colombia | Publicado el 20 de September de 2015

Así van las elecciones en las principales ciudades del país

FOTO archivo

Juan David Umaña Gallego

El próximo 25 de octubre no solo se definirán quienes serán los próximos gobernantes territoriales del país, también buena parte de la composición del partidor de cara a la carrera presidencial de 2018 dependerá del equilibrio de fuerzas que resulte del reacomodamiento del poder regional.

La irrupción del Centro Democrático en las elecciones regionales, la apuesta de la Unidad Nacional por mantener el terreno ganado y la posibilidad de que la izquierda pierda la Alcaldía de Bogotá, una plaza en la que han obtenido importantes victorias electorales desde 2003 cuando Luis Eduardo Garzón llegó al Palacio de Liévano, son algunos de los ingredientes que le dan una particular relevancia a los comicios.

Contrario a lo que sucede en otras ciudades del país, donde la pelea por el poder está al rojo vivo, en Barranquilla desde hace algunos meses se da por descontado que el próximo alcalde será Alejandro Char, quien ya había llegado al primer puesto de la Arenosa en 2007.

Mientras tanto, según los expertos, la apatía y la indignación son el común denominador de las elecciones en Bucaramanga donde a pesar de que hay cinco candidatos inscritos, a poco más de un mes ir a las urnas, el voto en blanco les gana a los demás aspirantes.

EN DEFINITIVA
Con la elección de alcaldes, gobernadores y otros cargos, el 25 de octubre también se reacomodarán los poderes locales que podrán ser determinantes en el ajedrez político nacional.

Contexto de la Noticia

Bucaramanga ha sido históricamente una ciudad de comportamientos liberales en lo que tiene que ver con lo electoral, a excepción de lo que ocurrió hace algunos años con Iván Moreno, el exsenador del Polo Democrático que está preso y que llegó a la Alcaldía por un movimiento cívico. En consecuencia hay un candidato liberal que es Carlos Arturo Ibáñez, quien después de muchos ires y venires se quedó con el aval de su partido. Ibáñez es un candidato serio y maduro con una hoja de vida presentable y además ya fue alcalde de la ciudad hace exactamente 20 años. Aunque durante su administración lideró un proceso de transformación urbano, ha tenido que lidiar con muchas dificultades pues el actual alcalde Luis Bohórquez que también es liberal, tiene la ciudad en obra y eso ha hecho que su favorabilidad no pase del 50 por ciento, entonces la ciudadanía le achaca a esos problemas a la Alcaldía y por ende a Ibáñez el candidato del continuismo. Los principales contendores de Ibáñez serán Sergio Muñoz, del Mais, y Rodolfo Hernández, por el movimiento Lógica, Ética y Estética, quien es un candidato de origen ciudadano, un constructor muy reconocido y de mucha prestancia en la ciudad. A pesar de esas candidaturas en Bucaramanga hay un fenómeno electoral muy interesante y es que el voto en blanco llega casi al 40 por ciento, siendo uno de los más altos del país. Eso en parte se debe a que la gente no vislumbra una opción ciudadana diferente al establecimiento liberal y a que candidatos como Muñoz y Hernández no han podido seducir esa franja de indignación ciudadana y por eso el electorado decide abstenerse. Con todo este panorama, la gran pregunta es si de aquí al 25 de octubre los candidatos lograran ponerse en sintonía con ese sentimiento de indignación y de cambio de los bumangueses. Por último, en cuanto al papel que pueda jugar la casa Aguilar en estas elecciones hay que decir que están divididos, y que pese a su poderío electoral decidirán la Gobernación, pero no la Alcaldía que como dije es de tradición liberal.

Más allá de tener una gran fuerza electoral en Bogotá, lo que ha ocurrido en los últimos años es que la izquierda ha sabido capitalizar su capacidad electoral y ha aprovechado ciertas coyunturas que le ha permitido hacer de la capital del país el espacio donde mejor se ha consolidado. Lo anterior queda demostrado en el éxito que ha tenido esa corriente ideológica en las últimas elecciones en la ciudad. Sin embargo, eso no quiere decir que la izquierda sea un voto mayoritario en Bogotá, de hecho como ha quedado demostrado en comicios anteriores el potencial electoral de la izquierda no asciende más allá del 30 por ciento.

Pero estas elecciones tienen componentes distintos a las de 2011 y por eso creo que el panorama puede cambiar. En 2011 debido al número de candidatos y a las similitudes que había entre el bloque de opositores a Petro, se hacía necesario el acuerdo de varios de ellos para impedir que el exsenador llegara al poder, pero en esta ocasión eso no está pasando. Por un lado porque a diferencia de hace cuatro años son solo cuatro los candidatos con opciones reales de ganar y además con Rafael Pardo en la contienda no parece haber tanta polarización ideológica como si ocurrió en 2011. Pardo ha logrado atraer un número importante de ciudadanos que votaron por Petro, pero que de alguna manera no quedaron satisfechos con su forma de gobernar y eso sumado a un sentimiento generalizado de la ciudadanía de querer cambiar el rumbo de la ciudad puede causar que la izquierda pierda el poder en Bogotá. Otro candidato que tendremos que seguir de cerca es Peñalosa, quien en mi opinión está en el momento en el que mayores opciones tiene de ganar la Alcaldía. Sin embargo, el problema con él es que es muy mal candidato, el único momento en que ganó fue porque los bogotanos temíamos que Moreno de Caro, que generaba tantas emociones negativas en la ciudadanía, llegara al poder y por eso ganó Peñalosa. A mi modo de ver serán Peñalosa, Pardo y Clara López los más opcionados a gobernar a Bogotá en el próximo cuatrienio.

En Cali el abanico de candidatos es muy amplio, sin embargo son tres los aspirantes que mayores posibilidades tienen de ganar la Alcaldía. En primer lugar está Angelino Garzón por la U, que empezó muy bien en las encuestas, pero que como suele suceder con ese tipo de candidatos comienzan muy bien, pero con el tiempo tienden a bajar. Viene precedido de todo ese que pasó en torno a la encrucijada que tenía de quedarse en el Partido de la U, de si se lanzaba a la Alcaldía de Cali o a la de Bogotá, y el tema de su discapacidad, lo que ha jugado en su contra. Por otro lado está Roberto Ortiz, más conocido en Cali como Chontico por su trayectoria en el mundo de las empresas de chance. Ortiz ha tenido un trabajo social importante en la ciudad y goza de reconocimiento, no tanto como Garzón, pero sí ha experimentado un crecimiento muy grande en las últimas semanas y en mi opinión es el más opcionado para ganar las elecciones. Ese lote de candidatos lo completa Maurice Armitage, que era una persona completamente desconocida, pero que a partir de la empresa siderúrgica de la que es dueño y de las varias participaciones en distintos ingenios del azúcar, ha logrado posicionarse ante la opinión pública como una buen opción. Pero hay otros hechos interesantes sobre Armitage, por ejemplo es un empresario con un gran sentido social y debido al secuestro que sufrió hace años hizo parte de uno de los grupos de víctimas que viajó a La Habana para reunirse con las Farc. Sin dudas y así el actual alcalde Rodolfo Guerrero no lo pueda reconocer, Armitage es su candidato. En su contra tiene los presuntos nexos de un hermano suyo con el narcotráfico. Además de esos tres candidatos hay otro grupo con menos opciones entre los que están la exmedallista María Isabel Urrutia por Mais; Carlos José Holguín, por el Partido Conservador; María Isabel Larrarte, por Aico; Michael Maya, de la Alianza Verde, y Wilson Arias, del Polo. También habrá que ver la influencia de la candidata a la Gobernación, Dilian Francisca Toro, en la campaña ya que es una de las grandes electoras del Valle.

Las elecciones en Barranquilla estarán marcadas por la herencia de alcaldías que no presentaron buenas gestiones, especialmente en términos fiscales, durante los años noventa y gran parte de la primera década del 2000, y de un cambio en el modelo gerencial que se empezó a percibir desde 2008 con la primera alcaldía del hoy candidato Alejandro Char.

El periodo entre 2008 y la actual elección ha estado marcado por una favorable dinámica económica, principalmente jalonadas por las iniciativas privadas en términos industriales, comerciales y logísticos. Esta dinámica privada permitió que la Alcaldía se focalizara hacia los sectores más vulnerables y que impulsara alianzas público-privadas, replicando modelos exitosos como los de Medellín. Desde 2008 cambió la percepción ciudadana respecto a la realidad de la ciudad y sus perspectivas de desarrollo económico y social. Esta percepción favorable de la gestión de Char y su gabinete, junto con la necesidad de previsibilidad en la ciudad, allanó el camino para que Elsa Noguera, quien fuese secretaria de Hacienda y a quien la ciudad le atribuyó las mejoras en los manejos fiscales, fuese elegida alcaldesa para el periodo que ahora termina. Lo anterior, contribuye a explicar por qué hoy hay un contrato social tácito entre los diferentes sectores políticos, económicos y sociales de la ciudad para apostarle a la continuidad en la gerencia del distrito, reflejado en la intención de voto frente a Alex Char, casi seguro ganador. Por eso vemos que partidos políticos entre los cuales no ha habido mucha afinidad históricamente a nivel nacional, están hoy unidos en torno a su candidatura. La movilidad y la inseguridad serán los dos principales retos que tendrá el nuevo burgomaestre. Si la ciudad sigue apostando de forma conjunta e integral, donde los sectores públicos, privados, académica y la sociedad civil hacia una visión compartida, es previsible que esta dinámica se traduzca en crecimiento económico y en mejor calidad de vida para todos.

Empresa que hizo la encuesta: Gallup Colombia por encargo de Caracol Televisión, Blu Radio, El Espectador, EL COLOMBIANO, El País, Vanguardia Liberal y la Universidad Nacional. Tamaño de la muestra: 3.000 encuestas distribuidas en Bogotá, Medellín, Cali, Barranquilla y Bucaramanga. Recolección de datos: 18 al 23 de agosto de 2015.

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