colombia | Publicado el 5 de November de 2017

Basuras, una bomba de tiempo en Colombia

FOTO ROBINSON SÁENZ

Aunque el tema de los rellenos sanitarios cada vez es más frecuente en las noticias del país, donde se evidencian problemas sociales y de contaminación que afectan a las comunidades y el medio ambiente, muchas veces la polémica es efímera y rápidamente queda en el olvido lo que para algunos es una verdadera bomba de tiempo.

Un estudio revelado por la Superintendencia de Servicios Públicos y el Departamento Nacional de Planeación reveló el panorama que tiene el país en materia de rellenos sanitarios, a donde anualmente llegan más de 9 millones de toneladas de basuras.

Según el informe, Colombia generó 9’967.844 toneladas de basura durante el año 2015, de las cuales el 96.8 % fueron a parar a los rellenos sanitarios, un panorama preocupante si se tiene en cuenta que la vida útil de muchos de estos sitios está llegando a su final y que con el crecimiento poblacional que vienen presentando las ciudades, la capacidad de estos lugares se agota cada vez más rápido.

En ese sentido, el informe referencia que el país cuenta con 147 rellenos, de los cuales 13 tienen la licencia de funcionamiento vencida, 20 tienen menos de un año de vida útil, 21 sitios tienen entre 1 y 3 años de capacidad, y a 41 les quedan entre 3 y 10 años de funcionamiento.

Diferentes sectores opinan que enfrentar este problema requiere de una serie de inversiones y tiempos para encontrar nuevos lugares y cumplir con la normativa de licenciamiento, y en el mejor de los casos dar un salto tecnológico que permita manejar las basuras de una forma más responsable con el medio ambiente a través de tecnologías que ya se han utilizado en varias ciudades del mundo.

Para el exministro de Ambiente y profesor de políticas sobre Desarrollo Sostenible y Medio Ambiente de la Universidad de los Andes, Manuel Rodríguez Becerra, es necesario buscar alternativas que sean viables para cambiar la forma en que se manejan las basuras en el país.

“Colombia está muy atrasada en el tema de disposición de residuos sólidos, sobre todo por la mala administración. El país tiene un desarrollo y capacidad económica que le permite resolver en forma razonable este tema y no lo hace por temas administrativos, corrupción y por la contratación de compañías que no son eficientes en el manejo de rellenos sanitarios”, manifiesta Rodríguez.

La situación en las ciudades es más compleja ya que la generación de residuos está relacionada con el tamaño de su población. En ese sentido, Bogotá es la que más basuras genera con 2’102.890 toneladas anuales, seguida de Cali (648.193), Medellín (612.644), Barranquilla (483.615) y Cartagena (391.000).

El profesor de la Universidad Nacional, Óscar Suárez, experto en el manejo de residuos peligrosos, asegura que la mayoría de los sitios en donde se llevan las basuras están cumpliendo su ciclo y las campañas de reciclaje podrían ayudar a prolongar su capacidad, pero hasta el momento no han sido efectivas.

“La situación es crítica, especialmente en las grandes ciudades como Bogotá, Bucaramanga, Barranquilla, Cali, Medellín, que representan prácticamente la mitad de la población del país. Los rellenos que se tienen no son recientes y llevan muchos años operando, algunos ya están cumpliendo su vida útil. Sin embargo, haciendo más reciclaje se podría aumentar su capacidad, pero esa no sería la solución de fondo”, indica Suárez.

Otro de los temas importantes es que la disposición de residuos sólidos en rellenos sanitarios tiene efectos negativos para el medio ambiente ya que genera gases efecto invernadero, malos olores, contaminación del suelo, aire, aguas superficiales y subterráneas, entre otros.

“Los rellenos sanitarios ya cumplieron su ciclo y son una de las soluciones que más impactan el medio ambiente, porque se necesitan grandes terrenos para hacer la disposición afectando el suelo y, si no hay un buen manejo, se contaminan los acuíferos porque siempre generan lixiviados. Así como la producción de metano y otros gases que contaminan el aire”, señala Suárez.

El gas metano es una de las principales preocupaciones ya que si no se realiza un buen manejo, podrían ocurrir explosiones con graves daños para la salud de los habitantes y el medio ambiente.

Según el documento de la Superintendencia, en el mundo se han reportado más de 50 casos de explosiones e incendios originados por un mal manejo de este gas en los rellenos sanitarios, algunos de ellos en países como el Reino Unido, Estados Unidos, Canadá y Alemania.

“La producción de metano tiene una relación importante con el cambio climático, pero existen tecnologías que permiten utilizar ese gas para generar electricidad y es lo que se está haciendo en muchas partes del mundo”, explica el exministro de Ambiente.

Alternativas

Frente al futuro de los rellenos sanitarios en el país, varios expertos y compañías han planteado la necesidad de incorporar tecnologías que permitan manejar de una forma diferenciada las basuras que producen los ciudadanos.

Ciudades de Europa y Estados Unidos están utilizando distintos métodos desde hace muchos años que permiten tener un mejor aprovechamiento de los residuos principalmente para la generación de energía.

“Colombia tiene que empezar a analizar en qué medida es viable económicamente que parte de las basuras sirva para la generación de energía eléctrica”, explica Rodríguez.

Por su parte, el profesor Suárez plantea que el futuro de la disposición final de residuos sólidos es complejo teniendo en cuenta que, aunque existen distintas alternativas, no hay políticas públicas claras por parte de los gobernantes locales y falta una normatividad estatal.

“Desde hace un tiempo se proponen otras alternativas tecnológicas, que a nivel mundial llevan años utilizándose como la incineración, la pirólisis, digestión anaeróbica, entre otros, que tienen un valor agregado porque permiten generar energía eléctrica”.

Para el profesor de la Universidad Nacional, en el mejor de los casos se puede aprovechar el gas metano, “pero en donde debe enfocarse el país es en cambiar ese impacto sobre el agua, suelo y aire y las condiciones sanitarias para los habitantes. Ya es hora de que Colombia dé ese salto”, propone Suárez.

Según el experto, también ha habido unos intereses particulares sobre los residuos que han impedido avanzar en la implementación de nuevas tecnologías para el manejo de basuras en el país.

“Hay muchas personas interesadas en cambiar la situación. Hay empresas que piden tener los residuos sólidos de las ciudades por 25 o 30 años para asegurar la inversión y la ganancia, esto quiere decir que es rentable. Sí hay iniciativas y muchos gobernantes han ido a verlas en otros países como Estados Unidos, Canadá y Europa, pero pareciera que hay una serie de intereses de particulares que actualmente manejan los servicios de recolección y disposición de basuras que impiden avanzar en esta transformación”, resalta Óscar Suárez.

Conciencia sobre el reciclaje

Los expertos resaltan que la principal alternativa a corto plazo es fortalecer las campañas de reciclaje y crear una conciencia en la ciudadanía sobre el impacto que genera el mal manejo de los desechos.

Según el ministerio de Medio Ambiente, Colombia sólo recicla un 17 % de las 3.6 millones de toneladas de residuos que genera al día, cuando hay países en los que la cifra es del 25 % y en otros está llegando al 90 %.

“La disposición de basuras incorpora una oportunidad de utilizar y reciclar parte de los desechos, dependiendo de la composición de los mismos, pero al lado de esto es necesario desarrollar políticas para evitar que se produzcan empaques que no son biodegradables”, señala Rodríguez.

El profesor también plantea que en las poblaciones pequeñas se inicien proyectos piloto de reciclaje principalmente de desechos orgánicos creando una cultura que se propague por el país.

“Las poblaciones pequeñas generan sobre todo desechos orgánicos que pueden ser utilizados para producir compost y reciclar el resto de los residuos”.

En este aspecto, países como Suiza, Alemania, Holanda, Bélgica, entre otros, son un referente a nivel mundial porque reciclan más del 50 % de sus residuos sólidos a partir de una políticas y procesos que permiten disponer de los desechos de forma diferenciada y de manera efectiva.


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