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Cartas desde la academia para el nuevo presidente


Durante este cubrimiento especial de EL COLOMBIANO, Elecciones 2018, hemos contado en nuestras páginas con las voces más destacadas de las principales universidades de Antioquia. De igual manera, diseñamos una herramienta que le brinda a nuestros lectores más elementos de análisis programático para cualificar el voto.

En este proyecto y otros relacionados con la pedagogía electoral, contamos con el apoyo de las cinco universidades acreditadas en alta calidad de la ciudad. Desde sus diferentes facultades, docentes, investigadores y analistas han contribuido. Para esta ocasión invitamos a los rectores a hacer el ejercicio de escribir sobre cuáles deben ser las prioridades del próximo presidente.

Para John Jairo Arboleda, rector de la U. Antioquia, en un país tan complejo y con tantos asuntos por resolver resulta muy exigente establecer un número reducido de prioridades, no obstante, destacó los renglones fundamentales y con los cuales el país podría orientarse en tratar de cerrar las brechas de desigualdad económica y social. “Por su experiencia académica, científica, socio humanística y cultural; la Universidad sabe el papel que debe desempeñar. En este sentido, ofrece sus buenos oficios para la consolidación del proyecto de Nación sea quien sea el nuevo presidente”.

Al respecto Juan Luis Mejía, rector de la U. Eafit, precisó que en la hoja de ruta de la sociedad del conocimiento, el próximo presidente debe apostar por una educación de calidad, pertinente, incluyente; y con visión de futuro y desarrollo sostenible. “Transformar la sociedad y fortalecer las capacidades de un país que requiere no solo de buenos profesionales, sino de ciudadanos íntegros que entiendan la verdadera dimensión de la ética en todas sus actuaciones”.

Néstor Hincapié, rector de la U. de Medellín, precisó que sin importar la bancada u orilla ideológica, es preciso señalar que existen aspectos estructurales de la agenda, que deberán ser tenidos en cuenta como la consolidación de la paz con la Farc.

Una de esas tareas será, según el presbítero Julio Jairo Ceballos, rector de la U. Pontificia Bolivariana, desarrollar políticas de inclusión con énfasis en una educación moderna, democrática y plural, “fundamentada en valores es mucho más rica para la sociedad que una formación meramente instrumental”.

En el caso de la Universidad Nacional fue consultado, Juan Pablo Duque*, decano de la Facultad de Arquitectura, sede Medellín, debido a que la Vicerrectoría está en proceso de empalme. El profesor Duque, a título personal, afirmó que el nuevo mandatario deberá reconciliar al país y evitar que siga la polarización. .

JOHN JAIRO ARBOLEDA, RECTOR UdeA

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Retos para el nuevo gobierno:
El fortalecimiento del sector agropecuario debe entenderse como un tema prioritario, tal como lo evidencian el Censo Nacional Agropecuario 2014 y el informe sobre la Misión para la Transformación del Campo Colombiano 2015. Pese a reconocerse como un país rural, Colombia no ha pensado en favorecer de manera consistente y sistemática a este sector.

La calidad de la educación superior y cómo hacer para garantizarla, se plantea como otro reto principal. La Ley 30, en la que se definen los mecanismos de financiación de las universidades públicas por parte del Estado, resulta insuficiente en la actualidad. Los recursos no alcanzan para solventar las dinámicas actuales de la educación superior. Resulta prioritario que el Estado fortalezca su sistema público de excelencia, como evidente mecanismo de progreso social. En consonancia, es igualmente prioritario ocuparse de la calidad.

También, deberá ser tarea del nuevo Gobierno aportar a la construcción de paz, entendida no solo como el silencio de las armas, sino como la superación de las causas que nos han llevado a la conflagración interna durante más de cincuenta años. Avanzar en el posconflicto implica reflexionar sobre el papel de la institucionalidad y de los ciudadanos en la democracia; conocer y entender otras formas de solucionar nuestros conflictos, de respetar nuestras diferencias; de construir memoria y encontrar la verdad para reconocer los derechos de las víctimas.

La sostenibilidad ambiental deberá incluir asuntos en los que tenemos que mejorar como país, entre ellos el ordenamiento territorial, el aprovechamiento responsable de los recursos naturales y el cuidado de nuestros ecosistemas.

NÉSTOR HINCAPIÉ, RECTOR UdeM

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La agenda del próximo presidente de la República:

1. Deberá conservar el núcleo programático del proceso de paz con las Farc. Si bien es cierto que siempre podrán aceptarse algunos ajustes procedimentales, deberá asegurarse que tanto de un lado como de otro, se cumplan todos los compromisos pactados. En esa misma dirección, deberá alentar al Eln de la conveniencia de poner fin a las armas para transitar a la vida pública y a la legalidad.

2. Invertir más en educación. Un aspecto básico podrá reflejarse en el fortalecimiento del programa Ser Pilo Paga; a través de este proyecto una gran cantidad de colombianos han gozado de las condiciones necesarias para acceder a la formación superior en las universidades acreditadas.

3. Encarar una reforma integral a la justicia. De tal manera que sea posible asegurarle a la Rama Judicial un deslinde decisivo del poder Ejecutivo y Legislativo. Para ello será necesario trazar una ruta de elección de magistrados mediante un concurso público de méritos.

4. Ofrecer una solución a la informalidad laboral. Fenómeno que denuncia el abandono del Estado a miles de ciudadanos, quienes no podrán recibir en un futuro pensión, ni gozar de seguridad social para ellos y su entorno familiar.

5. Deberá empeñarse en culminar proyectos como las Vías 4G, que dinamizan diversos sectores de nuestra sociedad y convierten en una realidad la inclusión de una mayor parte de la población.

Por último, será necesario que nuestro próximo Presidente lidere políticas públicas que permitan el fortalecimiento de nuestras instituciones públicas, con el fin de que los ciudadanos crean en ellas y se animen a construir país desde la participación ciudadana libre de violencia y miedo.

JUAN LUIS MEJÍA, RECTOR EAFIT

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Mirar la dimensión holística de la educación:

La transformación de la sociedad es uno de los retos de la educación y, por ende, un asunto que debe continuar asumiendo la universidad como institución.

En este sentido, entender esas dinámicas debe ser una prioridad para el próximo Presidente de la República, cuyo desafío también será comprender la concepción holística de la educación, proceso que comienza en la primera infancia y va hasta más allá de los estudios de doctorado. Apropiarse como tal de esa concepción es un imperativo, pues una de las grandes fracturas producidas a la educación colombiana es que esta se ha visto por compartimentos y lo que se ha hecho es transferir culpas a quien nos antecede.

Un segundo reto para el nuevo Mandatario es lograr que exista una relación mucho más estrecha y fuerte entre la educación y la ciencia, y, ante todo, aumentar la financiación que necesita la ciencia en el país para promover la creación de nuevo conocimiento. Es que mientras Colombia no le apueste de manera decidida a ese conocimiento —precisamente en la era del conocimiento— seguiremos siendo un país rezagado al que dejó el bus de la historia. Por esto, acercar el trabajo de los científicos a la realidad de la nación se plantea como un objetivo retador que exige consolidar cada vez más la triada entre universidad, empresa y Estado, iniciativa que en Antioquia ha generado muy buenos resultados.

De igual manera, un tercer asunto es que la tecnología si bien es una aliada fundamental en los procesos de aprendizaje, también puede, en ocasiones (si esta se concibe como meramente tecnicista), disipar la gran dimensión humana y cultural de la universidad como un gran epicentro de reflexión.

JUAN PABLO DUQUE, DECANO DE ARQUITECTURA * UNAL

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Educación para la tolerancia:
Lo primero que deberá hacer el nuevo presidente es abandonar toda radicalización ideológica, asumiéndose como el depositario de los intereses y garante de los derechos de una sociedad de la que todos somos parte. No puede caer en el error de preservar los sectarismos actuales que todo lo dividen entre lo blanco y lo negro.

Esa despolarización depende del reconocimiento de la diversidad social y cultural de este país. No puede seguir pensándose que los problemas de las cuatro o cinco principales ciudades son los que le incumben a toda la nación, porque estos centralismos fueron el germen de la desatención social que configuró nuestra lamentable historia reciente. El próximo presidente debe entender que conocer la nación no es haberse paseado por los rincones del país en actividades de proselitismo político en las cuales las arengas de los áulicos ocultan las voces reales de poblaciones que vuelven a quedarse con las manos vacías una vez termina la contienda política. Los compromisos se hacen para cumplirlos, dentro de una ética social en la que no todo vale, y en la que el desarrollo sostenible debe convertirse en la bandera esencial de los futuros gobiernos al ser conscientes de la urgencia de no seguir atando al país a la explotación desmedida de recursos naturales que no son eternos. Por esta razón, y aunque parezca simplemente un lugar común, al nuevo presidente le será urgente entender que debe comprometerse con la educación amplia, coherente, diversa, incluyente y viable de una nueva generación de colombianos con capacidades reflexivas, tolerantes y solidarias, que entiendan que éstas son las únicas herramientas para la concreción de una sociedad viable y en paz.

*Postura no institucional.

PBRO. JULIO JAIRO CEBALLOS, RECTOR UPB

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Educación, esperanza y ciencia:
La sociedad necesita grandes avances tecnológicos, y por eso la innovación educativa, enfocada en el estudiante como centro esencial y gran talento que resuelva problemas prácticos, es fundamental. Los gobernantes deben ejercer el poder con miras a que las personas tengan una posibilidad de luz y esperanza, un sentido vital diferente, no solo basado en condiciones materiales, sino también morales. Los gobernantes tienen una responsabilidad moral, no solo de justicia y rectitud, sino también con la capacidad de definir políticas que busquen el bien común. Un eslabón esencial de la esperanza, es la paz. Nuestra UPB ha tenido una actitud constante en la búsqueda de la paz, y le compete al próximo presidente afianzar esta tarea en el país con el objetivo de lograr una reducción de los ciclos de violencia para una mayor estabilidad interna donde predomine una cultura de la defensa de la vida.

En materia de ciencia, tecnología e innovación (CT+I), el próximo presidente de Colombia deberá mantener la articulación de los objetivos de desarrollo sostenible con las agendas de investigación del país. Fortalecer los mecanismos de apoyo a la formación en maestrías de investigación, programas de doctorado y posdoctorados que son un soporte fundamental que impulsa la investigación de alto impacto. En cuanto a los recursos para la CT+I, garantizar que los dineros sean destinados a tal fin y que contribuyan al desarrollo regional en una visión de largo plazo. Tanto universidades públicas como privadas hemos contribuido al desarrollo de la ciencia y la tecnología en Colombia, y es fundamental continuar con el fortalecimiento de todas y de promover el trabajo colaborativo con iniciativas como las de Colombia Científica.


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