tendencias | Publicado el 28 de June de 2018

Viajar sola en un crucero, una gran experiencia

Por Alexandra García ArboledaInvitada (*)

Siempre me pregunté si viajar sola en un crucero sería buena idea y tras analizar varias posibilidades decidí emprender una aventura sobre el mar Caribe, las Antillas, a bordo del Monarch, el barco con bandera de Malta, con capacidad para 2.776 pasajeros, así que no iba a estar tan sola.

Mi travesía comenzó en Cartagena donde embarqué aún con las dudas de qué podría hacer sola durante ocho días en un crucero que me llevaría por Curazao, Bonaire, Aruba y Panamá, para dejarme de nuevo en el punto de inicio.

Ya sobre la embarcación, de 268 metros de largo, mi primera misión fue ubicar la cubierta en la que estaba mi cabina, donde dormiría siete noches. Me encontré un camarote bastante acogedor, en la parte alta del buque, con vista al mar, cama doble, tocador, baño, televisión y un buen closet para guardar la ropa que utilizaría durante el día y la noche, en la amplia programación que ofrece el Monarch, que pertenece a la empresa Cruceros Pullmantur.

Todo está tan planeado y coordinado que una vez a bordo se realizó un simulacro de evacuación que no duró más de 15 minutos y después ¡a disfrutar!

Muchas actividades

El dilema de qué hacer cada día lo resolví de una manera muy práctica, gracias a una completa guía impresa que entregan en cada habitación en la que detallan lo que hay por hacer, día a día. La oferta incluía actividades propias del viaje como tomar el sol en las piscinas o visitar los bares y discotecas, así como otras que no imaginaba encontrar en un barco, como clases de manualidades y baile, salones de belleza, teatro y salones para conferencias. Otra de mis preocupaciones estaba resuelta: hay mucho por hacer a bordo de un crucero. También podía ir al spa, a probar suerte al casino y hacer compras en el Duty Free.

Pensé que si tuviera niños no tendria de qué preocuparme, ya que estos cruceros ofrecen planes para toda la familia, desde los más bebés, con guarderías, hasta los adolescentes y los adultos, que obviamente encuentran en las piscinas el mayor disfrute, al igual que otras actividades llenas de adrenalina como las que ofrecen la pista de carreras y la pared de escalada. De verdad, nunca imaginé que en un barco podría encontrar tanta variedad de entretenimiento para todos los gustos. Esto sin hablar de los restaurantes buffet y gourmet.

Aventura sobre el Caribe

El primer día, un domingo, en el buque tuve la posibilidad de decidir sobre los tours que el crucero ofrece, me di cuenta hay alternativas de acuerdo con tus preferencias y gustos: para los aventureros o para los más calmados, que por ejemplo prefieren un plan más tranquilo como disfrutar de la gastronomía. Esa jornada se navegó todo el día para llegar el lunes a las ocho de la mañana a Curazao, una de las tres islas que se visitaron.

Me llamó bastante la atención que toda la gastronomía en el barco fue diseñada por el popular cocinero español Paco Roncero, conocido en el país por haber hecho parte del equipo de jurados del realiti Master Chef Colombia, en sus primeras temporadas, quien cuenta en su hoja de vida con dos estrellas Michellin de reconocimiento a su excelencia en la cocina.

La verdad es que la mano, mejor dicho la prestigiosa sazón de Roncero era evidente en cada una de las preparaciones. Sin duda, la oferta gastronómica fue de lo que más disfruté de este viaje en altamar.

Ya sobre territorio de Curazao, encontré planes llenos de adrenalina, como recorrer la isla en moto jet ski, conocer esas casas de verano a orillas del mar que parecen sacadas de portadas de revistas, y terminar haciendo snorkel disfrutando de la profundas y cristalinas aguas y de la variedad de especies que se pueden observar. El final de ese día lleno de aventuras fue en la playa.

En Bonaire pude disfrutar de un recorrido en bote, en el que no podía faltar el snorkeling. Definitivamente las profundidades de estas islas tienen su encanto particular. En Aruba las emociones fueron sobre autos 4 x 4. A los amantes de la velocidad y la adrenalina les recomiendo que lo hagan, es toda una aventura.

Después de la amplia oferta de los restaurantes diría que ese recorrido por Aruba quedará como uno de los mejores recuerdos de esta travesía. Esa sensación de sentir la brisa sobre mi piel, mientras avanzaba a toda velocidad, eso sí, con todas las medidas de seguridad y precaución del caso, es indiscriptible.

Otros buenos planes que descubrí en mi travesía en solitario, en la que obviamente hice buenos amigos, es conocer la historia de cada isla, museos, parques, reservas y ruinas a orillas del mar con vistas hermosas. Creo que los amantes a la fotografía disfrutarían mucho de estos momentos, porque encontrarían lugares llenos de magia, para sacar de cada sitio la mejor toma y las mejores fotos de un viaje como estos.

Y para los amantes de la gastronomía en el barco te encuentras con variedad de sabores, para todos los gustos, con platos exquisitos, porque cuentas con la posibilidad de comer en buffet o si eres mas gourmet, platos a la carta. No todo termina ahí, la oferta afuera del barco también es tentadora, planes como almorzar en Cartagena en el restaurante Carmen (uno de mis favoritos en todo el recorrido), o en Papagayo Beach Club, en Bonaire, Aruba y Curacao, son imperdibles.

En el paso por Panamá es imposible no visitar las esclusas del canal en la zona de Colón, donde se puede disfrutar de una tarde de compras, infaltable para la mayoría de los pasajeros, aunque en mi caso ese día preferí descansar un poco tras el agite de varios días de actividades tanto en altamar como en tierra.

Tras ocho días y siete noches de crucero sobre el Caribe descubrí no solo el encanto de viajar sola, sino el encanto que tienen embarcaciones como el Monarch que más que un barco parece un resort en altamar.

*Por invitación de Pullmantur Cruceros.

Contexto de la Noticia

El crucero cuenta con 10 bares, 5 restaurantes, 2 piscinas, una discoteca, salón de belleza, spa y biblioteca.

Durante la semana los pasajeros consumen 8 mil botellas de agua.

Se beben 20.000 latas de cerveza.

Se toman 1.200 botellas de vino tinto y 800 de vino blanco.

Se utilizan 28.000 huevos.

Se comen 4.000 kilos de pollo y 3.600 kilos de carne de vacuno.

Se cocinan 2.100 pizzas.

Se cocinan 3.000 kilos de papa.

Se ponen en los buffets 2.000 kilos de salchichas.

Se consumen 3.000 kilos de patilla, 700 kilos de naranjas y 800 kilos de manzanas.

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