir ayuda.

Saque tiempo para usted. Haga deporte, encuentre un pasatiempo que lo distraiga. De un paseo o reserve un momento para meditar.

Cuide su salud. Visite al médico regularmente y si es necesario, consulte a un sicólogo para que lo acompañe en el proceso.

Busque ayuda profesional. Si el cuidador se siente agotado y no tiene momentos para el descanso ni para sí mismo, es necesario acudir a un especialista en el tema para que se ocupe de la situación.

Si la enfermedad es contagiosa tome las siguientes medidas: recuerde lavar sus manos antes y después del contacto con el infectado; utilice guantes, mascarilla, gafas y bata; tenga cuidado con el manejo de los residuos y elementos de desecho.

Es un trastorno que afecta a quienes cuidan a una persona enferma o dependiente. Sus síntomas van desde agotamiento físico y estrés, hasta problemas sicológicos y emocionales. Lo que sucede es que quien debe asumir el rol de cuidador, cambia su vida en cierta medida. Incluso hay quienes deben abandonar sus empleos y esto los lleva a caer en depresión. Si usted experimenta estas dolencias es necesario que acuda a un especialista.


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