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El cese el fuego en el que pocos creen

ElColombiano
Dairo Antonio Úsuga David, alias “Otoniel”, comandante de “los Urabeños”, ofreció un cese el fuego bilateral. FOTO Colprensa

“Los Urabeños”, también conocidos como el “Clan del Golfo” o las “Autodefensas Gaitanistas de Colombia” anunciaron, justo hace 30 días, un cese el fuego unilateral, como un gesto de buena voluntad con miras a los acercamientos con el Gobierno para el sometimiento a la justicia.

Sin embargo, es un cese que los analistas catalogan como “muy difícil de monitorear” y que, además, no se ha cumplido a cabalidad.

El anuncio de “Otoniel”, comandante de ese grupo armado, se dio el 13 de diciembre y, desde entonces, según la Policía, perpetraron un atentado en una discoteca en al zona rosa de Caucasia (Antioquia), que dejó 27 heridos (28/12/17); el asesinato de un policía cometido por un francotirador de Necoclí (Antioquia, 08/01/18); y un combate con una patrulla del Ejército en Canalete (Córdoba, 10/01/18), donde dos uniformados quedaron heridos y cuatro miembros del Clan murieron.

También el ministro de Defensa, Luis Carlos Villegas, los señala de haber infiltrado el paro de la semana pasada en contra de los peajes en Urabá y haber instigado a la población a cometer delitos en contra del bien público. En diversas zonas del país sostuvieron enfrentamientos con el Eln.

Estos hechos hacen que el coronel Marcelo Russi Cárdenas, comandante de la Policía de Córdoba, concluya que no hay ningún cese el fuego y que, en cambio, esa estructura mantiene la misma intención de hacer daño.

“Ese tal cese el fuego es una reacción al debilitamiento que ha tenido ese grupo, la Policía logró menguarlo con los grandes golpes que le ha dado, y entonces lo que están es escondidos, pero inteligencia ha detectado que siguen con los mismos planes”, aseguró el coronel.

Por su parte, Jorge Giraldo, decano de Humanidades de la Universidad Eafit, aseguró que si bien “sí están disminuidos, ellos tienen cierto nivel de jerarquía y de organización que les permite hacer ese tipo de gestos. Ellos de alguna manera tienen la tradición, porque varios de sus líderes participaron en el Epl y las Auc y para ellos es habitual recurrir a este tipo de tácticas y lograr que su grupo lo obedezca”.

El plan pistola, por ejemplo, es, según Giraldo, una acción defensiva, ya que no lo hacen con el propósito de tomarse el poder en ninguna parte, más allá que lo que necesita el negocio: rutas y laboratorios.

De acuerdo con el profesor Giraldo, es innegable que en el 2017 la Fuerza Pública se concentró de manera especial en el Clan del Golfo, logró resultados muy positivos y los afectó de manera importante.

No se puede medir

Para Jorge Restrepo, director del Centro de Recursos para Análisis del Conflicto, que hace monitoreo permanente del cese el fuego con las Farc y el Eln, aseguró que medir una tregua como la que propone el Clan del Golfo es imposible, “uno no puede monitorear un cese unilateral de una organización que no está en conflicto, esta es una organización criminal que hace acciones ofensivas de tipo sicarial, eso uno no lo puede monitorear”.

En lo que coincide Giraldo, quien afirma que “el Clan no es una estructura política militar, sino criminal, no tienen una actitud ofensiva contra el Estado, sino defensiva, para proteger el negocio, que es lo único que les importa”.

31

días lleva el cese el fuego ofrecido por “los Urabeños”.

El cese el fuego unilateral ofrecido por el Clan del Golfo hace un mes no se ha cumplido a cabalidad, además, nadie lo está monitoreando oficialmente. La Fuerza Pública los sigue persiguiendo.

Contexto de la Noticia

Pese a ese ofrecimiento de un cese el fuego por parte de “los Urabeños”, la Fuerza Pública tuvo la orden de continuar la ofensiva contra ese grupo: en el último mes lograron varias capturas, tal vez las más importantes fueron las ocurridas durante la Operación Damasco, en Córdoba, en la que cayeron seis familiares de “Gavilán” (abatido jefe de la estructura), lo que causó la entrega de su hermano alias “Pipón”, junto a otros cuatro miembros de la organización.

En Cúcuta (N. de Santander) se dio la incautación de un depósito con abundante material de guerra y en Concepción (Antioquia) desmantelaron un laboratorio con capacidad para producir una tonelada de cocaína semanal.


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