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La carta de un “viejo reservista” por los policías asesinados en Urabá


Ataque a patrulla de la policía, dejó 8 uniformados muertos, en el sitio El Pozón, de la vía San Pedro de Urabá-Arboletes. FOTO: Julio César Herrera

A mano y con letra cursiva, como se escribían las cartas de antaño, don Isidro Lara Ramírez, un reservista de 92 años que fue convocado a la guerra hace 70, cuando mataron a Jorge Eliécer Gaitán, escribió una emotiva carta expresando sus condolencias a los compañeros y familiares de los ocho policías muertos en un atentado del Clan del Golfo, en Urabá.

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“Mi deseo sincero es el bienestar y la seguridad de todo el personal de la Policía y les manifiesto mis condolencias por los tristes acontecimientos ocurridos contra aquellos jóvenes policías guardianes del orden y la Soberanía Nacional, vilmente sacrificados a traición cuando cumplían con su servicio a la Patria”, dice la misiva.

La voz de don Isidro es firme y su memoria nítida, a pesar de contar con 92 abriles. Ya no ve bien y nunca entendió como se usaba un computador, por eso escribió a mano la carta que hoy es furor en redes sociales, de las que tampoco entiende mucho.

En su diálogo con EL COLOMBIANO, don Isidro recordó los momentos difíciles que le tocó vivir por culpa del conflicto y que han hecho que sienta un especial afecto por los policías y militares que arriesgan a diario la vida por la tranquilidad de los colombianos.

Prestaba su servicio militar en Neiva el 9 de abril de 1948, cuando mataron a Gaitán, “hubo muchas cosas que como soldado me tocó afrontar, comisiones muy difíciles, sin embargo, el Ejército fue leal a esa situación. Desde esa época para acá hemos solo vivido violencia en Colombia”.

Vio a decenas de sus compañeros muertos, tirados en el piso de cualquier modo y son imágenes que nunca, por muchos años que hayan pasado, ha borrado de su mente. “Me imagino el dolor de los compañeros que fueron a recoger esos muchachos. Es muy duro”, anota.

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Por eso cree en el diálogo como la salida a los conflictos y no en la guerra “que solo nos cuesta vidas”. Fue inspector de Policía de un pueblo que sufrió la violencia en el departamento del Huila, de allí recuerda que tocó el asesinato de diez policías y el robo de toda la comisión, “cuando vi que estaba metido en la olla supe que el diálogo era la salida y logré pacificar ese pueblo en dos meses, sin un solo tiro”.

Cuando vio por las noticias que ocho policías que acompañaban una comisión de restitución de tierras habían muerto en un atentado, las imágenes del Bogotazo, que en realidad fue algo así como el “colombianazo”, volvieron a su mente y no puedo evitar enviar, como homenaje, la carta a la Policía Nacional.

La entregó al comandante de Policía de Belén de los Andaquíes, en Caquetá, donde pasa sus días, que tal vez sean sus últimos, y le pidió que la hiciera llegar al comandante de la Policía Nacional, general Jorge Hernando Nieto, para que así pudieran sus condolencias a toda la institución.


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