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Con nueva política se combatirá mala calidad del aire del Aburrá


Las medidas en el Valle de Aburrá en 2016 y 2017 fueron preventivas. La imagen fue tomada el 22 de marzo pasado en el cerro Nutibara, cuando se declaró la alerta roja. FOTO Donaldo zuluaga

Desde que Carlos Alberto Botero López asumió como ministro encargado de Medio Ambiente se propuso hacerle frente a las dificultades por la mala calidad del aire en Medellín y su área metropolitana.

Afirma que el material particulado PM 2.5 que contamina el aire de la región genera enfermedades pulmonares y respiratorias, pero aclara que la situación ambiental en esta zona no es tan crítica.

Botero, encargado tras la solicitud del presidente Juan Manuel Santos para que el titular, Gilberto Murillo, realice labores diplomáticas en Estados Unidos, habla de los avances para mejorar el combustible que llega a Medellín.

¿Cuál es el diagnóstico del Ministerio sobre la situación ambiental de Medellín?

“Aquí hay tareas que se tienen que hacer a mediano, corto y largo plazo. Las de corto deben contemplar las causas específicas: el 79 % del material participado PM 2.5 es generado por la movilidad y ese 79% proviene, en su orden, de camiones y volquetas, seguido de motos y buses. Eso es lo hay que atacar”.

¿Qué hace el Gobierno sobre el combustible que llega a Medellín?

“En diésel se está pidiendo que pase de 32 millones de partículas por millón (ppm), que tiene en este momento, a 10 millones, pero eso vale mucha plata. Ese es un problema a solucionar a mediano y a largo plazo, porque además implica cambiar la tecnología de los vehículos. Nada ganamos teniendo un combustible óptimo si los vehículos son obsoletos”.

¿Y qué se está haciendo al respecto?

“Estamos trabajando en la reconversión de vehículos a gas y dando incentivos para los carros eléctricos. El Confis tomó la decisión de ampliar el parque automotor eléctrico, que estaba restringido a 3.000 vehículos para todo el país y pasó a 46.500, pero con una reducción de aranceles y un IVA solo del 5% para estimular la llegada de esos vehículos eléctricos que no se producen, en este momento, en el país. Igualmente estamos incentivando las zonas de carga de estos vehículos para que no tengan ningún tipo de arancel.

También trabajamos en una política estructural de calidad del aire en el Valle de Aburrá, que no es el que más produce contaminación en el país. Hay zonas que producen mayor número de contaminantes, como Bogotá, o parte del departamento del Cesar, por la minería. Lo que aquí sí han hecho muy juiciosamente es que, con menos cantidad de partículas PM 2.5 se declaran las alertas, pero hay que tener claridad en algo: la alerta roja en el tema de calidad del aire no es la máxima. Hay alerta naranja, roja, violeta y marrón, que sí es la máxima”.

Es decir, ¿aquí en el valle de Aburrá se exageró el problema de la calidad del aire?

“No es para que la gente se asuste y deje de venir al Valle de Aburrá. Este es un centro turístico, con actividades económicas y sociales importantes. No podemos llegar a ambos extremos: decir que no pasa nada, porque sí sucede y afecta la salud, eso lo ha demostrado la Organización Mundial de la Salud (OMS), a pesar de que algunas personas digan que no.

Pero tampoco se trata de decir que estamos en una alerta de tal nivel que haga que las personas no quieran venir, porque espantaríamos a gente que viene al parque Arví y a todas las zonas turísticas.

La comunidad debe tener consciencia y ser parte de la solución al problema, manteniendo su vehículo de forma adecuada, llevándolo a la revisión en centros de diagnóstico autorizados y no buscando que le entreguen certificados falsos”.

La gente siente el aire pesado, fuerte o qué se hace difícil respirar...

“La mayor contaminación en Colombia se da en unos sitios en Bogotá. Sin embargo, por la geomorfología de Medellín, la ciudadanía aquí puede percibirlo mucho más”.

¿Qué población está en mayor riesgo de enfermarse por el aire?

“Las personas que tengan enfermedad pulmonar obstructiva crónica, o por ser fumadores. Y es que decir que no hay relación entre la contaminación y la salud, es como decir que el fumador no tiene ningún problema. Hay sustancias que generan una obstrucción del alvéolo, que es la última parte del pulmón, luego vienen los bronquios.

Entonces cuando ese material particulado ingresa al sistema respiratorio, quién tenga una Epoc o enfermedad restrictiva va a tener más dificultades. También hay otro tipo de sustancias en el ambiente que contaminan y producen otro tipo de enfermedades en los ojos. Quienes tengan alergias son más propensos”.

¿Cuál es el plan, entonces, para cambiar eso?

“A medianos plazo, vamos a cambiar la política de calidad del aire en el país, porque, por ejemplo, en Cali y Barranquilla hay sitios donde se contamina más que en el Valle de Aburrá, pero aquí, con las condiciones geográficas y de dispersión, se produce otro problema.

Trabajaremos con el Ministerio de Minas para buscar cómo generar energía más amigable con el aire, desde la industria, que produce cerca del 20 % de la contaminación, y en los hogares, para que tengan la conciencia del reciclaje”.

Las alertas por la calidad del aire en el Valle de Aburrá no deben asustar a las personas, pero tampoco se pueden asumir como si nada pasara, porque sí hay efectos sobre la salud.

Contexto de la Noticia

¿Cuándo se tendrá nueva normatividad sobre la calidad del aire?

“La política actual, que está basada en los indicadores de la Organización Mundial de la Salud (OMS), lleva 12 años. El gobierno lo que quiere, con foros y trabajos con autoridades locales, es definir las políticas y estándares, que tienen que variar un poco, por la cantidad de material particulado que se está produciendo en el país. Para septiembre de este año saldrá la nueva normatividad en este sentido”.

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Carlos A. Botero López
Ministro (e) de Ambiente

Carlos Alberto Botero López es médico cirujano, especialista en gerencia de servicios de salud.

Asumió como viceministro de Ambiente y Desarrollo Sostenible el 7 de agosto de 2016.

Fue gobernador de Risaralda en dos ocasiones: la primera entre 2004 y 2007, y la segunda entre 2012 y 2015. Se desempeñó como gerente del hospital universitario San Jorge, de Pereira.


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