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Violencia sexual contra menores de edad aumenta en Colombia


La violencia sexual contra menores de edad sigue siendo una constante, lo que genera preocupación y alarma en autoridades y organizaciones civile. FOTO COLPRENSA

De los 15.408 casos de presunta violencia sexual contra menores de edad en Colombia, entre enero y agosto, 11.538 sucedieron en su propia casa. El reporte de Medicina Legal deja entrever que los niños del país viven en medio del peligro y es una situación que, aunque real, parece ser ignorada.

Así lo plantea Luz Alcira Granada, directora de Incidencia Política en el país de la Ong que vela por los derechos de los menores de edad, Save The Children, tras analizar las cifras del Instituto, las cuales reflejan que el 79,2 % de los casos ocurrió en la vivienda de la víctima (ver infografía).

¿Qué pasa?

El director de Medicina Legal, Carlos Valdés, señala que “la situación de violencia hacia los menores de edad es crítica y ha aumentado en un 18 %” frente al reporte del año pasado, lo cual es “más delicado”, teniendo en cuenta que en el 96 % de los casos, los abusos los cometen personas conocidas o familiares, es decir, las víctimas conviven de una u otra manera frente a sus predadores. “El 47 % son familiares que están con ellos en las casas, como padres, hermanos, padrastros, primos abuelos y, en muchos casos, también son víctimas de sus cuidadores”, mientras que el 4,2 % de los victimarios son personas desconocidas en el entorno familiar.

Frente a lo que plantea Valdés, el médico siquiatra de la U. Nacional, Hernán Cubillos, sostiene que debe haber confianza en el niño cuando insinúa o da a conocer que alguien lo está tocando en sus partes íntimas, además, según el experto, se cree que el “abusador está en los callejones, que es desconocido y nunca se cree que en la familia ocurra”.

Factores que influyen

En palabras de Luz Alcira Granada, las agresiones sexuales pasan por ausencia de educación y aspectos críticos de las familias como problemas económicos, líos entre padres y otros conflictos dentro del entorno. “Ese estrés, además del castigo físico o la violencia como una forma de “educación”, afecta a los niños”.

Con ese planteamiento está de acuerdo el doctor en Sociología y docente de la Universidad del Rosario, Carlos Charry, quien destaca que, aunque estos casos no solo se registran en estratos bajos, sí son más constantes, pero, además, destaca los tipos de “violencia heredada” y cita que, por ejemplo, los sicólogos de Bienestar Familiar reconocen que cuando hay un caso de abuso sexual, el victimario fue abusado en su infancia o adolescencia. “Por eso requerimos políticas claras desde el Estado, que promuevan mensajes y campañas enfocadas a la educación familiar”.

¿Y en el mundo?

Para los consultados, este fenómeno no es propio de Colombia, sino que es una constante en América Latina. Así lo confirma Unicef, en su informe “La violencia contra los niños y las niñas en el mundo”, el cual señala que “en todos los lugares donde la violencia sexual ha sido estudiada, se reconoce cada vez más que son hostigados y agredidos sexualmente por las personas más cercanas”.

Unicef también resalta que en el mundo cada 10 minutos una “adolescente muere como resultado de la violencia de género, en contextos de desplazamiento urbano o explotación sexual”.

Los expertos aseguran que este tipo de violencia, por más frecuente que sea, no debe ser “normalizado”, sino asumido como un reto social e institucional, en el que “se fortalezcan las redes de apoyo entre las familias”, dice Charry.

El aumento de la violencia sexual contra los menores de edad en el país es una realidad que no se puede ocultar y que, por el contrario, exige políticas públicas que promuevan su protección.
Violencia sexual contra menores de edad aumenta en Colombia

Contexto de la Noticia

Luz Alcira Granada, directora de Incidencia Política de Save The Children, llama la atención para que, cuando este tipos de abusos se hacen visibles, se pase más allá del debate de la cadena perpetua, como ha sucedido recientemente, incluso impulsada por el presidente de la República Iván Duque. Para Granada, la justicia colombiana está blindada en cuanto a las penas contra este tipo de victimarios, y recuerda el caso de Yuliana Samboní, en el que el victimario, Rafael Uribe Noguera, recibió la máxima pena como responsable, pues tendrá que pagar 58 años de cárcel. “Lo que uno pide es que, como dice la ley, no reciba ningún tipo de beneficios ni rebajas, que es donde la sociedad puede encontrar algo de tranquilidad frente a estos casos”.


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