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Ciencia y tecnología en Colciencias, la deuda del gobierno Santos


Científicos consultados dicen que sin presupuesto óptimo y sin una línea continua en la dirección de la entidad, la producción de desarrollo científico de la nación seguirá frenada. Aseguran que el Gobierno incumplió las promesas. FOTO Donaldo Zuluaga

Ocho directores han pasado por Colciencias en este gobierno y, a menos de siete meses de terminar el mandato, fue anunciado un nuevo cambio en la cabeza de esta entidad que tenía la promesa de ser el vagón principal de la locomotora científica en Colombia y, por el contrario, se ha convertido en la cenicienta.

Vale la pena recordar que Colciencias fue protagonista el año pasado porque era la entidad que tenía la reducción más grande de recursos en el presupuesto de 2018. Sin embargo, la lucha científica ganó el pulso a medias, el Gobierno reorganizó gastos y fueron destinados 339.000 millones. Cuenta entonces con 41.000 millones menos que en 2017.

¿Es una prioridad la ciencia y tecnología? “No, esa locomotora solo se encendió en la campaña de Santos”, es la respuesta que al unísono se escucha cuando se indaga con científicos y comunidades académicas. Por ejemplo, Enrique Forero, director de la Academia de Ciencia Colombiana, señala que “el problema fundamental es la falta de interés del gobierno Santos en relación con la ciencia y la tecnología”, y agrega que “con todo respeto, Alejandro Olaya –nuevo director– no es científico, y creo que a ellos hay que dirigirlos con conocimiento”, sobre todo porque tendría claras las prioridades y necesidades del sector.

Así mismo, Forero resalta que no es desconocido por qué el presidente, Juan Manuel Santos, toma la decisión de declarar insubsistente en el cargo a César Ocampo, aunque sí se atreve a decir que “perdió un pulso”.

La cenicienta

Desde que Santos era candidato, la ciencia lucía como un sector que impulsaría el crecimiento económico y académico del país. Incluso, el 13 de agosto de 2014, durante la reunión anual de la Comisión Nacional de Competitividad, el ya presidente dijo que este sector tendría “la camiseta 10” y sentenció: El ‘cerebro‘ de esta agenda es el eje de Ciencia, Tecnología e Innovación. Si queremos seguir dinamizando el crecimiento económico, si queremos que las agendas de formación y conocimiento estén alineadas con las necesidades del país, sobre todo, en materia productiva, es ahí donde tenemos que concentrar nuestros esfuerzos”.

Sin embargo, la apuesta duró poco. El investigador de la U. de Antioquia Fannor Mondragón señala que habrá serias dificultades para desarrollar el país, pues “uno no alcanza a dimensionar qué es lo que piensan quienes están en el gobierno y toman estas decisiones”. Además agrega que “para que un país logre tener una economía basada en el conocimiento, el ente que dirija la política de ciencia debe tener estabilidad y financiación apropiada”, algo que, naturalmente, no ha sucedido en Colciencias, por lo que “será imposible hacer cualquier desarrollo con esa rotación en la dirección”.

La falta de presupuesto es otra de las variables que muestran el desinterés. En 2007, el presupuesto fue de $137.011 millones y alcanzó su rango más alto en 2013, cuando llegó a $430.150 millones. No obstante, de ahí en adelante el presupuesto fue cayendo, hasta el de este año, de $339.000 millones.

Otra muestra del desinterés gubernamental es que en agosto del año pasado, el gobierno decidió quitarle $1,5 billones de regalías a Ciencia y Tecnología, porque no se habían invertido, y decidió usarlos para vías terciarias. El argumento es que no se presentaron proyectos que cumplieran con los requisitos para ciencia y tecnología.

¿Y la producción?

Sin plata no hay investigación, así que a los científicos del país les toca, como comenta Forero: “nadar contra la corriente”. Lo dice respaldado en las cifras. En América Latina, Brasil, destina el 1,2 % del Producto Interno Bruto, PIB. En Europa, Finlandia, modelo en educación mundial, aporta entre el 4 % y 5 %, mientras que Colombia esta cifra no supera el 1 %.

Para ser más claros, la oficina de Patentes de la Superintendencia de Industria señaló que, con corte a noviembre pasado, otorgó 99 patentes a nacionales y 818 a extranjeros, frente a las 900 que se dieron en Chile solo a nacionales. Al respecto, Óscar Lizarazo, experto en patentes de la U. Nacional, sostiene que esto no quiere decir que se está siendo “más innovador”, sino que la oficina de patentes las otorga “más rápido que en otros países”.

“No estamos bien en producción científica. Otro ejemplo de Brasil es que tiene 700 científicos por cada 100 mil habitantes y aquí la cifra apenas supera los 100”, dice Forero, mostrando el duro panorama.

En la misma línea crítica habla Alberto Ospina, primer director de Colciencias, quien concluye que la inestabilidad de esta entidad es “tan atroz”, que lo único que queda es que los científicos sigan protestando, como se hizo el año pasado. “Sin duda Colciencias es el sector que más han maltratado en este gobierno”.

Pese a la promesa de desarrollar la locomotora de la ciencia y la tecnología, pasados siete años de Gobierno, el presupuesto y los cambios en la dirección de Colciencias plantean lo contrario.

Contexto de la Noticia

Nombres
Jaime Restrepo Cuartas
Jorge Cano
Carlos Fonseca
Paula Marcela Arias
Alicia Ríos
Yaneth Giha
César Ocampo
Alejandro Olaya

Image
ALEJANDRO OLAYA DÁVILA
Director de Colciencias
Fue designado el pasado miércoles por el Gobierno Nacional como director de Colciencias, en reemplazo de César Ocampo, declarado insubsistente, aunque sin razones claras. Olaya Dávila es economista de la Universidad Pontificia Bolivariana y tiene un doctorado de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales del área economía y gestión de la innovación de la Universidad CEU, San Pablo, España.

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