colombia | Publicado el

¿Dónde será el próximo terremoto? Nadie sabe


FOTO EFE

El terremoto de México, ocurrido el pasado martes y sus réplicas, que incluyeron dos fuertes sismos más el pasado sábado, con niveles de 5,8 y 6,1 en la escala de Richter, confirman que nunca se está preparado para enfrentar, controlar o predecir un sismo.

Así lo expresa Víctor Hugo Espíndola Castro, analista del Servicio Sismológico Nacional, SSN, de México, quien explica que los sismos se generan por una acumulación de energía entre las placas tectónicas, y lo ejemplifica a través de la fuerza que puede ejercer un humano sobre una regla de plástico.

“Si la cogemos de ambos lados e intentamos doblarla hacia la mitad, la energía que empleamos para hacerlo provocará su rompimiento”, señala Espíndola Castro, resaltando que lo que sucede con las placas es que están en constante movimiento. Esto provoca que se acumule energía en los límites y dentro de estas y que, cuando hay fricción, se libera en forma de ondas provocando los sismos. En el caso de México, la Norteamericana y la de Cocos, son las placas que más inquietud generan. La cifra de víctimas mortales llegó a 319.

¿Por qué son catastróficos?

Señala que es algo fácil de entender, debido a que el sismo del pasado 19 de septiembre se registró apenas a 120 kilómetros de Ciudad de México, por lo que la llegada de las ondas sísmicas se dio con más fuerza.

“Hay que sumarle el tipo de suelo de la ciudad, que fue lo que provocó que la aceleración del terreno fuera más alta y el impacto, mayor”, comenta el analista del SSN.

Frente a la preparación para encarar un evento sísmico, tras el ocurrido el 19 de septiembre de 1985, que provocó la muerte de 12.000 personas, sostiene que nunca se estará preparado para encararlo o enfrentarlo, ya que los modelos de prevención y atención se planean frente a lo que pasó. “Los modelos se diseñan frente a la experiencia pasada y como estos fenómenos no son constantes, es más complejo de aprender”.

En cuanto a construcciones sismorresistentes, el país sí aprendió de la experiencia del 85, sin embargo, sucede lo mismo frente a los modelos de atención. “Se hicieron nuevos reglamentos de construcción, pero basados en lo que pasó”.

Los costos de vivir en Ciudad de México también inciden y cita como ejemplo las construcciones del World Trade Center de México y la Torre Latinoamericana, que han resistido diferentes embates, porque hay inversión tecnológica y científica en las edificaciones.

¿Y Colombia?

Colombia no ha sido ajeno a las tragedias naturales. El recuerdo de Armenia, Quindío, permanece aún en la mente, luego de que el 25 de enero de 1999, a la 1:19 p.m., un sismo de 6,2 en la escala de Richter provocó la muerte de 1.185 personas y acabó con centenares de estructuras, dejando en ruinas gran parte de la capital quindiana y afectando sus municipios vecinos.

Sin embargo, la réplica de 5,8, de las 5:40 p.m., fue la que produjo el mayor número de víctimas, ya que acabó con las edificaciones que habían quedado debilitadas y sepultó, en gran parte, a quienes intentaban sacar enseres o simplemente estaban de curiosos.

Además, el terremoto generó pánico en Pereira, Manizales y municipios del norte del Valle del Cauca, donde también se sintió.

El historiador Miguel Ángel Rojas Arias asegura que gran parte de la destrucción se dio por la falta de construcciones sismorresistentes, lo que generó que cayeran facilmente.

“Si bien es cierto la región está atravesada por fallas geológicas, la caída de tantas casas y edificios obedece a la falta de una construcción lo suficientemente técnica y de buenas condiciones. Aquí se cayeron las que se levantaron antes de las normas de sismorresistencia, que fueron establecidas en la década del 80”, dice Rojas Arias, refiriéndose al Código Colombiano de Construcciones Sismorresitentes, que empezó a regir desde junio de 1984.

¿Son predecibles?

No. Son imposibles de predecir y esa ha sido una de las grandes luchas, además de las investigativas, que ha liderado el Servicio Geológico Colombiano, SGC. Marta Lucía Calvache, directora de geomanezas del SGC, es enfática en la respuesta.

“Colombia es un país sísmicamente activo, pero ni aquí ni en ninguna parte del mundo se puede predecir un sismo”, afirma. Esto lo respalda el experto mexicano, quien agrega que se sabe, en términos generales, cómo está conformada la corteza terrestre, pero para poder predecir uno solo, se necesitaría tener un conocimiento absoluto de lo que ocurre dentro de la tierra. “Hay quienes se atreven a adivinar, pero son puras especulaciones sin ningún argumento científico”.

En la madrugada del pasado domingo se registraron nuevos sismos en esta zona del mundo. Uno en Argentina, de 4,3 y otro en Nicaragua, de 4,6 grados en la escala Richter, pero sin afectaciones.

Así las cosas, los consultados recomiendan no generar falsas alertas ni confiar en los mensajes que circulan en redes sociales, que lo único que provocan son falsas alarmas en la comunidad.

1.185

el número de víctimas mortales tras el terremoto de 1999 en Armenia, Quindío.

Lo claro es que seguirán registrándose movimientos de tierra, pero aún, ni en Colombia ni en ninguna parte del mundo, es posible identificar cuándo, cómo y dónde se registrarán.

Contexto de la Noticia

Organismos de socorro, como la Cruz Roja, recomiendan las siguientes actividades que se deben tener en cuenta antes, durante y después de un sismo:

- Antes: identifique sitios de alto riesgo en casa, trabajo o estudio y asegúrese de que los elementos que están en paredes estén lo suficientemente bien agarrados para evitar accidentes.

- Durante: no salga corriendo y evite el pánico. Busque sitios seguros para protegerse en donde se encuentre y, si está en edificios, no utilice los ascensores.

- Después: verifique el estado del sitio donde se encuentre, antes de ingresar de nuevo. Si hay averías o fracturas no ingrese y avise a las autoridades. Busque un lugar seguro y reúnase allí con sus familiares o acompañantes.


Powered by