Paz y derechos humanos | Publicado el

“Guacho”, de discreto comerciante a enemigo de Colombia y Ecuador


Walter Patricio Arizala, conocido con el alias de ‘Guacho’.

Hace 10 años los Gobiernos de Colombia y Ecuador vivían una de las crisis diplomáticas más fuertes en su historia como consecuencia de la operación ‘Fenix’, la misma con la que las Fuerzas Armadas de Colombia lograron la caída del jefe guerrillero de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc), Luis Edgar Devia alias ‘Raúl Reyes’.

Por ese mismo periodo iniciaba su carrera criminal en ese grupo armado ilegal, hoy en la política, un discreto comerciante, Walter Patricio Arizala, conocido con el alias de ‘Guacho’, el hombre que hoy tiene trabajando de la mano y coordinadamente los ejércitos y policías de ambos países para dar con su neutralización.

Las cosas han cambiado mucho en los últimos dos lustros. Colombia ya no vive una guerra sin cuartel, las Farc se desmovilizaron y están en el Congreso de la República, y el Eln adelanta en territorio ecuatoriano diálogos de paz. No obstante, han surgido enemigos que se niegan a sumarse al posconflicto, y sobre ellos las autoridades concentran sus capacidades para lograr su neutralización.

Las facetas de “Guacho”

Durante su paso por la guerrilla ‘Guacho’ se desempeñó como organizador de masas, jefe financiero y explosivista de la Columna Daniel Aldana, que delinquió en Nariño, experiencia que en la actualidad literalmente ha explotado para enfrentarse con las autoridades en Colombia y Ecuador.

‘Guacho’ estuvo en las Farc hasta unas semanas antes de la firma del proceso de paz con el Gobierno colombiano, su nombre estuvo incluido en los listados de desmovilizados, sin embargo, salió de la zona de concentración en Tumaco con un grupo de, al menos, 55 guerrilleros con quienes conformó un reducto que tiene como principal objetivo dominar los cultivos ilícitos, la producción de cocaína y las rutas de contrabando del estupefaciente, gracias a su conocimiento como cabecilla financiero.

Para ello el exguerrillero consolidó a su grupo en un corredor de movilidad que incluye los sectores de Mira, Mataje, en el corregimiento de Llorente; las veredas El Azúcar, Vallenato, Los Cocos, El Playón, La Corozala, La Aduana, Yarumal, La Isla, Piedra Fina, Las Marías, San Lorenzo (Ecuador), El Pan, Piedra Sellada, Mayasquer, Tobar Donoso, Mate Plátano.

Como organizador de masas, ‘Guacho’ usó su experiencia para movilizar a comunidades de cultivadores de coca en Tumaco (Nariño), municipio que concentra el 10% de la producción de coca del país, unas 23 mil hectáreas en un país en el que se calcula que hay unas 180 mil hectáreas cultivadas con la planta.

La idea del cabecilla narcotráficante era sabotear el plan de sustitución y erradicación de cultivos ilícitos al que se comprometió el Ministro de Defensa, Luis Carlos Villegas, y que era liderado por la Dirección Antinarcóticos, con el entonces comandante, general José Ángel Mendoza, el cual concentró buena parte de sus esfuerzos en el municipio nariñense.

El día que Colombia conoció a Guacho

En una de las movilizaciones organizadas por ‘Guacho’, el 5 de octubre de 2017, sus hombres concentraron a un nutrido grupo de campesinos en el sector de Puerto Rico, Tumaco, para evitar el avance de un grupo de erradicadores de la Policía Nacional.

En medio de los diálogos que adelantaba la Fuerza Pública; los hombres de Guacho, sin ninguna consideración, lanzaron varios cilindros bomba que detonaron en medio de la población civil, con un saldo de 4 muertos y 14 heridos.

No conformé con el ataque a civiles ‘Guacho’, de nacionalidad ecuatoriana, también intentó responsabilizar a la Policía de dicha acción criminal.

Desde entonces, este hombre se convirtió en un objetivo de alto valor para las autoridades colombianas, las cuales establecieron una recompensa de 300 millones de pesos por información que conduzca a su ubicación, captura o neutralización.

Seguidilla de atentados

Con el nuevo año, el frente ‘Oliver Sinisterra’, una de las llamadas Grupo Armado Organizado Residual (Gaor), inició una escalada violenta que se concentró en Ecuador, donde sus ciudadanos sufrieron una serie de atentados terroristas sin precedentes, llegando a su punto más alto cuando decidieron secuestrar al periodista Javier Ortega Reyes, el fotógrafo Paúl Rivas Bravo y el conductor Efraín Segarra integrantes del equipos periodístico del diario El Comercio, en hechos ocurridos el 26 de marzo pasado, y de quienes se conoció, fueron asesinados, en horas recientes.

Semanas atrás, el 28 de enero, la vecina nación se estremeció con la detonación de un carrobomba frente a las instalaciones de la Estación de Policía de San Lorenzo, ubicada en la provincia de Esmeraldas, hecho criminal que dejó 28 personas heridos y la estructura del edificio prácticamente en ruinas.

Casi dos meses después, el 21 de marzo, ocurrió un atentado contra de una torre de energía en el sector de Mataje, provincia de Esmeraldas, hecho que dejó 3 militares muertos y 11 más heridos.

Una semana después la ofensiva terrorista de ‘Guacho’ regresó a terreno nariñense (Colombia), cuando sus hombres dejaron sin luz por varios días al puerto de Tumaco, tras dos atentados contra torres de energía eléctrica, en hechos ocurridos el 27 de marzo y el 6 de abril, además de minar el terreno circundante para dificultar las tareas de restablecimiento de energía por parte de las Fuerzas Militares.

En el mismo periodo, el 26 de marzo, ocurrió el hecho criminal que tiene estremecidas a ambas naciones, el secuestro del periodista Javier Ortega, de 36 años; el fotógrafo Paúl Rivas, de 45, y el conductor Efraín Segarra, de 60, quienes trabajaban para el diario El Comercio.

Días después se conoció una prueba de supervivencia de los plagiados. Se trató de un video en el cual los plagiados expresaron que por su retorno a casa se exigía la liberación de varios hombres de ‘Guacho’, capturados en Ecuador, y la conclusión de la cooperación colomboecuatoriana para combatir el narcotráfico.

Posteriormente, el 5 de abril, ocurrió un atentado terrorista en el sector del Vicha (Esmeraldas, Ecuador) a cuya población se amenazaba dejar sin el servicio de energía eléctrica. Como resultado de esta acción fueron capturados 4 disidentes de las Farc, entre ellos, el cuñado de alias ‘Guacho’.

Para rematar la escalada terrorista, el pasado viernes se presentó un atentado dinamitero en un tramo del Oleoducto TransAndino, a la altura del municipio de Ricaurte (Nariño), el cual por fortuna no estaba bombeando crudo en ese momento. El hecho fue atribuido por las frente ‘Oliver Sinisterra’.

El crimen de los periodistas

A mediados de la presente semana se empezó a rumorar sobre el asesinato de los comunicadores y el conductor, información que vino a ser confirmada este viernes, 13 de abril, por el presidente de Ecuador, Lenín Moreno, quien declaró luto nacional y además la inclusión de Walter Patricio Arizala, alias ‘Guacho’, en el cartel de los criminales más buscados de su país, y por quien estableció una recompensa de 100 mil dólares, casi 300 millones de pesos colombianos.

“Hemos tomando contacto con organismos de cooperación internacional, la Iglesia Católica y la Cruz Roja Internacional (CICR) para iniciar inmediatamente le proceso de localización y repatriación de los cuerpos de nuestros compatriotas. Señores periodistas, estamos de luto, pero no vamos a dejarnos amedrentar, hoy más que nunca pido al país la unidad por la paz”, expresó el presidente Moreno.

Así mismo, por órdenes del jefe de Estado colombiano, Juan Manuel Santos, viajaron a Quito el ministro de Defensa colombiano, Luis Carlos Villegas; el director de la Policía Nacional, general Jorge Hernando Nieto y el comandante de las Fuerzas Militares, general Alberto José Mejía, para coordinar acciones con las autoridades locales a fin de lograr la neutralización de alias ‘Guacho’.

“El conflicto está vivo”

El gobernado de Nariño, Camilo Romero, se unió a las voces que lamentaron el asesinato de los periodistas, por parte de uno de los grupos criminales que azotan el departamento, el cual habría tomado fuerza, según Romero, “porque el Estado tardó en ocupar las zonas en la que hacían presencia las Farc”.

“Nosotros habíamos solicitado presencia de la Fuerza Pública desde el primer día de la desmovilización de las Farc, necesitábamos que la paz sirviera para que el territorio ocupado por ellos fuera entregado a la Fuerza Pública, pero lo que ocurrió fue que se dejó el territorio sin control y allí llegaron los grupos armados al margen de la ley”, expresó el gobernador.

Para Romero, este tipo de acciones criminales, por parte del frente ‘Oliver Sinisterra’, más la presencia de otros reductos de Farc y el Eln, demuestran que el conflicto armado sigue vivo en Nariño.

Sin embargo, para enfrentar esta situación las Fuerzas Militares crearon la Fuerza de Tarea Hércules, la cual cuenta con casi 10 mil soldados, bajo las órdenes del general Jorge Isaacs Hoyos, cuya área de operación comprende el occidente de Nariño.

“Yo no me imagino nuestro territorio sin la Fuerza de Tarea Hércules, esto sería todavía más complejo, nosotros respaldamos y acompañamos a nuestra Fuerza Pública. Lo que creemos es que hubo un error estratégico al no tener a tiempo ocupando el territorio que dejaron las Farc”, concluyó Romero.

Por ahora, la cúpula de las fuerzas armadas de los dos países dialogan en territorio ecuatoriano para definir la estrategia para controlar la frontera entre los dos países y luchar contra los flagelos del narcotráfico, el secuestro y la extorsión que afectan lows dos lados de las fronteras. Se espera que este fin de semana, o a más tardar el lunes los representantes de ambos países informen sobre el despliegue de tropas y de cómo se busca capturar a quien se ha convertido en el terror del sur de Colombia y del norte de Ecuador.

Desde la Cumbre de las Américas que se cumple en Lima (Perú) y tras ordenar la reactivación de las operaciones militares en la zona donde se creía estaban los ciudadanos ecuatorianos, el presidente Juan Manuel Santos señaló en referencia a la colaboración binacional para combatir la criminalidad que: “Cuando hay colaboración en dos países, los criminales siempre caen y este individuo caerá por este vil asesinato”.


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