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Caminata entre Buenaventura y Bogotá por la salud del puerto


Jose Luis documentó su viaje de 23 días con fotografías que iba tomando cada día. FOTOS CORTESÍA

El viaje a pie entre Buenaventura y Bogotá por la salud del puerto

En la madrugada del pasado 7 de agosto, el líder social Jose Luis Rojas comenzó lo que bautizó como una batalla por la salud de Buenaventura. Fue una lucha pacífica, solitaria y silenciosa que no dejó víctimas y que se extendió por 23 días. Realmente tuvo poco de combate y mucho de travesía.

La idea de hacer a pie los 549 kilómetros que separan a Bogotá de su natal Buenaventura le había rondado desde un año y medio antes - febrero de 2016 - cuando de un tirón perdió a su esposa y al bebé de ocho meses que la mujer gestaba en el vientre.

“La idea surge de la pérdida de mi esposa Luz Magally Arrechea y mi hijo. Ellos mueren por falta de atención oportuna ya que en Buenaventura no hay un hospital público de primer nivel. Los cuerpos no me los entregan de inmediato - por las diligencias para determinar las causas de los decesos- sino cuatro días después en un estado lamentable. En medio de ese dolor y luego del sepelio se me ocurrió salir a marchar pero en ese momento me recomendaron que no me embarcara por lo mal que estaba anímicamente”.

La idea de realizar el recorrido caminando hasta la capital para mostrar las precarias condiciones de salud del puerto nunca se le fue a Jose Luis Rojas de la cabeza. Así como el dolor por la pérdida de sus seres queridos lo acompañaron y fueron su principal motor.

En julio del 2017, luego del Paro Cívico de Buenaventura en el que participó de manera activa, una madre comunitaria se le acercó llorando y le relató que a un familiar le había ocurrido lo mismo que a su esposa y había muerto esperando una atención digna. Ese día se le volvió a revolcar el corazón y decidió que tenía que salir a marchar.

Al principio iría con varios líderes sociales pero el día de la cita - lunes 7 de agosto - nadie más llegó por lo que decidió comenzar su peregrinación hasta Bogotá solo:

“Los cinco primeros días fueron los más difíciles porque tenía dolores en todo el cuerpo y la planta de los pies en carne viva. Por lo general no tenía un cronograma determinado de kilómetros por días, pero si me cuidaba de estar hidratado y de madrugar mucho para aprovechar las horas de la mañana - entre 4:00 y 9:00 en que no había sol muy fuerte y la tarde después de las 3 o 4 hasta tipo 7 de la noche. Después me parecía peligroso estar a la deriva en carretera solo”, dijo este líder social que espera ser recibido en el Congreso de la República el próximo martes para revelar el drama social en materia de salud que vive la gente de Buenaventura.

Los hoteles donde descansaba y la alimentación los fue costeando con giros que le realizaban activistas amigos del occidente del país. Cada peso lo gastó con mesura y con la sabiduría que le compartían los compañeros entre camioneros y campesinos con los que se topaba en la ruta.

El miércoles 30 de agosto, en las horas de la noche, Jose Luis llegó por fin a tierras capitalinas y comenzó a tocar puertas para que el Gobierno Nacional cumpla con la promesa del 2014 de abrir el hospital público para la gente de Buenaventura y de poblaciones cercanas como Guapí o varios municipios del Chocó.

Leonard Rentería, otro líder y activista social del puerto, coincide con Jose Luis en lo dramático de la situación y en que decenas de muertes se habrían podido evitar si hubiera más centros de salud públicos abiertos y no solo una clínica colapsada como la Santa Sofía.

El sueño de tener una red hospitalaria eficiente para los cerca de 400 mil habitantes no claudica:

“Aquí me voy a sostener - en Bogotá - hasta que me escuchen porque no podemos permitir que sigan muriendo adultos y niños por falta de atención, que los cuerpos se sigan descomponiendo en una morgue sin condiciones. Buenaventura no tiene hospital público digno desde hace cuatro años y atiende gran parte de la población del Pacífico.”

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