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10 dudas que surgen tras la propuesta del salario mínimo de Uribe

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Álvaro Uribe Vélez Foto Colprensa
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En un movimiento atípico, el expresidente y senador Álvaro Uribe Vélez radicó ante la presidencia del Senado un proyecto de ley, que busca darle facultades especiales al presidente para decretar un aumento “extraordinario” del salario mínimo en el país.

Tal intención ha despertado interrogantes, tanto económicos como políticos, por el impacto que la iniciativa podría tener sobre la situación fiscal, que esbozó la semana pasada el ministro de Hacienda, Alberto Carrasquilla.

A ello se suma que la propuesta de reforma tributaria del gobierno de Iván Duque ha recibido diversas críticas, por su intención de bajar tributos a las empresas y cambiar la base de ingresos para que más colombianos tributen renta.

El proyecto radicado ante el presidente del Senado, Ernesto Macías, no tiene un porcentaje de aumento. Solo indica que se hará por una sola vez y que lo que se reajuste se deberá ver reflejado en las demás prestaciones laborales del empleado.

En el Congreso de la República no se hicieron esperar las voces de los escépticos. Como Armando Benedetti, senador del Partido de la U, quien sostuvo que “es mentira que le van a subir el salario mínimo a los colombianos. El proyecto le daría facultades al presidente para hacerlo por una única vez, como una estrategia para distraernos de los nuevos impuestos que le quieren clavar a la clase media y baja”. En esa misma dirección la Central Unitaria de Trabajadores (CUT) dijo que no está de acuerdo, si el objetivo es aliviar los impactos de la reforma tributaria.

Por su parte, el presidente de la Asociación Nacional de Empresarios, Andi, Bruce Mac Master, indicó que “es una medida interesante” y que “es coherente con lo que el presidente Duque había manifestado en su campaña sobre el tema salarial y el tema tributario”.

No obstante, el dirigente gremial fue enfático en que “hay que tener gran cuidado en que no tenga impacto en lo fiscal, en que no constituya un elemento inflacionario, para que no se genere una inflación de costos. Así mismo, debemos asegurarnos que no sea un incentivo para la informalidad”.

Por otra parte, la propuesta de Uribe llega cuando el Gobierno de Duque está ad portas de iniciar la evaluación del presupuesto de 2019, pero de acuerdo con las normas vigentes, el Presidente no requiere de facultades extraordinarias para modificar el salario mínimo, toda vez que puede hacerlo por decreto.

Al margen del cálculo político, vale recordar el documento denominado Propuestas para Reactivar la Economía Colombiana, firmado por el Grupo de Macroeconomía Aplicada de la U. de Antioquia y enviado a Duque. Este sugiere “realizar un choque en ingresos mediante el incremento del salario mínimo en un 4 % de forma inmediata e inesperada”.

Explican que esto “dinamizaría el comercio, incrementa el consumo y mejora las expectativas de los agentes. Al igual que muestra un compromiso importante para reducir brechas con la población de menos ingresos”.

Aunque el Ejecutivo no se ha pronunciado sobre la propuesta del jefe del partido de gobierno, EL COLOMBIANO consultó a un grupo de expertos sobre las implicaciones de la iniciativa .

Para ser discutida la propuesta de Uribe en el legislativo se deberá primero contar con el aval de Duque, y así tramitarla como un proyecto de ley a través del Congreso de la República.
Las cuentas sobre el aumento al salario mínimo que propone Álvaro Uribe

Contexto de la Noticia

Explicó el secretario del Senado, Gregorio Eljach, que el proyecto presentado por el senador Álvaro Uribe debe tener el visto bueno del Gobierno para prosperar.

La explicación está en el artículo 150 de la Constitución, que establece que las facultades extraordinarias, como las que invoca Uribe, deben ser solicitadas expresamente por el Ejecutivo.

El proyecto consta por ahora de dos artículos y seis puntos principales. Aparte del incremento extraordinario por una sola vez, que está en manos del Jefe de Estado, se dispone que “inicialmente se ahorre en los fondos de cesantías para que no salga a la corriente monetaria”, dijo Uribe. Pide articular jurídicamente lo necesario para evitar presiones inflacionarias y regular la ausencia de impacto para los indicadores económicos. Sobre la negociación de salario mínimo usual en fin de año, lo que se pide es que un posible decreto extraordinario sea el punto de partida para el aumento de 2019 e incluir el incremento en la base de liquidación de prestaciones sociales. La medida excepcional difiere del proceso anual; la agenda de negociación sigue en pie.

Para Carlos Arias, docente de la Maestría en Comunicación Política de la U. Externado, la propuesta “busca mitigar el impacto por las declaraciones del ministro de Hacienda, Alberto Carrasquilla, y busca generar un balance en la percepción de los ciudadanos al amparo de las medidas de Gobierno”. Asimismo, el expresidente buscaría

“ganar favorabilidad”.

El impacto político del proyecto de Álvaro Uribe se ha centrado en dos tesis. Jorge Iván Cuervo, investigador de la facultad de Gobierno de la Universidad Externado, explica que “los temas de política económica suelen ser del Ministerio de Hacienda y el escenario de concertación del mínimo, con los sindicatos y empresarios”. Por esto, consideró que la idea es “antitécnica y ajena a la tradición institucional”. Para Cuervo, esta propuesta respondería a una agenda propia del expresidente, porque “seguramente no va a ser apoyado por el Ministro de Hacienda”

y pone al presidente contra

la pared, “porque le da facultades extraordinarias, que no son obligatorias”, así como a los congresistas, “porque cómo no la van a apoyar.

Eso es populismo”.

La mayor evolución del índice del salario mínimo en la región es Uruguay, mientras que Colombia es el menor, según un informe de la OIT, que analiza el periodo 2005-2015, publicado en diciembre de 2017. Venezuela no fue incluido por lo atípico de su situación; solo este año ha subido el salario cuatro veces y aún no alcanza para suplir los productos básicos debido a la hiperinflación. Otro caso recordado data de 2009, cuando el gobierno de Lula Da Silva en Brasil subió el salario el 10%, casi el doble de la inflación. Luis Nelson Beltrán, doctor en Integración y Desarrollo Económico, explicó que subir el salario mínimo por decreto “tiene una connotación seria, no solo por el costo al empresario, sino porque este debe aumentar con la productividad del trabajador”. En ese sentido, dijo que el fenómeno del salario mínimo de Venezuela, y en menor medida en Brasil, se explica porque los aumentos se quedan “muy por debajo de lo que crece la inflación y los indicadores financieros”. Agregó que en Venezuela “el poder adquisitivo ha perdido tanto valor, que ha golpeado el salario y por eso es que se tiene que estar replanteando”.

La reforma tributaria se ha sustentado en dos puntos:

el aumento del tributo de la renta, incluyendo quienes reporten desde un ingreso promedio de 1,9 millones de pesos mensuales y reducir la tarifa efectiva que pagan las empresas. La cuestión es si la propuesta de Uribe puede convivir con esta reforma. Para Alejandro Torres, doctor en economía y docente de Eafit, “esto va más en línea a una estrategia política, en la que se cuestionó mucho la promesa de campaña del presidente sobre no aumentar los impuestos. Sería un mecanismo legal que intentaría compensar a quienes deban tributar con un aumento de salario: una especie de ‘rebalanceo’ para que los empresarios paguen menos, pero que los empleados paguen un poco más”.

A su vez Mario Alejandro Valencia, director del Centro de Estudios del Trabajo Cedetrabajo, aseguró que el proyecto “es una cortina de humo para esconder que, en la reforma tributaria de Carrasquilla, sí se va a afectar el bolsillo de los hogares, por la vía de aumentar la base de productos gravados con IVA y el aumento del impuesto de renta”.

La última rendición de cuentas de la Contraloría entregó un panorama en rojo a nivel financiero, con un déficit fiscal de 23,8 billones de pesos y una deuda en el sector público de 516,5 billones. Para explicar cómo impactaría un aumento extraordinario del salario mínimo, Erick Behar Villegas, decano de la Facultad de Ciencias Económicas de la U. Central, enumeró algunos efectos inmediatos. El más claro son los despidos. “Se fuerza en el corto plazo a revisar de quién se puede prescindir porque el impacto sobre la caja sería devastador. Otros efectos: endeudamiento de las empresas y que estas busquen solventar así sus gastos, un hecho que solo beneficia a los bancos. Y finalmente, un aumento del consumo, especialmente las industrias del entretenimiento, porque el colombiano no ahorra”.

Sin embargo, el director de la Andi, Burce Mac Master, consideró prematuros estos análisis: “Vamos a analizar el proyecto para tener una mejor aproximación y hacer unos cálculos reales de este aumento. Esto surtirá un proceso y un análisis de los distintos actores dentro de los que está el empresariado”.

“El salario mínimo en Colombia es alto. Es así cuando uno mira, no el salario en términos absolutos, sino de productividad laboral. Nuestro país tiene una baja productividad laboral y por ello, comparativamente, el salario en términos nominales es alto”, afirma Javier Díaz Molina, presidente de la Asociación Nacional de Comercio Exterior (Analdex).

Opina lo contrario Julio Roberto Gómez, presidente de la Confederación General de Trabajadores (CGT): “el salario mínimo en Colombia es de sobrevivencia. En dólares puede ser mayor si se coteja con otros países, pero la comparación hay que hacerla con lo que cuesta la canasta familiar”. En ese sentido, el dirigente gremial dice que en estratos bajos, el salario mínimo solo compra el 47% de la canasta de bienes y servicios. Por lo tanto, es preciso que más de 2,5 personas trabajen por familia para reunir el ingreso requerido para atender sus necesidades básicas. Para el economista Ramón Javier Mesa Callejas, “si nos

comparamos con Venezuela somos un paraíso. El análisis hay que hacerlo por poder adquisitivo de la canasta básica de los países”.

“Esta es una propuesta muy novedosa, que produce beneficios para la sociedad, porque en el fondo lo que busca es generar un ahorro con destinación a las cesantías”. El planteamiento es de Sergio Ignacio Soto Mejía, director Ejecutivo de Fenalco Antioquia, quien por su experiencia en el sector financiero valora la importancia del ahorro. Máxime que, en el caso de las cesantías, se trata de un ingreso destinado a la atención de necesidades básicas, y “con la condición de que se cumpla la promesa de rebajar impuestos a las empresas”. En suma, su criterio es que la propuesta de Uribe “ayuda al desarrollo económico y social del país”.

Javier Díaz Molina, presidente de Analdex, manifiesta que es un error fijar el salario por ley, porque es la economía la que debería definir, libremente, los precios. Si se hace por vía legal se crean distorsiones y, en su sentir, “esto termina impactando de manera negativa la competitividad de algunas empresas”. Otro lado, también, es el aspecto como las multas que se verán directamente afectadas, pues un aumento en el salario mínimo implicará una subida en la misma proporción de ellas.

Ramón Javier Mesa Callejas, Mauricio López González y Edwin Torres Gómez, del Grupo de Macroeconomía de la Universidad de Antioquia, propusieron desde mayo de 2018 un “shock de ingreso sobre el salario mínimo”. Observaron que la economía crece por debajo del 2% y ningún sector productivo actúa como locomotora ni siquiera el sector externo, dependiente del petróleo. Para los economistas, subir salarios es subir los ingresos, la compra de bienes y servicios, la producción. Para compensar el alza en los costos que esto representaría, proponen darle vida a la propuesta del presidente Duque de reducir impuestos a los empresarios. Otra ventaja sería la formalización de la economía, con saludables consecuencias en el sistema de salud y pensional. “Con la macroeconomía no pasará nada”, afirma Julio Roberto Gómez, presidente de la CGT, quien recuerda que en 2013, ante una inflación del 1,94% se pactó un alza del 4,5% en el mínimo (2014): “Un incremento del 132% del Índice de Precios al Consumidor”; pero el aumento salarial fue

consecuente con el IPC de 2014, de 3,66 %.

“Es bienvenido el incremento extraordinario del salario mínimo que propone el expresidente Álvaro Uribe. Siempre que salen cosas como esta la pregunta de la gente es ¿qué habrá detrás?, pero si uno lo mira en forma desprevenida, nota que es interesante y que habrá que discutirlo en su escenario natural, que es la Comisión de Concertación de Políticas Salariales y Laborales”, manifestó Julio Roberto Gómez Esguerra, presidente de la CGT. Por su parte, Javier Díaz Molina, presidente de Analdex, sostiene que “yo dejaría que sea la economía, de acuerdo con la inflación y la productividad laboral, la que determine el precio de la mano de obra”. Para el economista Ramón Javier Mesa Callejas, un “shock de ingreso sobre el salario mínimo” podría tener, inclusive, un saludable efecto político. “Es una señal de unión o de reconciliación, para que pensemos en un nuevo país, en oportunidades para los que menos ganan. Es de recordar que Iván Duque llegó al gobierno con 10 millones de votos, pero en la otra orilla hubo 8 millones de votantes que piensan lo contrario y votaron por otro candidato”.

Darle facultades al presidente Duque, por una sola vez, para que incremente en forma extraordinaria el salario mínimo. Así de escueta y sin ninguna cifra de referencia, es la iniciativa presentada al Congreso por el expresidente Uribe. La pregunta que todos los interesados se hacen es ¿bueno, y de cuánto sería ese reajuste? Ni siquiera Julio Roberto Gómez, presidente de la CGT, se atreve a proponer una cifra. Él prefiere esperar a que se convoque a sesiones a la Comisión de Concertación Laboral. No obstante, es de recordar que para este año la central obrera pidió un incremento del 10% y al final se obtuvo un 5,9%. Sergio Ignacio Soto Mejía, director de Fenalco Antioquia, recomienda ser moderados con el alza, “porque si se nos va la mano, si está por encima de la inflación, del Índice de Precios al Productor o de las tasas de interés de referencia del Banco de la República habría riesgos inflacionarios (alza de precios)”. Así mismo, advierte que es necesario evitar que ese aumento dispare una cascada de alzas. “Debe ser puntual y con destino al ahorro”, concluyó el vocero del gremio comercial.


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