Salud | Publicado el

Los infartos lideran el ranquin de la muerte


FOTO ARCHIVO

El corazón es lo que más les falla a los colombianos y los lleva a la muerte. Infartos de miocardio, trombosis coronarias, anginas de pecho, aneurismas, entre otras, fueron en 2017 la primera causa de muerte en este país suramericano, al explicar 17 de cada 100 fallecimientos, superando a los homicidios, que participaron con el 11%.

Estos dos fenómenos han liderado en los últimos 38 años lo que podríamos llamar el ranquin de la muerte. Según datos del Dane, entre 1979-2017 fallecieron en Colombia 6 millones 840.779 personas. Los decesos por las llamadas enfermedades isquémicas cardíacas fueron 845.694, mientras que por homicidios se contabilizaron 728.315. (Ver la infografía).

Los asesinatos tuvieron una hegemonía continua entre 1987 y 2003, llegando en 2002 a un pico de 31.807 personas que perdieron la vida en forma violenta.

En su informe Forensis, el Instituto de Medicina Legal, explica que el salto de homicidios entre 1998-2002 se debió a una coyuntura sociopolítica electoral, “en la que los agentes y actores armados ilegales arreciaron su acometida contra la población civil en las zonas urbanas y rurales del país, con la finalidad de obtener mayor control social, territorial y político”.

La orgía de sangre estuvo ligada al accionar de los paramilitares, narcotraficantes, guerrilleros, bandas organizadas y delincuencia común. El combate del Estado, el sometimiento de algunas organizaciones y el proceso de paz con las Farc, incidieron en la reducción de los homicidios, llegando, en 2017, a una cifra de 8.832, o sea en los niveles existentes a comienzos de la década de los 80.

“Esa fuerte reducción de los homicidios merece destacarse, porque en este país se destruyeron muchas vidas en el pasado, especialmente en edades tempranas”, anota Jairo Humberto Restrepo Zea, director de Economía de la Salud de la Universidad de Antioquia.

Que el 71% de los muertos en Colombia en 2017 haya tenido entre 60 y más de 100 años, lleva al investigador a expresar que “debemos valorar la pacificación del país, porque muchos de los 30.000 muertos que tuvimos en algunos años eran jóvenes y con ello se perdió mucho capital humano”.

En opinión de Restrepo Zea, “de alguna cosa nos tenemos qué morir” y al mirar las principales causas de muerte en Colombia señala que son las propias de un país que, a medida que se desarrolla, pasa del predominio de las enfermedades infectocontagiosas a las enfermedades no transmisibles, que a su turno están más asociadas a los estilos de vida y al medio ambiente.

Una clave, el autocuidado

Otra de las amenazas que deben enfrentar los colombianos son las enfermedades respiratorias, que entre 1979-2017 causaron la muerte de 453.058 personas, o sea el 7% del total registrado en ese período.

Tan difundidas están, que si en un año, como el 2017, se suman las enfermedades crónicas de las vías respiratorias inferiores y las vías respiratorias agudas, pasarían a ser la segunda causa de muerte, con 22.942 víctimas en el país.

Dentro de las primeras, se destacan el asma, la Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC), las alergias respiratorias, enfermedades pulmonares de origen laboral y la hipertensión pulmonar. Datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) indican que 235 millones de personas padecen asma y 64 millones tienen EPOC. Por su parte, las infecciones respiratorias agudas son causadas por diferentes microorganismos, como virus y bacterias, y entre las más comunes están los resfriados.

Manuela Tobón Trujillo, médica internista y neumóloga al servicio de la Clínica Cardiovid, pone de relieve el caso de la EPOC, “pues en el mundo es la cuarta causa de muerte y para el 2020 ascenderá al tercer lugar”.

Según la especialista, los enemigos a vencer son el tabaquismo, en un país en el que su consumo arranca a los 12 o 15 años, cuando parte de la función pulmonar aún no ha madurado. Y, más grave aún, es el humo de la leña y del carbón de leña con los que cocinan, 982.000 hogares pobres del país, según el Dane.

El consejo de la neumóloga es dejar de fumar, y mientras más rápido, mejor. Adicionalmente, considera necesaria la promoción de clínicas de cese del tabaquismo, con presencia de toxicólogos y psiquiatras.

Estilo de vida

De cara a las enfermedades del corazón, Enrique Melgarejo Rojas, docente y expresidente de la Sociedad Colombiana de Cardiología y Cirugía Cardiovascular, también privilegia el valor de la prevención y el autocuidado. Que las arterias se estrechen, por acumulación de grasas y células inflamatorias, y bajen el aporte de oxígeno al miocardio, también depende en mucho de la ingesta de alimentos que disparan el colesterol, la hipertensión y hasta la diabetes.

“El estilo de vida inadecuado da más factores de riesgo”, precisa el especialista. Y bajo esa perspectiva alerta sobre el mal manejo que se hace de algo que es inherente a muchas actividades y a nuestro entorno: el estrés. El trabajo o ser perfeccionista no sería malo en sí mismo, pero sí lo es la manera hostil como se reaccione frente a ellos.

Aunque no es para nada fácil medir el estrés laboral, el cardiólogo Alonso Mejía Vélez reconoce que un jefe acosador sí le puede disparar al empleado las hormonas del estrés, como la adrenalina y el cortisol, con lo que, a su turno, se pueden elevar el ritmo cardíaco y la presión sanguínea.

“La parte nutricional es importante para lo cardiovascular”, anota la nutricionista María Patricia Bohórguez Cortázar, quien invita a que la cultura de la prevención comience en casa con dietas sanas y padres que acompañen a sus hijos cuando coman.. Recuerde: no falta el niño que le da su comida a la mascota.

Los infartos lideran el ranquin de la muerte

Powered by