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Así son los primeros días de un bebé


Atender las necesidades del recién nacido y velar porque todo esté en orden para garantizar que tenga un buen comienzo. Foto: Shutterstock

Llegar a casa con el bebé que acaba de nacer puede ser un momento estresante para los padres que ahora deben hacerse cargo por sí solos. Y, aunque el recién nacido parece frágil, muchas de las afecciones que le ocurren durante los primeros días o meses son normales y él puede combatirlas solo. No obstante, hay otras a las que es necesario prestarles atención.

En primer lugar, los padres deben tener en cuenta que el parto vaginal es un proceso que en ocasiones deja pequeñas lesiones en el niño. Sin embargo, si el nacimiento transcurrió sin complicaciones, estas marcas desaparecerán a las pocas semanas.

En cuanto a los cuidados en los primeros días, el pediatra neonatólogo John Lenin Arango insiste en la importancia del cuidado de la piel. “En los primeros tres días de vida, no debe bañarse al bebé porque nace con una capa de líquido amniótico que lo protege contra infecciones”. En los días posteriores puede darse un baño suave, con jabón especial para recién nacidos que solo debe aplicarse en cuello, axilas y genitales; nunca en la cara.

Durante los primeros meses, los padres se enfrentarán a cólicos recurrentes que pueden ser molestos para el niño. El mejor tratamiento es una alimentación adecuada, solo con leche materna hasta los seis meses de vida. “En caso de que sea muy fuerte, existen medicamentos que calman el dolor”, aclara John Lenin.

Otro factor que inquieta a los padres y que tiene su raíz en la leche materna es la ictericia fisiológica o color amarillo que adquieren los neonatos las primeras 48 a 72 horas de vida. Este es causado por un aumento en los niveles de bilirrubina, un pigmento que se da por la degradación de los glóbulos rojos y que se cree está relacionado con la intolerancia al alimento de la madre.

En condiciones normales, la ictericia no tiene mayores repercusiones y desaparece a los pocos días. No obstante, es importante mantener monitoreada la sustancia. “Lo normal es tener niveles hasta cinco o diez máximo, pero cuando están más elevados es necesario iniciar terapia porque se trata de una ictericia patológica”, asegura el pediatra.

Durante la lactancia también es normal que los pequeños regurgiten un poco del alimento, “esto de debe a que el esfínter entre el estómago y el esófago tiene poca fibra muscular, es débil y permite la devolución de la leche”, comenta John Lenin. Sin embargo, hace la distinción entre este fenómeno normal y el vómito. Mientras que uno sale como saliva, el otro es proyectil y una señal de que algo no anda bien.

Adicionalmente, los padres deben revisar constantemente las deposiciones de los niños. En las primeras semanas es normal que estas sean flojas y grumosas. No obstante, el pediatra advierte que “en cuanto haya cambio de consistencia, color, frecuencia y cantidad, es necesario consultar”, pues podría tratarse de diarrea.

Hasta el primer año de vida son muchas las afecciones que pueden ocurrirle al bebé, pero lo más importante para los padres es tener el apoyo del pediatra, quien los puede orientar en este proceso de aprendizaje. “Cuando se es padre nunca se deja de aprender”, concluye John Lenin Arango.


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