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“Nos hemos olvidado trabajar por la libertad educativa”


Álvaro José Cifuentes Ramírez, autor de Derecho Educativo. FOTO CORTESÍA

Mucho se habla de las notorias diferencias que existen en la calidad de la educación pública y privada, pero poco o nada se ha mencionado el concepto de libertad para educar y cómo esto afecta el desarrollo de nuestra sociedad.

En este sentido, el abogado y doctor en Gobierno, Álvaro José Cifuentes Ramírez, presentó en la capital antioqueña su libro “Derecho Educativo, disciplina jurídica y garantía de la libertad para educar”, un texto que analiza la relación dinámica entre calidad, maestros, familia, iniciativa social, financiación de la educación y libertad de enseñanza; y que plantea propuestas concretas que ayuden a repensar el sistema educativo.

EL COLOMBIANO conversó con Cifuentes Ramírez, quien aspira que su libro se convierta en un manual para la enseñanza del Derecho Educativo en las Facultades de Derecho y de Eduación en Colombia y en el mundo.

¿Por qué surge la idea de escribir un libro acerca del derecho educativo?

“En el ejercicio de mi profesión como abogado, empecé a detectar que había muy poco desarrollo de los temas jurídicos en materia educativa. Hay mucho de derecho penal, laboral, administrativo, entre otros; pero ninguno que tuviera una bibliografía extensa acerca de la educación. Sí hay compilaciones de leyes, análisis de la legislación, prestación del servicio educativo por parte del Estado, pero nada con una temática específica. Como he pertenecido a los consejos directivos de colegios públicos y privados y he trabajado en proyectos sociales de educación, durante el transcurso de mi doctorado vi la necesidad de unir el derecho con la educación, sumándole un tercer componente: la libertad educativa”.

¿En qué consiste el tercer componente?

“Es un aspecto que en otros países se ha tenido más en cuenta para la elaboración de las políticas públicas y en la estructuración del régimen jurídico de la educación. Quizá, por ser Colombia un país en vía de desarrollo, nos hemos olvidado un poco de trabajar por dicha libertad. En nuestro país no la tenemos, por lo menos no la gran mayoría, porque gozarla depende del poder adquisitivo de cada familia; en este sentido, de 10 millones de niños y jóvenes que tiene Colombia en el sistema educativo, los padres de ocho millones no pueden escoger el proyecto en el que quisieran educar a sus hijos. Lo que debería ser una de las decisiones más importantes que toma un ciudadano, ¿dónde y qué estudiar? —así como hay libertad para escoger pareja, religión, vivienda, vehículo, etc—acá muy pocos cuentan con esa libertad real para elegir el tipo de educación que se quiere”.

¿Cómo estamos frente a otros países?

“Una investigación de la Organización Internacional para el Derecho a la Educación y la Libertad de Enseñanza (Oidel), hizo una clasificación de 100 países, poniendo en los primeros lugares a los que tienen más libertad de elección, competencia y calidad educativa y en los últimos lugares a cuyos sistemas tienen muy poco o carecen de estas características. Colombia se ubicó en el puesto 53. Este estudio confirmó mi hipótesis y percepción acerca del sistema educativo colombiano”.

¿Qué nos falta para avanzar hacia la libertad educativa?

“La educación en Colombia debe mantenerse como un sistema mixto —pública y privada—, pero con más herramientas que le faciliten a las familias la escogencia del modelo o tipo de educación. En España, por ejemplo, las familias pueden escoger el colegio según sus concepciones y convicciones morales, a los talentos que quieran potenciar de sus hijos, etc. A eso es a lo que debemos apuntarle en Colombia”.

¿Usted plantea eso en el libro Derecho Educativo?

“En uno de los capítulos expongo algunos sistemas educativos extranjeros de calidad que nos pueden servir como referentes”.

¿Cómo se puede aprovechar el libro para la pedagogía y la docencia?

“El libro hace un recorrido y un análisis de toda la legislación educativa, pero no es solo una revisión de lo actual, sino que también tiene un enfoque propositivo y crítico. Ayuda a los maestros a entender la relación correcta que debe haber entre ellos, la institución, las familias, los estudiantes y el Estado, y los roles de cada uno de estos actores”.

¿Cómo califica la brecha entre la educación pública (oficial) y la privada en Medellín?

“Es inmensa y no vislumbran alternativas para cerrarla más. Debe haber una mayor complementariedad público-privada; ambos deben tenderse puentes de aprendizaje. Aunque ahora hay un plan del ministerio de Educación y de la secretaría de Educación de Medellín que está fomentando esas prácticas, todavía no es suficiente. La brecha es amplia y eso se ve reflejado en los resultados académicos y en la estructuración del proyecto profesional de los jóvenes; por ejemplo, en los resultados de las Pruebas Saber de 2017 (calendario A), entre los 100 primeros colegios, solo dos son instituciones educativas oficiales, ubicadas en los puestos 52 y 72. Debemos elevar mucho más la calidad de la educación pública, porque como estamos hoy, casi nadie que tenga la oportunidad de estudiar en un colegio privado, escogerá uno público; para eso no se necesitan estadísticas”.

Contexto de la Noticia

Presenta una revisión del estado del arte del estudio sistemático del derecho a la educación y del régimen constitucional y legal; un análisis crítico y propositivo de las conexiones entre calidad, libertad de enseñanza y maestros; y plantea la efectividad de pluralismo, autonomía escolar, participación de las familias y financiación del sistema.


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