negocios | Publicado el 31 de enero de 2018

Así se da la informalidad territorial en Antioquia

Foto: Robinson Sáenz Vargas

Sergio Rodríguez Sarmiento

El Ministerio de Vivienda, Ciudad y Territorio (MinVivienda), junto al Instituto de Estudios Urbanos (IEU) de la Universidad Nacional, presentaron el estudio sobre los 20 años del ordenamiento territorial en Colombia. El análisis encontró datos alarmantes: más de la mitad del crecimiento de las ciudades y municipios se ha dado de manera ilegal. Es decir, no han cumplido con los respectivos lineamientos de los planes de ordenamiento territorial. (ver Causas).

Según datos del informe, Bogotá, Soacha, Cali, Medellín, Yopal, Aguachica, Buenaventura, Ciénaga, Soledad y Florencia son las zonas que más han crecido de manera informal en Colombia. Antioquia tiene tres casos sensibles, por sus posibles consecuencias económicas, sociales y ambientales.

De acuerdo a datos del informe, hay un crecimiento de población en las cabeceras municipales, caso específico en la Región Andina. El agravante está en que se da de manera desorganizada en las zonas urbanas de los municipios de menos de 30.000 habitantes y entre 30.000 y 100.000 habitantes. Las situaciones más críticas están en: Mosquera (Nariño); Sipí (Chocó) y Murindó (Antioquia).

El caso Antioquia

Murindó es un municipio ubicado en el Urabá antioqueño. Su economía se sustenta en la agricultura y pesca, pero también en el desarrollo de canoas en madera, pilones, mangos para herramienta, entre otros. La fabricación de hojas, sombreros, tazas y esteras son famosas en este lugar.

Este municipio tiene un 98 % de necesidades básicas insatisfechas por cuenta del crecimiento desmedido que ha sufrido, hay un 95,14 % de pobreza extrema. Según Jorge Eliécer Maturana, alcalde de Murindó, dentro del Plan de Ordenamiento Territorial (POT) que tiene el municipio se contempla reubicar la cabecera municipal y construir una vía principal. “En 2013 se declaró la cabecera municipal como de riesgo alto por inundación, por lo que el Gobierno Nacional y el departamental no pudieron invertir recursos públicos, tema que aún no se resuelve por condiciones jurídicas y administrativas asociadas con su localización en zona de amenaza”.

Otro de los puntos críticos está en Chigorodó. Según cifras del IEU esta población, de 80.132 habitantes, pasó de tener 3,49 kilómetros cuadrados de extensión en su cabecera en 2005, a 3,58 kilómetros cuadrados en 2017. “Se necesitan proyectos de vivienda organizados para ofrecer en estas zonas que se expande sin control, de lo contrario el desorden afectará el correcto desarrollo”, dice Martín Pérez, presidente de la Sociedad Antioqueña de Ingenieros y Arquitectos (SAI),

Finalmente, está el caso de Tarazá. Población que según el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane), en 2017, registró 45.083 habitantes. El incremento de la superficie de su centro poblado (es decir, la concentración contigua mínima de 20 viviendas) pasó de 0,29 kilómetros cuadrados en 2005, a 1,2 en 2017. Si se suma el área referente a su cabecera, el incremento total sería del 64 % .

3,58

kilómetros cuadrados es la extensión de la cabecera del municipio de Chigorodó.

El Ministerio de Vivienda y la Universidad Nacional advirtieron sobre la expansión ilegal de municipios y ciudades: Antioquia tiene tres de los casos más representativos en esta situación.

Contexto de la Noticia

El análisis realizado por MinVivienda refleja que el crecimiento de “barrios piratas” y asentamientos informales tiene un impacto negativo en la calidad de vida
de los ciudadanos.

Hay un llamado urgente para que las entidades territoriales avancen en los procesos de legalización de los asentamientos informales, con el fin de evitar tragedias en zonas catalogadas de alto riesgo ambiental.

Expertos afirman que hay que dar una
mirada sobre las consecuencias ambientales de este tipo de crecimiento informal.

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